Ponsarnau pide a la Marea Roja «un punto más de positivismo» durante los partidos

Ponsarnau dirige un partido del conjunto rojillo. Foto: Basket Zaragoza

Inmersos en una situación complicada, una sola victoria por encima de los puestos de descenso, Casademont Zaragoza vuelve a la cancha en un duelo vital. El pabellón Príncipe Felipe recibe al Lenovo Tenerife, un equipo de máximo nivel ante el que la victoria es imprescindible. Por ello, y con la vista puesta en lograr un triunfo, el entrenador, Jaume Ponsarnau, ha pedido a la afición “un punto más de positivismo”.

Ante Gran Canaria “hubo un punto de inflexión”, porque “estaban saliendo bien las cosas y empezaron a salir mal”. Ninguno de los que estaban en el campo encontraban su juego y surgieron el clásico runrún y los pitos. “Los jugadores no lo llevaron bien, se notó y como equipo nos desencajamos”, ha afirmado el coach antes de recalcar que “no lo hizo todo el público”. “Muchos también animaban, que es lo que nos hubiese ido mejor”, ha recordado.

El Casademont Zaragoza tiene que saber por qué pelea, “y puede que sea para seguir en esta liga”. “Si no les parece bien, al final del partido que me silben a mí, al que no ha conseguido que el equipo sea todo lo competitivo que querríamos”, ha afirmado. Y aunque reconoce que es “soberano”, ha solicitado “encontrar un punto más de positivismo y de ánimo”. Los otros equipos que luchan para salvarse lo saben, “y todos animan”. Incluso en Burgos, con más presupuesto, lo han entendido “y tienen más posibilidades de salir”.

En el plano mental están “un poco más tensos” tras haber intentado ganar y no haberlo conseguido. Pocos jugadores encontraron inspiración y su juego, a algunos les salieron mal las cosas y hay quien no juega tanto y quiere jugar más. Aun así, “todos trabajan para hacer las cosas bien”, que es “lo más importante” para Ponsarnau. Además, juegan contra Tenerife, al que ha calificado como “el equipo que mejor juega a baloncesto”.

El problema de Mobley

Ponsarnau ha reconocido la poca producción ofensiva del equipo haciendo especial hincapié en Matt Mobley y Jordan Bone. De este ha sostenido que lo necesitan de 2 debido, pero es un jugador que solo tiene esta temporada en Europa y la adaptación “es compleja”. En el último duelo sus decisiones no fueron acertadas, pero “su comportamiento es bueno y su mentalidad es buena”. Necesita tiempo para dominar la situación y los dos bases, Cook y San Miguel, pueden ayudar “a llevar el equilibrio”.

Más problema hay con Mobley, y Ponsarnau ha reconocido que se encuentran “preocupados” por su poca producción y escasa eficacia. Entra “cuando ya no se había podido competir”, han apostado “muy fuerte” y hay una dificultad. “La competición ha actuado muy bien con él y no ha encontrado los recursos para hacer frente a esto con solvencia”, ha recalcado. Además, como equipo, tácticamente no encuentran las teclas.

Lo cierto es que hay “un problema” con este jugador. De pisar más la pintura, ser más agresivo, tener menos miedo a fallar y aprender a vivir con sus desaciertos, pero que su juego “tenga solvencia”. “Su gesto es culturalmente muy malo para nosotros, pero en su fondo no es así. Es más malo lo que parece de lo que es. Su nivel de trabajo es bueno y escucha, pero necesita tiempo”, ha declarado el entrenador.

Una de las dificultades para Casademont Zaragoza ha sido basar al equipo en jugadores muy nuevos en la cultura española. Pensaron que iban bien y dejaron de funcionar. “No hemos tenido capacidad para reorganizar y lo hemos pagado”, ha sentenciado Ponsarnau. Ahora, lo vital es darle la vuelta a la tortilla, hacerse con una victoria y respirar con más tranquilidad.

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