Un caballo de Troya «made in Aragón» para combatir el cáncer

Jesús Santamaría y Pilar Martín-Duque han presentado un estudio que consigue, a partir de las nanopartículas, llegar al tumor para ejercer en él su labor terapéutica

Como si se tratara de un caballo de Troya, aquella estrategia que creó Ulises para introducirse en una ciudad griega fortificada y así vencer a los troyanos, este lunes dos científicos aragoneses han presentado un método parecido, en este caso, para combatir el cáncer. Jesús Santamaría y Pilar Martín-Duque, ambos pertenecientes a la Universidad de Zaragoza y miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón), han dado a conocer un estudio que consigue, a partir de las nanopartículas, llegar al tumor para ejercer en él su labor terapéutica.

«Matar una célula tumoral es muy fácil, el problema es matar a la célula tumoral sin matar a las otras células», ha reconocido Santamaría, tras añadir que la quimioterapia es «eficiente» matando células tumorales, pero provoca unos efectos secundarios «tremendos». «Esto ocurre porque la quimioterapia no llega al tumor, sino a todo el cuerpo», ha puntualizado. Por está razón, el científico ha aseverado que hay que apostar por métodos más selectivos que consigan enviar el fármaco al tumor y no a otro sitio. Consignas que se reflejan en su tratamiento. «Esa es nuestra meta: la selectividad precisa», ha matizado.

«Solo el 1% de las partículas consiguen llegar al tumor»

Según han explicado Santamaría y Martín-Duque, el envío de nanopartículas -aquellas partículas capaces de matar tumores- a las células tumorales son procesos «difíciles». «Solo el 1% de las partículas consiguen llegar al tumor», ha apuntado Santamaría. El científico ha esclarecido que, a partir de los exosomas -vesículas que secretan las células-, «se pretende conseguir evadir al sistema inmune, entrenado para reconocer cosas extrañas al cuerpo, y así introducir la nanopartícula». «Podemos intentar meter la nanopartícula dentro de otros vectores, concretamente en los exosomas, para que los anticuerpos la dejen pasar dentro y así podrá ejercer su labor terapéutica», ha declarado.

Por su parte, la científica Martín-Duque ha señalado que el primer paso durante el estudio fue elegir «de qué tipo de célula queríamos coger sus vesículas”. En este aspecto, ha expresado que había dos opciones: seleccionar las de la propia célula tumoral o las células madre mesenquimales, «aquellas células madre que van a regenerar zonas del cuerpo con daños». En esta ocasión, los científicos aragoneses apostaron por las segundas. «El tumor es la herida que nunca cura, secreta una serie de factores que llaman a las células madre y estas van hacia allí», ha subrayado.

Precisamente, las vesículas que secretan las células madre también migran a los tumores. Por esta razón, «si metemos la nanopartícula dentro, ya que el exosoma migra hacia el tumor, introducimos la nanopartícula que nos va a dar el efecto terapéutico y conseguimos un efecto dirigido», ha comentado Martín-Duque.

Una terapia sin fármacos que actúa mediante el calor 

Con el nuevo tratamiento, desarrollado por varios investigadores aragoneses, se conseguiría triplicar la cantidad de nanopartículas que llegan al tumor comparado con lo que se tenía hasta ahora. Según han definido, consistiría en una terapia sin fármacos que trabaja con partículas que se calientan cuando reciben una radiación láser. Además, también la terapia acoge un «direccionamiento selectivo» hacia el tumor. «Empleamos la selectividad del exosoma que llega al tumor y la selectividad del láser que actúa en una parte en concreto», han revelado.

El estudio, aplicado sobre todo para hacer frente al cáncer de páncreas, se encuentra actualmente en investigación con el objetivo de entrar en ensayos clínicos. «Primero nos centramos en cultivos celulares, pero no en animales, y ahora lo hemos conseguido en ratones inmunodeprimidos», han afirmado, tras adelantar que la segunda fase consistirá en probarlo en otro tipo de tumores sólidos. María Sancho, Víctor Sebastián, Miguel Encinas, Luis Luján y Estela Pérez han sido los restantes investigadores que también han participado en la investigación.

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