Periodistas y escritoras aragonesas conversan de literatura y del poder extraordinario de la palabra

Ana Alcolea y Carolina Millán han participado en la primera edición del ciclo Literatura y Mujer

Ana Alcolea comenzó a escribir en su más tierna infancia, aunque no lo hacía por placer sino para aprenderse los versos alejandrinos y endecasílabos en lugar de memorizarlos. Una técnica infalible que, a veces, se convertía en un poema de amor que entregaba, sin mucho éxito, a algún enamorado que, aunque en su día no le correspondió, recibió uno de los primeros escritos de una chiquilla que años más tarde se convertiría en una escritora de renombre. Con este nostálgico recuerdo comenzaba este jueves en el Edificio Grupo San Valero otra edición del ciclo «Literatura y Mujer», organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores. La periodista Carolina Millán ha conversado con Ana Alcolea sobre los inicios, las mujeres, el proceso creativo y ese poder extraordinario de la palabra que, aunque no sanó, ayudó a Alcolea a superar un momento duro en su vida.

«Mi primo murió de manera inesperada cuando era muy joven en un accidente de avioneta y sentí la necesidad de escribir algo para que no cayese en el olvido y mantener su legado y también de alguna forma para sacar esos sentimientos que llevaba dentro y que tenía que plasmar», ha reconocido la escritora. Una escritora que con doce años pensaba que no podría serlo jamás porque era un oficio «extraordinario».

«Recuerdo que fui con mi madre a Galerías Preciados, lo que ahora es el Corte Inglés, y vi a un escritor de verdad. Además era francés, con toda la galantería y el glamour que suponía ser francés en la década de los 70. Me dio la mano y aparte de enamorarme de ese señor tan mayor me di cuenta de que había conocido a un escritor de verdad, algo que para mí era extraordinario», ha comentado. Ahora, unos años después, no le parece tan extraordinario «porque en Zaragoza de una piedra ya te salen tres escritores». Eso sí, que no lo sea no implica que el oficio de Alcolea no sea uno de los más mágicos y pasionales. A su lado, la periodista, y también escritora, Carolina Millán, asentía dejándose llevar por las anécdotas y ocurrencias de Ana Alcolea a quien, con 27 libros a sus espaldas, todavía le queda mucho por contar.

«La literatura es el espejo en el que nos miramos tanto los escritores como los lectores. Eso es lo que siento cuando escribo, me estoy mirando me estoy conociendo mejor porque las palabras tienen ese don. Salen de ti y a la vez las creas y es una cosa muy extraordinaria. La imagen del espejo es la tuya, pero ya es otra, es completamente distinta, como en un mundo al revés», ha relatado Ana Alcolea.

Para Carolina Millán, la literatura es precisamente eso, poder moldear, saborear y elegir las palabras adecuadas para contar una historia que haga volar al lector allá donde quiera. Ella dice que es periodista de formación y escritora de vocación. Y precisamente fue esa vocación la que la llevó a sumergirse en el mundo de la literatura erótica con una visión que iba más allá del cuerpo, pues su objetivo era bucear en las pasiones y pulsiones más profundas de nuestro yo.

Escritoras, periodistas, artistas y, sobre todo, mujeres, que sienten la pasión por la escritura conversarán en las próximas ediciones del ciclo. Ana Rioja y Carmen Santos serán las protagonistas de la que se sucederá en abril. Todo con el objetivo de demostrar que la literatura puede hacer volar y viajar a donde uno desee.

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