Azón salva la honra zaragocista en el descuento (1-1)

El canterano puso la igualada en el 96. Foto: Tino Gil (Real Zaragoza)

Azón, Azón y Azón. El canterano del Real Zaragoza salvaba un punto en el minuto 96, en casa, ante un Amorebieta que se quedó sin miel en los labios. Un 1-1 que no saca de pobre al cuadro de JIM, y que el propio entrenador ponía en peligro con sus movimientos desde el banquillo en la segunda mitad. Al menos, siempre quedará la rasmia y fe eterna del de siempre para sumar un punto que acerca la salvación matemática.

JIM movía el equipo dentro de lo que podía, en un mar de bajas encabezadas por la medular, apostando por el inédito Zapater-Vada-Eugeni. Arriba, más sorpresas: Borja Sáinz volvía a la diestra, y entre Sabin y Giménez seguían negándole la titularidad a Azón. Y el inicio blanquillo fue lo que se espera de un equipo que sale herido tras una cornada anterior. Con Chavarría y Sabin buscando profundidad como norma para hacer sufrir las espaldas del autobús montado por el Amorebieta.

Eso sí, despertaron pronto los vascos y adelantaron mucho sus líneas de presión. Primero con un cabezazo de Moreno y, casi seguido, un remate altísimo de Peru cuando tenía un tiro bastante franco ante Cristian. Sobre todo era la sensación de que se apoderaban de la pelota. O que se espesaba el ritmo ofensivo, lo que beneficiaba al cuadro visitante. Sólo Borja Sáinz podía romper alguna línea con su velocidad. Y le buscaba Lluís López para generar una falta al borde del área.

Tampoco ayudaban los constantes resbalones de los militantes de ambos bandos. De las más claras de la primera parte la tenía Sabin, tras un gran centro de Borja Sáinz y notable testarazo del atacante, marchándose por poco. La conexión funcionaba, aunque no se materializara. En el 38, otro envío magnífico del extremo con Sabin como receptor, con otro cabezazo que se le marchaba cerca del poste. Y los visitantes también tenían la suya.

Error en la salida de balón de Cristian y regalo a Guruzeta, quien prefirió buscar el disparo desde lejos y, por suerte para el rosarino, golpeando mal y errando una oportunidad inmejorable. Así finalizaba una primera parte demasiado a ráfagas para el Real Zaragoza, con Borja Sáinz como principal estilete de las ofensivas. Pero sin encontrar la forma clara de batir a Santamaría.

Segunda parte

Entraba bien el Real Zaragoza a los primeros compases del choque y los dos mejores zaragocistas generaban una clarísima oportunidad. Chavarría se adentraba en el área, ponía un centro duro al corazón del área pequeña y por ahí aparecía Borja Sáinz para tocar con lo justo y estrellar su disparo en el palo. La Romareda empezaba a pedir a Iván Azón al unísono.

Al Amorebieta no se le veía incómodo, incluso se atrevía sin excesiva osadía a buscar algo más, y JIM ya andaba tardando en agitar el avispero. De hecho, la impaciencia comenzaba a hacer mella. Por eso, Azón y Puche al campo y Borja y Giménez a guardar en el 63. Quizás sorprendente lo de Borja. Con todo, la igualdad iba siendo la nota predominante y al Real Zaragoza le costaba empezar a salir de atrás, con la medular pidiendo bandera blanca. De hecho, Olaetxea tenía un cabezazo más o menos claro que obligó a Cristian a intervenir.

JIM rompía la baraja con un cambio verdaderamente incomprensible. Nieto sustituía a Eugeni, se colocaba en el lateral y Chavarría al interior. Y el castigo no tardó en llegar. A balón parado, córner servido desde la izquierda y Óscar Gil se imponía ante Jair para cabecear por toda la escuadra. 0-1, minuto 78, y jarro de agua helada.

Sólo a balón parado parecía tener opciones el Real Zaragoza de inquietar. El centro del campo había sido destruido por JIM y las alternativas se reducían a alguna jugada aislada. Y cuando menos parecía que pudieran suceder cosas, sucedieron varias. Hubo momento para que Vada viera la roja directa en un lance en el que Ávalos Barrera se mostró excesivo, muy excesivo. Y el VAR le dijo que revisara, quitándosela.

Posteriormente, ya en el 96, Gámez encontraba hueco por el costado derecho, entraba con comodidad y ponía un gran centro al segundo palo para que Iván Azón prolongue su idilio con el gol, cabeceando cruzado a las mallas ante Santamaría. El que siempre cree vuelve a aparecer. Sabía a poco, por supuesto, pero el 1-1 permite al conjunto aragonés estar más cerca de la salvación. Y vivir un episodio de cruda realidad de ahí en adelante.

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