ZeC solicita a Salud Laboral un estudio sobre la salud psicosocial del personal

Luisa Broto es concejala de Zaragoza en Común

El grupo municipal de Zaragoza en Común en el Ayuntamiento de Zaragoza ha presentado un conjunto de medidas para el cuidado de los y las profesionales de los servicios sociales municipales, ante la situación “límite” que vive la plantilla. La formación ha requerido al Servicio de Prevención y Salud Laboral la realización de un estudio de evaluación de salud psicosocial de los Centros Municipales de Servicios Sociales.

La edil Luisa Broto ha destacado que la no cobertura de bajas y la carga de trabajo repartida entre el resto de la plantilla está repercutiendo en el estado de salud de las y los profesionales de los servicios sociales municipales. Una situación que también ha puesto de manifiesto el Consejo Estatal de Psicología y Comisiones Obreras en su último estudio sobre la salud psicosocial en los servicios sociales locales donde advertía de la “preocupante situación de la salud psicológica del personal de los servicios sociales públicos”.

Zaragoza en Común ha pedido al gobierno de Azcón que ponga a disposición de las plantillas un servicio de atención psicológica para personas con una sintomatología de riesgo detectada, así como facilitar y promover estrategias formativas, de supervisión y encuentro en relación al cuidado entre los profesionales.

“Es necesario invertir ese círculo vicioso y procurar el cuidado y la adecuada dotación de personal para incidir en un mayor grado de satisfacción profesional que mejore la salud psicosocial de nuestros profesionales”, ha concluido Broto.

Zaragoza en Común ha reiterado su reconocimiento hacia los servicios sociales y sus profesionales, esenciales para el mantenimiento de una ciudad cohesionada. Por esta razón, ha exigido “medidas inmediatas” para el cuidado psicosocial de los y las profesionales.

Entre ellas, está también el refuerzo del personal de los Servicios Sociales, la cobertura inmediata de las bajas y vacantes y la no amortización de plazas por jubilación o traslado.

También, la puesta en marcha del Estudio de Satisfacción de los profesionales de servicios sociales, complementario del que ya se realizó sobre las personas usuarias y que el gobierno lleva paralizando dos años.

“Creemos que precisamente la situación vivida durante y tras la pandemia, con implementación de medidas como la no atención presencial, la limitación del acceso y la polémica línea 900, es el mejor momento para evaluar su impacto y la satisfacción profesional”, ha defendido Broto.

La edil ha advertido de la situación “límite” que alcanzan los y las profesionales de los servicios sociales de la capital aragonesa, con la acumulación de nuevas bajas que quedan sin cubrir, alcanzando ya los 30 profesionales, circunstancias que han llevado a algunos centros, como el de el barrio de La Jota a valorar el cierre del centro o trasladar profesionales de otros servicios para cubrir su apertura.

La formación ha alertado de que si hace apenas 15 días denunciaron la existencia de 24 plazas sin cubrir debidas a bajas y vacantes, en el momento actual este número llega a las 30 plazas sin cubrir.

“La situación de personal es tan insostenible que en algunos centros como el de La Jota con varias bajas de trabajadoras sociales, técnicos auxiliares y la propia directora, no se puede asumir la atención y se está valorando su cierre o que personal de otros centros vayan a cubrir su apertura”, ha lamentado la concejala de la formación, Luisa Broto.

Esta situación de presión que viven los y las profesionales de los servicios sociales se concreta en la alta prevalencia, muy superior a la media de la población, de las sintomatologías ansiosas y depresivas que alcanzan a más del 50% de los profesionales, así como otras enfermedades comunes pero que se encuentran muy vinculadas a las situaciones de estrés personal.

Como causa principal de esta situación, el estudio señala en sus conclusiones la carga laboral excesiva y la falta de personal y reclama como “imprescindible la contratación de profesionales y el refuerzo de los equipos”.

“Aunque se carecen de datos específicos referidos a la ciudad de Zaragoza, cualquier profesional de estos servicios puede dar razón de la gravedad de esta situación y de cómo gran parte de la plantilla presenta síntomas de cansancio físico, emocional y desmotivación hacia el trabajo que son propios del síndrome del trabajador quemado (o burnout)”, ha explicado la concejala.

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