Aragón recoge 14 solicitudes de eutanasia en su primer año, tres de ellas ya aprobadas

El procedimiento para solicitarla comienza con la petición por escrito del ciudadano al médico responsable de su tratamiento. Foto: DGA

“La regulación de la eutanasia permite mantener la dignidad de la persona hasta el último suspiro en el proceso de morir, respetando su voluntad, su intimidad, acompañándola y prestándole una atención de calidad”. Así ha defendido la consejera de Sanidad, Sira Repollés, el «hito» que supuso la aprobación de esta ley hace un año, y que ya ha recogido en Aragón un total de 14 solicitudes, tres de ellas resueltas de forma positiva.

“Se trata de un ejemplo de empatía legislativa con los que padecen un sufrimiento físico o psíquico intolerable para no añadirles más sufrimiento, el jurídico”, ha añadido la consejera, quien ha recordado que, para solicitar la prestación, se tiene que sufrir una enfermedad incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante. «La decisión es exclusiva de la persona que está viviendo esa situación. No hay posibilidad de delegación. Es un derecho y no una obligación y es extremadamente garantista”, ha expuesto Repollés.

El procedimiento para solicitarla comienza con la petición por escrito del ciudadano al médico responsable de su tratamiento, en dos ocasiones en el plazo de 15 días. Posteriormente, es analizada por el médico responsable del paciente y, después, por un segundo médico antes de pasar a la Comisión de Garantía y Evaluación (CGE), un órgano administrativo de carácter multidisciplinar que la aprueba o desecha definitivamente después de que dos de sus miembros hayan estado verificándola durante 11 días.

La ley también es garantista con los profesionales y recoge la objeción de conciencia, un derecho al que se han acogido 967 sanitarios de la comunidad, tanto de Atención Primaria como de Especializada, una de las la comunidades con más objetores entre sus profesionales.

Precisamente, el Departamento de Sanidad va realizar un esfuerzo suplementario en la formación y el asesoramiento al equipo asistencial de los centros de salud con la participación de un profesional clínico y de equipos de apoyo. Ese refuerzo se hará extensivo a todos los profesionales sanitarios con cursos, foros, sesiones clínicas y talleres.

Ya se está realizando, de hecho, un Curso de atención en el final de la vida y eutanasia para médicos, personal de enfermería, trabajadores sociales y psicólogos, con más de 400 inscritos.

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