El «Rambo de Requena» rehúsa declarar y los agentes atacados defienden que «iba a matarlos»

El acusado se ha negado a declarar

El acusado Pedro Lozano, conocido como el “Rambo de Requena”, no ha querido declarar por los delitos que cometió en la provincia de Teruel en el verano de 2020. Entre estos ilícitos, varios allanamientos en El Castellar, robar varios coches y casi acabar con la vida de dos agentes de la Guardia Civil con los que se enfrentó a tiros en un callejón sin salida de Muniesa (Cuencas Mineras). Esta mañana, Pedro Lozano no ha querido declarar a ninguna de las partes, tampoco a las de su defensa. Tal ha sido su silencio que tampoco ha respondido a las interpelaciones directas de la magistrada presidenta, Teresa Rivera. Sin embargo, los guardias con los que vivió el tiroteo han hablado y han dicho que el acusado “salió del coche con la escopeta condicionada para matarlos”.

La fiscal Ester Ventura pide para el acusado 29 años de prisión; la acusación particular de los dos guardias civiles, ejercida por el letrado Jorge Piedrafita, que cree que hubo tentativa de homicidio, pide 61 años de prisión. La defensa del reo pide tres años y medio por lo que considera que fue un delito de lesiones graves.

El “Rambo de Requena” huía de la Comunidad Valenciana tras causar el pánico en varias comarcas levantinas en las que llegó a realizar multitud de robos violentos, acabando uno con un disparo sin final mortal. Lozano cruzó a Teruel y comenzó en El Castellar allanando y robando varias viviendas de este municipio en la Sierra de Gúdar. Después lo observaron con un coche que no era el suyo y puso en alerta a la Benemérita de que el “Rambo” había huido a Aragón.

Dos agentes de Muniesa escucharon por la central que el acusado había sido visto en Andorra, a 100 kilómetros de su posición con un coche blanco con una pegatina lineal roja. Cumpliendo un servicio por su municipio vieron este vehículo y lo observaron cómo dio un frenazo y se introdujo en un callejón sin salida. Uno de los agentes ha declarado que le dieron el alto, sospechando que podría tratarse del fugitivo.

Una vez se vio acorralado, este agente ha declarado que Lozano “salió del coche, saco el arma y disparó a su compañero”. El callejón, según han explicado, tenía una ligera pendiente que daba una ventaja al acusado para disparar desde lo alto. “No dio tiempo a nada, apuntó en primer lugar a mi compañero. Salió ya con la escopeta condicionada para matarnos”, ha continuado.

Condicionados por esta altura, el agente fue a disparar y se le encasquilló el arma. Momento que, según ha afirmado este guardia, fue utilizado por el acusado para acercarse y propinarle ocho disparos en el pecho, abdomen y el brazo. Acabó herido muy grave y tuvo que pasar 44 días en la UCI del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Según ha declarado este guardia, los proyectiles que usó el acusado estaban manipulados y que incluían 20 postas, siendo una solo necesaria “para matar a un jabalí”. Tras malherir a este agente, Lozano salió corriendo del lugar.

El otro agente atacado ha resaltado el carácter “tranquilo” y “su intención” de darles muerte. “Si no fuera por mi pericia y la de mi compañero, estaríamos muertos”, ha explicado. Su siguiente paso lo llevó a Andorra donde se encontró con un vecino de este municipio que había salido a comprar tabaco.

Este vecino “que conocía al “Rambo de Requena” porque había leído muchas noticias sobre él”, lo reconoció al instante y cuando se quiso dar cuenta, ya lo tenía subido a su coche. “Si me ayudas no te haré daño”, le dijo. Este vecino le condujo hasta las afueras de Andorra donde le dio indicaciones erróneas para que los guardias civiles dieran más tarde con él. Y así fue. La persecución de película acabó con el ”Rambo de Requena” abatido y trasladado a la UCI del hospital Miguel Servet de Zaragoza, al igual que el otro agente malherido. El juicio continuará mañana con la declaración de los forenses.

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