El Casademont no puede con el Lenovo Tenerife y se complica la vida (62-77)

El conjunto rojillo no pudo detener el potencial de Lenovo Tenerife (62-77) en un partido que los visitantes acabaron de romper al final. Foto: Casademont Zaragoza (Esther Casas)

El conjunto rojillo no pudo detener el potencial de Lenovo Tenerife (62-77) en un partido que los visitantes acabaron de romper al final, con un equipo que desde el segundo tramo fue a remolque, y tratando de no desengancharse de la pugna pero en tramo final rompió definitivamente las opciones locales.

Comenzaba errático el choque en ambas canastas, tónica que sería habitual durante el primer acto. Jordan Bone mantenía vivos a los de Ponsarnau con 5 de los 7 puntos. Movió el banquillo el técnico catalán introduciendo a Yusta y Hlinason en la pintura. Los rojillos exhibieron rasmia en defensa y maniataban el ataque aurinegro. Gracias a un robo de Bone, Radoncic daba la primera ventaja local, que recuperaba San Miguel de triple para el 12-11, marcador con el que se llegaría al final del primer periodo (12-11).

Arrancaban los tinerfeños el segundo tramo con dos triples y conseguían estirar la ventaja hasta los cinco puntos. Seria un mometo clave del choque. Deon Thompson era el estilete en ataque del segundo acto, haciéndose grande ante Shermadini y también en defensa parando los golpes del georgiano, todo con una ‘marea roja’ que empujaba desde la grada. Waczynski desde la línea lo emparejaba todo hasta el 27-30, aunque Huertas daba la máxima a los suyos de +7. Los rojillos lo intentaban, pero no había acierto, abriéndose la desventaja al descanso 27-38.

Tras la pausa, los rojillos buscaban no desengacharse de la pelea, con Bone dando alas al equipo en el inicio del tramo con un triple. Una antideportiva sobre Huertas permitía bajar de los 10 de desventaja a los de Ponsarnau, aunque las imprecisiones rojillas no permitían entrar en partido a Casademont, y daban aire a Lenovo Tenerife. A eso se unía la baja de Hlinason para lo que restaba de partido por faltas. A base de rasmia trataba de meterse en el partido Casademont, con un Radoncic percutiendo en la zona pero con la ventaja visitante elevada a los 11 al final del tramo (46-57).

El acierto rojillo se había difuminado Los dos primeros ataques rojillos se salían y lo aprovechaban los aurinegros para seguir abriendo brecha en el electrónico. Mobley y Waczynski protagonizaban el arreón zaragozano que obligaba a Vidorreta a parar el partido, con dos entradas consecutivas. Sin embargo, a cada canasta local, se producía la respuesta visitante, castigando hasta la victoria final (62-77).

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