Semana Santa en Biscarrués

Jueves Santo: quietud, la luz entra por el óculo, se oyen los trinos de los pájaros y dos mujeres velan el Monumento en sus reclinatorios mientras otra riega a su lado las plantas blancas de las cabelleras, la luz de los faroles tintinea, sosiego.

Tras los oficios el Santísimo entra en la arqueta del pelícano, ancestral símbolo eucarístico donde se le velará hasta el final de la hora santa y al día siguiente.

Atrás quedó el zafarrancho de limpieza del miércoles con una quincena de mujeres escobas y trapos en mano dejando la iglesia como los chorros del oro.

El Viernes Santo nos espera el intenso viacrucis con sus cantos de “Perdona a tu pueblo”, “Pueblo mío, ¿qué te he hecho?”, con la última generación que sabrá cantarlos, sabiendo que es un privilegio compartir estos momentos con todas ellas.

Tras los oficios la arqueta queda abierta y vacía mientras el matracón suena.

Sábado: no habrá Vigilia Pascual a no ser que encontremos un cura dispuesto a venir para muy pocos aunque con muchas ganas de resucitar, la emoción del fuego en la puerta, el pregón pascual, son para recrear en nuestra mente. Se busca cura.

Así el domingo llegará con fuerza y tras la misa un picoteo de resurrección en la puerta. Donde nos juntaremos con la guía que tras explicar la iglesia los lleva a conocer la Ruta de la Piedra por las calles, con los caminantes del primaveral Sendero Botánico y más tarde en el vermú con los nabateros que ya tendrán varios trampos de las nabatas montados.

Si quieren compartir ratos de oración, o sentir el sosiego contemplando el Monumento, descubrir sus misterios, ver como se hace una nabata o acariciar las primeras orquídeas de la Arboleda Singular del Sendero Botánico, esta Semana Santa vengan a Biscarrrués.

Lola Giménez

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