El acusado de ahogar a su novio en una piscina de Alcañiz, culpable de homicidio

El veredicto se ha leído en torno a las 23.00 horas del jueves

Jorge Joaquín Manero Martínez, el joven acusado de ahogar a su novio en una piscina de Alcañiz en 2020, ha sido declarado culpable de un delito de homicidio por el jurado popular. El veredicto ha tenido en cuenta dos agravantes, el de superioridad y el de parentesco. Los miembros del jurado también han considerado como probado que Manero había bebido, hecho que le ha valido como atenuante.

El jurado popular ha admitido que Manero empleó “medios y formas” para acabar con la vida de su expareja. La víctima, según han visto válido, no pudo zafarse de su agresión porque él en ese momento iba también ebrio y porque, previamente, había sido estrangulado con el collar del acusado, y lo había dejado debilitado. Dos motivos que mermaron su capacidad de defensa.

Ahora es el tribunal el que decidirá la concreción de la pena. Las partes, a raíz de lo escuchado, han señalado sus penas. La Fiscalía ha rebajado a trece años al considerar el atenuante de alcohol, mientras que la acusación particular, ejercida por la letrada Amparo García Tamarit, solicita la máxima, 15 años. La defensa, llevada por el abogado Fernando del Campo, ha pedido la mínima, diez años.

El procedimiento comenzó este lunes con la declaración del acusado afirmando que no recordaba nada de lo ocurrido debido a la ingesta de alcohol y marihuana. Según indicó el acusado, la pareja pasó todo el día bebiendo y fumando marihuana en Alcañiz. En el último bar que estuvieron, según dijo, perdió los recuerdos. Tras esto, afirmó que solo recuerda por lo que le contaron sus padres, una vez ya en la cárcel.

Al día siguiente, los guardias civiles que entraron al recinto observaron una escena en la que, según dijeron, se había producido una pelea. Mayor fue su sorpresa cuando encontraron el cadáver flotando en la piscina. Después, buscaron por toda la casa a Jorge Joaquín Manero Martínez, encontrándolo metido en el armario de su antigua habitación, en la que preguntó a los agentes si “él lo había matado o era un sueño”.

Al día siguiente, los forenses médicos relataron que la víctima fue estrangulada desde una posición de superioridad y todavía con vida fue ahogada en la piscina. También explicaron que el acusado no iba tan ebrio como dijo y que sabía lo que estaba haciendo debido a que, según afirmaron los forenses, pudo ese día “realizar llamadas telefónicas, era capaz de realizar una actividad motora muy intensa como salir de una piscina por sí mismo”.

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