Urbanismo concede 25 licencias para convertir en viviendas algunos locales vacíos en diez barrios

El Servicio de Licencias Urbanísticas también está tramitando otros tres expedientes que están en proceso de análisis

El Área de Urbanismo y Equipamientos ha concedido, a través del Servicio de Licencias Urbanísticas, 25 permisos para reconvertir locales vacíos en viviendas. Esta posibilidad, de la que se cumple ahora un año tras aprobar la modificación aislada 176 del PGOU que permitía este tipo de cambios, ha sido valorada de forma “muy positiva” por el consejero de Urbanismo, Víctor Serrano, quien ha recordado que “son 25 locales con la persiana bajada que degradaban la escena urbana de nuestra ciudad en los barrios consolidados y que ahora tendrán una nueva vida y usos”.

En total, Urbanismo ha concedido 25 licencias para estos fines, de las que 19 han sido para convertir locales en una única vivienda y de las seis restantes, un expediente ha permitido la reconversión de un local de grandes dimensiones en cuatro viviendas y otras tres solicitudes eran para dos viviendas en cada uno de estos espacios. Por distritos o barrios, se han tramitado cinco licencias en San José, cuatro en Delicias, tres en Universidad y en Almozara, dos en Centro, Oliver, Torrero y Arrabal, una en Casablanca y otra en Las Fuentes.

Víctor Serrano se ha mostrado “especialmente satisfecho con la repercusión de esta medida en los barrios que más lo necesitan” porque esto supone que “locales que no servían para el cometido con el que el planeamiento urbanístico los recogió en su día, y que empobrecían la escena urbana, ahora tienen una nueva oportunidad y revitalizan nuestras calles”. En total son 29 nuevas viviendas en estos espacios, lo que demuestra que la medida va “calando poco a poco en los ciudadanos” y se espera que pueda seguir incrementándose “conforme vaya siendo más conocida esta posibilidad entre los zaragozanos”, ha manifestado Serrano, quien ya avanzó el día de su aprobación que no se esperaba que la medida desatara un gran número de expedientes, pero que suponía “un salto cualitativo en nuestro ordenamiento para recoger esta oportunidad que es buena para los ciudadanos y para nuestra ciudad”.

Además de las 25 licencias concedidas, en estos momentos el Servicio de Licencias Urbanísticas está tramitando otros tres expedientes que están en proceso de análisis. Mientras que otras seis peticiones culminaron en la denegación de la licencia: tres por estar en la malla básica, uno por estar en zona saturada y dos por cuestiones de superficie.

Viviendas en locales 

Una parte sustancial de la modificación 176 del PGOU aprobada hace un año se refiere a la transformación en viviendas de locales desocupados en planta baja. Se excluyen los locales situados en calles de la malla básica o que lo prohíban sus planes especiales de ordenación de la actividad comercial. En particular, se denegará la transformación cuando el local linde con discotecas, bares con música, pubs u otros locales dedicados a actividades especialmente molestas para las viviendas.

Los locales deberán haber estado sin actividad un mínimo de 36 meses anteriores a la solicitud del cambio de uso y una altura mínima de 2,5 metros. Y, aunque la normativa concede cédulas de habitabilidad con 37 metros cuadrados, no podrán acogerse a esta modificación los que no tengan mínimo 45 metros cuadrados útiles (55 metros cuadrados si hablamos de varias viviendas a partir de plantas bajas superiores a 140 metros cuadrados). Además, para valorar la viabilidad o adecuación de la entrada a las nuevas viviendas, se tendrán en cuenta las condiciones físicas del zaguán general existente, la admisión de dicho acceso por la comunidad de propietarios y las características del entorno urbano y edificado. No se aceptará el acceso a una vivienda por otra vivienda o por un local de distinto uso.

Además de satisfacer las condiciones de ventilación e iluminación natural exigidas por la normativa genérica, las cocinas de las nuevas viviendas contarán con un sistema adecuado de extracción forzada de humos y gases, que asegure que no se causan perjuicios a los demás departamentos del edificio ni a los espacios exteriores de uso público o colectivo. Dicho sistema dispondrá de un extractor mecánico conectado a un conducto vertical independiente con salida a cubierta o parte superior del edificio. Y cuando, a juicio del Ayuntamiento, sea necesario realizar las salidas de humos de combustión de calderas y calentadores de gas por fachadas o patios comunes, cumplirán las especificaciones técnicas establecidas por la normativa de aplicación. Se utilizarán calderas estancas o de cualquier otro tipo admitido por la normativa sectorial.

Desde Urbanismo, como ya explicó el consejero, “se ha prestado un especial interés en evitar la posibilidad de que las expectativas de uso residencial eleven el precio de los locales, dificultando aún más el mantenimiento de la actividad comercial, o el entremezclamiento desordenado de viviendas y usos comerciales u hosteleros en las mismas calles, con los consiguientes perjuicios mutuos». Para evitar estos efectos, la modificación 176 fija un plazo mínimo de desocupación de un local existente para admitir su transformación en vivienda; incluye normas de incompatibilidad entre usos, prohibiendo por ejemplo las nuevas viviendas en zonas declaradas saturadas; y desarrolla un catálogo de calles y plazas (por ejemplo, en la malla básica) en las que no se admite esa transformación, bien para preservar su actual dedicación comercial, bien por entenderse que no reúnen condiciones idóneas para el uso residencial de la planta baja por razones de ruido, excesivo tráfico rodado, etc.

Otros planteamientos 

Asimismo, la propuesta de modificación 176 del PGOU contempla «otras medidas para facilitar la revitalización de barrios consolidados de la ciudad en futuros planes de desarrollo o en la gestión municipal cotidiana», recuerda el consejero Víctor Serrano. Por ejemplo, contempla el acondicionamiento de locales de planta baja como estacionamiento de bicicletas y otros vehículos de movilidad personal, reduciendo la presión sobre las aceras y favoreciendo que su número aumente sin conflictos con el uso peatonal de estas.

Por último, la propuesta incluía también otras normas para facilitar al Ayuntamiento la obtención de suelo en zonas consolidadas, con destino que el planeamiento podrá dejar abierto a futuros espacios libres, zonas verdes, equipamientos o viviendas públicas de alquiler. Esto permitirá que en determinados barrios se califiquen suelos destinados a esos fines cuando surja la oportunidad -por ejemplo, en solares de larga duración o en construcciones abandonadas y problemáticas adecuadamente situadas-, reservándose para un momento posterior la decisión sobre su destino definitivo. Se regulaba además un nuevo tipo de dotación de reserva que el Ayuntamiento podrá reordenar luego mediante un sencillo estudio de detalle que delimite, en su interior, porciones destinadas a espacios libres, equipamientos, viario e incluso viviendas públicas de alquiler.

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