Palmas y ramas de olivo marcan un emotivo Domingo de Ramos

“¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Con esta frase, con palmas y ramas de olivo recibieron a Jesús en Jerusalén cuando llegó montado en su borrica como el salvador del mundo, como el Mesías que iba perdonar a todos los hombres. Zaragoza lo ha recibido a su manera, con el ruido de los tambores, los bombos, los timbales y muy especialmente de las carraclas. Con emoción y abrazos porque la Semana Santa ha vuelto a la calle más de dos años después. Con una plaza de El Justicia abarrotada y una iglesia de Santa Isabel de Portugal (San Cayetano) sobre la que lucía el sol de una manera espléndida.

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