Los productos químicos del acusado de disparar a su jefe podrían fabricar hasta cuatro explosivos

El juicio ha quedado visto para sentencia

Los policías nacionales que investigaron a Alberto Pérez, el exempleado del Royo Villanova acusado de intentar matar a su jefe por despedirlo, encontraron en su coche componentes químicos para producir hasta cuatro explosivos. Esta prueba, que no se viene a juzgar en esta sesión, sirve para mostrar el “inter criminis” que llevó Pérez, según destacan las acusaciones. Un camino criminal que desembocó, según lo acusan, en el intento de acabar con la vida de su jefe a disparos el 6 de abril de 2020.

El juicio ha terminado esta tarde en la Audiencia Provincial tras dos días de sesiones. En este día, se ha valorado la prueba pericial tanto médica de la víctima como del estudio psicológico del acusado. La prueba médica, llevada a cabo por los médicos del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), ha revelado que la víctima estuvo a punto de morir por uno de los disparos que le alcanzó el hígado. Pero la situación podría haber sido peor si una de las balas hubiera llegado “por unos milímetros” a la médula espinal lo que le hubiera provocado perder cualquier movilidad. También han explicado que el varón atacado todavía aloja en su cuerpo una bala, de la cual han dicho que es más peligroso sacarla que mantenerla en el pie. “Es casi más peligroso para la funcionalidad del pie que se saque que que se quede. Si se hubiera sacado le hubieran quedado problemas peores”, ha explicado uno de los doctores.

También ha sido el turno de los forenses que realizaron el examen psicológico de Alberto Pérez al que han calificado como una persona con “trastorno de la personalidad paranoide y megalomaníaco”. Sin embargo, este diagnóstico no le afectó, según han dicho, a sus capacidades y, en el momento de lo ocurrido, si se demuestra su culpabilidad, “era plenamente consciente y sabía lo que hacía”. Por lo tanto, “tiene una imputabilidad plena”.

Las interrupciones constantes que ha realizado el acusado han llevado a que el magistrado decidiese volver a expulsar de la sala -ya lo hizo el martes por la tarde- y solo permitirle volver a la lectura final del informe de su abogado.

Hasta cuatro explosivos

Nitrato armónico, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, aluminio en polvo, bicarbonato sódico, acetona, queroseno, líquido de encender barbacoas y agua oxigenada. Estos fueron los materiales que para los investigadores de la Policía Nacional se podían obtener hasta cuatro explosivos, todos ellos de posible “fabricación casera y artesanal”: TATP, Amonal, AMFO y Alanfo. Muchos de estos explosivos eran usados por ETA y también por los grupos yihadistas.

Estos componentes, que no entran como prueba para esgrimir la culpabilidad de Alberto Pérez, formarían parte, como ha dicho la letrada de la acusación particular Carmen Cifuentes, del “inter criminis” que el acusado realizó tras ser despedido del hospital Royo Villanova y que acabaría con los disparos a su jefe cuando salía del garaje.

También han pasado a declarar los agentes que realizaron la investigación de los guantes que portaban compuestos de detonación de un arma, y que fueron encontrados en el coche del acusado. En la primera sesión del juicio él dijo que correspondían a unos exámenes de tiro que realizó en octubre. Los facultativos han explicado, a preguntas del abogado de la defensa Alejandro Sarasa, que los guantes podrían conservar estos compuestos si se conservaran en un lugar cerrado “como un armario”.

La Fiscalía pide para el acusado 12 años por tentativa de asesinato al creer que hubo alevosía en el intento y dos años más por tenencia ilícita de armas. Al igual que la acusación particular. El abogado de la defensa pide para su cliente la absolución y si no se diera, propone una alternativa por un delito de tentativa de homicidio con atenuante de enajenación mental de cinco años de prisión.

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