Teresa Perales y Olena Akopyan: una historia de solidaridad en 3.500 kilómetros

Olena y Teresa se han reencontrado tras el conflicto entre Rusia y Ucrania

3.500 kilómetros en coche y 27 horas seguidas conduciendo, unas cifras dignas de los rallys más exigentes, es lo que recorrió Olena Akopyan para llegar a Zaragoza. El motivo era claro: escapar del conflicto entre Ucrania y Rusia que estaba afectando a los civiles al lado de su casa, en Brovary. ¿Cómo pudo lograrlo? Aquí entra en juego el papel imprescindible de su rival -pero sobre todo amiga- Teresa Perales, nadadora paralímpica como ella que le consiguió asilo y un viaje más ameno.

Olena dejó Brovary cuando el conflicto se intensificó de tal forma que comenzó a escuchar las bombas desde su casa. Fue entonces cuando optó por “carretera y manta” para subirse al coche y, tras el contacto con Teresa Perales, elegir Zaragoza como destino. Sus dos hijos fueron la motivación para salir de la zona, dejando atrás familiares y amigos. Y todavía más difícil fue hacerlo dejando atrás a su marido.

Según explicaban las dos, el acceso a los búnkeres era “imposible” para las personas que sufrían alguna discapacidad, sea cual sea. “No solo quienes se mueven en silla de ruedas, imaginémonos a un ciego. ¿Cómo va a reconocer una zona que ha quedado destruida?”, se preguntaban. Y así, desde el centro paralímpico preparado específicamente como refugio, inició su camino a la ciudad del Ebro.

La nadadora paralímpica zaragozana le echó una mano en todo el trayecto. Se puso en contacto con ella y para ver sus necesidades, y durante el viaje, le facilitó todo el trayecto. Al no tener dinero y las cuentas bloqueadas, Teresa le dejó una cuenta bancaria a donde cargar los gastos. Después hizo de intermediaria para que DFA le brindase temporalmente una vivienda adaptada, donde vive ahora. Ahora es feliz aquí en Zaragoza.

Una historia que viene de lejos

“Olena es una madre que quiso darle a sus hijos una vida mejor. Quiso salir de una zona en guerra por ellos dejando atrás a su familia y amigos”, afirma la premiada con el Princesa de Asturias. Entre ellos, quien quedó ahí fue su marido, que tiene que servir a su país. Eso sí, ver que en la capital aragonesa había alguien que podría ayudarle fue vital para tomar la decisión. “Teresa me salvó la vida”, asevera.

Pero estas dos nadadoras paralímpicas se conocían desde hace mucho tiempo. “Siempre nos repartíamos las medallas. Unas veces yo me hacía con el oro, otras era Olena, y de vez en cuando se colaba una chica francesa”, rememora la zaragozana. Eso sí, según la deportista ucraniana, “Teresa era la mejor de todas”.

Es cierto que ambas llevaban tiempo sin verse hasta los Juegos Olímpicos. Curiosamente, Olena se encontraba ejerciendo de periodista, su profesión en Ucrania, y retransmitía el evento para un medio de su país natal. Allí es donde se produjo el primer reencuentro, y después de haber sido rivales tanto tiempo, ahora han demostrado que su amistad está muy por encima.

Lo más importante ahora es la resolución del conflicto y que el viaje de Olena quede únicamente en una tensa aventura. Mientras tanto, su amiga Teresa estará dispuesta a echarle una mano y, poco a poco, ir integrándole en la sociedad aragonesa.

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