DÍA DE LA VISIBILIDAD TRANS

«Nos llegan casos de menores trans en los que sus derechos están siendo vulnerados por su familia»

La asociación actúa de paraguas para las familias que descubren que su hijo es trans

La asociación Chrysallis actúa de AMPA hacia la sociedad para sus niños, niñas y niñes trans. Su objetivo radica en “preservar y proteger los derechos” de los menores trans y servir de red de apoyo a las familias. Y es que, en el Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra este jueves, aun queda mucho por lo que luchar. La asociación lamenta que todavía, a día de hoy, muchos menores acudan a su asociación porque sufren discriminación por parte de sus padres que no respetan su identidad. Otra de sus grandes disputas se sitúa en el cambio de nombre. “Si a mí no me hicieron un examen psicológico para darme mi DNI cuando cumplí 14 años que asegurara que fuera una chica, no sé por qué se lo tienen que hacer a nuestros menores”, afirma una de las miembros de la asociación, Elena Gutiérrez.

La asociación actúa de paraguas para las familias que descubren que su hijo es trans. “Cuando una familia acude a nosotros diciendo que tiene una niña o niño trans tenemos una red en la que una familia apadrina o amadrina a otra y se le da información y asesoramiento”, continúa Gutiérrez. Chrysallis se ha convertido en un referente a nivel mundial al ser la primera organizada por las familias.

Esta madre defiende que cuando ella descubrió que su hija era su hijo ha afirmado que “era analfabeta” en esta materia pero que ahora el conocimiento de la sociedad ha cambiado. “Ahora las familias ya saben que existe esta realidad, la han oído hablar por las redes. Es decir, cuando ahora pasa esto, ya no les coge de nuevas”. En Aragón actualmente hay 70 familias, en todo el país más de 2.000. “Es exponencial, prácticamente entra cada semana una familia. Porque cada vez más las familias están apoyando a sus menores trans. Me parece que es una revolución, un avance exponencial maravilloso”, ha explicado.

Chrysallis también denuncia que todavía acuden muchos menores a los que sus familias no los acompañan. “También trabajamos con los servicios sociales porque muchas veces nos llegan casos de menores cuyos derechos están siendo vulnerados por sus propias familias. Luchamos para que se considere la falta de aceptación de la transexualidad en menores como maltrato psicológico”, ha explicado.

Gutiérrez apunta a que el cambio de nombre es un paso vital, que muchas veces se ve entorpecido por la parte judicial. “Si a mi no me hicieron un examen psicológico para darme mi DNI que asegurara que soy chica a los 14 años, ¿por qué se lo hacen a nuestros menores?”. La nueva, pero no definitiva, Ley Trans, busca que el cambio de nombre del menor no solo se pueda aprobar a través de la presentación de documentos psicológicos y psiquiátricos. También que la edad para poder decidir el cambio, que sería a los doce años. Gutiérrez simplifica que ella resumiría la Ley Trans “en una carilla: los menores trans tienen los mismos derechos que el resto de menores”.

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