Ese Ramón y Cajal que fue mucho más que un científico: una exposición en el Pablo Gargallo profundiza en su parte más artística

La exposición se podrá ver hasta el 7 de junio

Dicen que toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasión puesta al servicio de una idea. Santiago Ramón y Cajal tenía dos grandes pasiones: una por la que pasó a la historia como científico con avances patológicos que supusieron un hito y otras más ocultas, como la fotografía, la escritura y el dibujo. Prueba de ello eran sus maravillosos autorretratos o aquel de su mujer que conmociona por muchos años que pasen. Santiago Ramón y Cajal fue un gran científico, pero también mucho más que eso. Y ahora esa fusión de pasiones y su lado más artístico llegan al museo Pablo Gargallo con «Cajal 2022. Una visión artística», que se podrá ver hasta el 7 de junio.

1 de mayo de 1852. Nace Santiago Felipe Ramón y Cajal en Petilla de Aragón. 25 de octubre de 1906, Ramón y Cajal recibe el Premio Nobel de Medicina. 1 de mayo de 1922, Ramón y Cajal se jubila como Catedrático de Hitología e Histoquimia y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid. Las efemérides son acontecimientos notables que se recuerda en cualquier aniversario de él. Una pared roja con cientos de efemérides en blanco sobre la vida y obra del científico dan la bienvenida a una exposición en la que queda de manifiesto ese amor que Cajal sentía por Zaragoza y es que, como él mismo escribió, «Zaragoza es algo mío, muy íntimo, que llevo embebido en mi corazón y en mi espíritu y palpita mi carácter y en mis actos».

El BacArt utiliza el lenguaje del arte para mostrar que, al fin y al cabo, las bacterias pueden ser bonitas y para intentar embellecer esa relación que los seres humanos tenemos con ellas. En «Cultivos de Cultura» unas placas de Petri rellenas de agar negro y bacterias crean un espectáculo visual y fascinante que hace que los visitantes lo admiren, como se admira una obra de arte, sin saber que se trata de microorganismos. Y es que ese es el propósito de la exposición en la que once artistas internacionales han participando relacionando el arte más contemporáneo con la figura de Cajal.

Foto: Laura Trives

La obra Réminiscence fue creada por Jacqueline Roberts en 2018, pero en ella se utiliza la técnica del colodión húmedo, una de las favoritas de Cajal 100 años atrás. Una técnica que para la artista es una introspección, un estado mental placentero y relajante. Santiago Ramón y Cajal dedicó 50 años de su vida a investigar el sistema nervioso y las conexiones neuronales y sentó las bases de la neurociencia moderna. En «Cajal 2022. Una visión artística» esas conexiones parecen paisajes fantásticos de colores vivos y vibrantes gracias al arte de Greg Dunn, un neurocientífico que hace arte del cerebro con formas y creaciones absolutamente asombrosas.

Los paisajes neuronales que Cajal fotografió en tantas ocasiones se muestra en la exposición como una composición visual en arcoíris que se antoja infinita gracias a las perspectivas y dimensiones que adentran al visitante en un universo paralelo casi de ciencia ficción. El científico estudió el cerebro y los artistas contemporáneos demuestran en la exposición que el cerebro puede ser la musa más bella para una composición. Así lo es para Luis Miguel Gutiérrez Pérez que en «Córtex» profundiza en los colores oscuros y rojos para mostrar aquello que nos hace únicos en el nivel de consciencia. Suya también es la obra «Blue Brain», dos óleos sobre lienzo en el que los azules y las texturas son los protagonistas.

Foto: Laura Trives

Una visión sorprendente y rompedora de las conexiones neuronales que el visitante podrá conocer siempre y cuando se situé correctamente y la recopilación de algunas de las obras escritas de Ramón y Cajal como «Recuerdos de una vida» o sus «Reglas y consejos sobre la investigación científica» culminan una exposición que es un discurso híbrido.

«Se ha hecho un discurso híbrido en el que la vida y los hitos de Cajal nos van a acompañar y luego también se ha hecho una selección de artistas que han hecho obras para esta exposición bien ex profeso o que ya tenían alguno de sus trabajos hechos en relación con Cajal», ha comentado este jueves Sergio Artiaga, comisario de la exposición, quien ha reconocido también el carácter más «novedoso» de esta muestra respecto a otras en las que se exponen los utensilios que utilizaba el científico u otros enseres.

Por otro lado la vicealcaldesa y concejal de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Sara Fernández, ha reconocido que esta exposición no es más que una continuación de la apuesta de la ciudad por reivindicar y homenajear la figura de un genio. «Ramón y Cajal pudo ser pintor, fotógrafo y escritor, pero triunfó por encima de todo en el mundo científico gracias a sus hitos e investigación. Ahora, aquí, se unen sus dos pasiones», ha reconocido Fernández.

Así, hasta el 7 de junio el Pablo Gargallo acogerá esta exposición única para conmemorar el 170 aniversario del científico y el centenario de su jubilación. De esta manera se demuestra que la ciencia se entiende mucho mejor a través del arte y que el arte al fin y al cabo no es más que ciencia.

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