La DGA concederá el próximo curso 35 becas salario a universitarios «brillantes» con 950 euros al mes

“Es fundamental proteger el talento y la mejor fórmula es coger a los mejores, darles la posibilidad de que se dediquen solo a estudiar", ha expresado la consejera de Ciencia, Maru Diaz

Continúan las becas salario, aquella apuesta de legislatura de la consejera de Ciencia y Universidades, Maru Díaz, que busca facilitar el acceso a la universidad a aquellos jóvenes que, con capacidad y «con unas notas altísimas», se encuentran con «dificultades económicas sobrevenidas». En un día especialmente «alegre», en el que la consejera recibía a los once universitarios que obtuvieron la beca el año pasado, Díaz ha avanzado que, para el próximo curso, la DGA concederá 35 becas salario, dotadas también con 950 euros mensuales.

«Es fundamental proteger el talento y la mejor fórmula es coger a los mejores, darles la posibilidad de que se dediquen solo a estudiar, que no tengan que compatibilizar trabajos y que puedan tener un salario digno que les permita vivir». Así ha calificado Díaz la vocación de esta convocatoria que busca dotar económicamente a los mejores estudiantes. A aquellos que «con unas notas de corte excelentes, pero con dificultades económicas, se podrían ver abocados a tener que trabajar durante la carrera o a no poder acceder a los estudios», ha puntualizado.

Para ello, la DGA dota con 950 euros al mes a los universitarios becados para que puedan desarrollar «todo su potencial». «Es un sueldo», ha reconocido Díaz, tras añadir que esta acción les corresponde como representantes políticos. «Es nuestro deber proteger a gente brillante, que viene de familias humildes con alguna desigualdad económica, con el programa mejor dotado del Estado», ha manifestado.

En este sentido, los requisitos siguen siendo los mismos que en el curso pasado: los estudiantes deberán haber sido beneficiarios en 2º de Bachillerato de una beca del Ministerio de Educación y contar con una nota mínima de acceso a la Universidad de 9 sobre 10. Para renovar la beca, la nota media seguirá las directrices del Ministerio. Para Artes y Humanidades se ha establecido en 7,5, al igual que en Ciencias Sociales y Jurídicas, Mientras que para Ciencias de la Salud se ha fijado en 6,5 y para Ciencias e Ingeniería y Arquitectura en 5,5. El periodo de duración será el mismo que el de cada grado: para aquellos de 360 créditos será de seis cursos académicos y para los de 240 créditos, como máximo, de cuatro cursos.

Por otra parte, la consejera ha lamentado la poca repercusión que tuvieron las becas el curso pasado y lo ha achacado a que es un «proceso piloto». «El año pasado había 30 becas y, finalmente, solo fueron 11 los que accedieron», ha señalado. «No fue cuestión de que estuviera mal adaptada la nota o la renta, ya que el potencial de los alumnos que podrían haberlas solicitado era el doble de las becas que habíamos presentado», ha asegurado Díaz, tras apuntar que lo que falló fue la «falta de información». «Al ser un programa piloto es difícil que se consolide», ha sentenciado. Por esta razón, desde el Departamento se va desarrollar un campaña en mayo y junio para que en los institutos «capten a los jóvenes y, así, cuando salga la solicitud en verano estén sabidos y presenten su solicitud».

«Detrás de cada beca, hay una historia concreta»

Este jueves la consejera de Ciencia ha recibido a los primeros beneficiarios de las becas salario del curso 2020/21, siete chicas y cuatro chicos, cada uno con una «historia concreta». «Me alegra recibirlos en primera persona para que puedan contarme su experiencia vital; detrás de cada uno hay una historia que contar sobre cómo ha sido su experiencia, cómo están viviendo la beca y, por qué no, algunas cuestiones que podamos mejorar», ha sostenido.Para Rocío Blancas, estudiante de magisterio en Educación Infantil, la obtención de la beca-salario supuso un «gran orgullo por parte de mi familia y, sobre todo, tranquilidad para poder estudiar lo que quiero y seguir formándome». Un mensaje que comparte su compañero Víctor Bravo, en esta ocasión, estudiante de Periodismo. «Es vivir con tranquilidad, saber que, aunque tus padres puedan tener en algún momento una falta de recursos, tú lo puedes suplir sin tener que trabajar», ha asegurado.

Bravo ha señalado que, durante segundo de Bachillerato trabajó «bastante» y esta beca se traduce en un «reconocimiento al trabajo que haces». Además, ha reconocido que, si no se la hubieran concedido, se hubiera tenido que poner a trabajar. Al igual que Miguel Velilla, estudiante de Estudios Clásicos. «Es un desahogo tremendo para la familia», ha revelado. Su gasto, en esta ocasión, es mayor porque se tiene que trasladar desde Alcañiz. «El piso es un gasto y con el tiempo va haciendo mella», ha afirmado, tras indicar que «sin la beca, tendría que compatibilizar estudios y trabajo».

Las becas-salario son compatibles con otras ayudas, ya sea del Gobierno central, de Movilidad o de Erasmus, aunque, durante su disfrute, no podrán trabajar, garantizando así la dedicación exclusiva a los estudios. La convocatoria global, que cuenta con 1,7 millones de euros, durará hasta 2026.

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