Valpat: «Queremos enseñar a las niñas que la tecnología no es aburrida, difícil o para chicos»

Patricia y Valeria llevan desde 2019 haciendo proyectos de robótica y programación en YouTube

El día que Patricia y Valeria se conocieron, la primera era la profesora de un taller de robótica en Huesca al que solo se habían apuntado dos niñas; la segunda, era una de esas dos niñas. Juntas decidieron que esa cifra tenía cambiar y se propusieron enseñar a todas las niñas que la ciencia, la tecnología, la robótica… no son “cosas de niños”.

Ahora, cuatro años y un canal de YouTube más tarde, Valpat -como se llaman en su canal de divulgación- tienen a sus espaldas numerosas charlas, talleres y reconocimientos que han abierto un mundo de posibilidades a niñas de todas partes que quieren aprender sobre STEM.

Pregunta.- ¿Por qué se animaron a crear un canal para enseñar tecnología a las niñas? ¿Cómo fueron esos inicios?
Patricia Heredia.- Yo decidí emprender porque soy ingeniera y trabajaba en la empresa privada haciendo cosas en trenes, pero un día me hizo “click” la cabeza y me di cuenta de que durante la carrera y en el trabajo había estado rodeada de hombres. Esto era algo a lo que no había prestado especial atención, pero entonces decidí buscar dónde estaba el problema y me di cuenta de que, ya cuando estaba en el instituto, no había muchas chicas que estuvieran interesadas en asignaturas de ciencias, como electrotecnia o mecánica. Al principio hice un taller aquí en Huesca y conocí a Valeria, solo estaban ella y otra niña. Ahí fue cuando pensé “uy, aquí sí que hay un problema”.

Entonces fue cuando cree la academia (MiniVinci), Valeria y yo empezamos a trabajar juntas y nos dimos cuenta de que enseñar lo que hacíamos era importante. Porque, claro, yo siendo profesora en la academia pensaba que diciéndoles a los niños que era ingeniera, vendrían, pero no, al final tienes que hacer mucha tarea de divulgación y de enseñar. Ahí fue cuando con Valeria nos empezamos a grabar, porque ella ya tenía un canal.

Valeria Corrales.- Sí, yo ya tenía un canal con mi hermano, pero no subíamos nada de robótica, hacíamos otras cosas. Antes de que Patricia abriera la academia de robótica ya me había empezado a interesar un poco por la tecnología porque veía vídeos en YouTube y hacía unos kits que me compraba mi padre…

Cuando empecé a ir a la academia de Patricia con mi hermano, empezamos a grabar un poco con el móvil lo que hacíamos. Pero eran vídeos de 30 segundos, no explicábamos nada, solo lo enseñábamos y ya está. Entonces vimos que a la gente le podía gustar y le podía interesar lo que estábamos haciendo y empezamos una campaña de Kickstarter para ganar un poco de dinero y contratar a alguien que pudiera grabarnos y hacer el canal un poco más profesional. Conseguimos nuestro objetivo y algunas empresas empezaron a patrocinarnos. Así empezó nuestro canal a crecer un poco más y llevamos unos dos años.

P.- ¿Se imaginaban llegar a tanto público, dar charlas, talleres, tener patrocinadores… cuando empezaron a subir los vídeos?
P.H.- No, y aún ahora nos cuesta. Para el 11-S cuando estuvimos en Madrid con tres ministras y el presidente decíamos “vamos a llegar y, ya verás, ahora nos va a conocer mucha gente”, pero la verdad es que no. Valeria siempre tiene más los pies en la tierra y dice “que no, que no, que os pensáis que vamos a tener un millón de suscriptores y esto no es así”.

Sí es verdad que la divulgación científica y tecnológica es muy difícil. No llegas a un público masivo, no es un contenido que aparezca así sin más en los buscadores, si no que tienes que buscar algo muy específico para que la gente te encuentre. Cuesta mucho darte a conocer, porque la verdad es que, cuando nosotras damos alguna charla o la gente nos conoce, siempre recibimos muy buenas vibraciones, muy buenos comentarios, nos escriben familias…

V.C.- Sí, por ejemplo, durante la cuarentena hicimos directos en Youtube para que los niños tuvieran algo que hacer en esos días que estaban confinados. Se empezaron a unir un montón de niños y, claro, al ser en directo, podían chatear con nosotras, preguntarnos cosas… y les podíamos contestar al instante. Yo me lo pasé muy bien porque había niños y disfrutaba mucho haciendo los directos. Ahí sí que recibimos un montón de comentarios de gente dándonos las gracias.

P.H.- Sí, pero nunca piensas que va a llegar a eso. Fíjate que vivimos en Huesca, que es una ciudad súper pequeña, y nos decimos “mira hasta dónde estamos llegando y lo que estamos haciendo”. Muchas veces no te crees lo que te pasa, pero otras veces sí, porque ves que lo que estás haciendo es súper bueno porque hay muchas más niñas que se están interesando por eso. Depende del día.

Valeria y Patricia esperan que Valpat ayude a las niñas a ver que la ciencia y la tecnología son fáciles y divertidas

P.- Su contenido se basa en hacer proyectos, no hacéis tutoriales, y ponen el foco en llegar a niños que no tienen fácil acceso a este tipo de contenidos. ¿Por qué es importante para ustedes este enfoque?
P.H.- Pues por dos partes: una es que, como ha dicho Valeria, ella se empezó a interesar y a aprender así, siendo un poco autodidacta. Los niños que viven, por ejemplo, en Madrid, tienen más opciones de todo, pero los que viven aquí en Huesca, en pueblos más pequeños o en zonas rurales, no tienen, a lo mejor, esos recursos físicos. Lo que queremos demostrar con nuestros vídeos y nuestro canal es que, precisamente, la tecnología te puede ayudar a todo, incluso a aprender.

Lo que hacemos es seguir la filosofía Maker, compartimos todo lo que hacemos, solemos intentar encontrar webs y plataformas gratuitas para que cualquier niño con una conexión a internet, aunque esté en una zona rural, pueda aprender por su cuenta, cómo empezó Valeria.

Y en cuanto al tipo de enfoque, lo que queremos no es solo que aprendan -porque también puedes aprender siguiendo tutoriales de una página web-, sino inspirarles y demostrar que la tecnología es divertida y que a los adultos tampoco les tiene que dar miedo. Por eso somos este tándem, Valeria pone la parte divertida que engancha mucho a las niñas y me hace hacer cosas que yo de normal no haría.

Al final no es solo llegar a hacer el proyecto, porque puedes encontrarlo en una web -de hecho nosotras muchos los encontramos en webs y ponemos de dónde los hemos sacado-, pero ver un poco la parte divertida y entretenida de lo que hacemos, sobre todo de la tecnología para desmitificar un poco eso de que es aburrida o es difícil o es para chicos.

P.- ¿Cuál es su proyecto favorito?
V.C.- Yo creo que mi proyecto favorito es uno que hicimos hace bastante, que es un robot sirve-agua. Lo que hace, como el nombre indica, es servir agua y se nos ocurrió porque teníamos el “problema” de que mi hermano nos interrumpía constantemente mientras trabajábamos, nos decía que tenía sed, que le pusiéramos agua… Y entonces creamos este robot para resolver el problema y que, con solo pulsar un botón, sirviera agua de la botella al vaso. Me lo pasé muy bien haciendo este proyecto, sobre todo porque, cuando acabamos, mi hermano puso lentejas en la botella y se cayeron todas.

P.- ¿Ha cambiado mucho el panorama para las niñas en STEM desde que, usted Patricia, se empezó a interesar por la ciencia y la tecnología?
P.H.- Pues quiero decir que sí. Sé que aún falta mucho por hacer, pero sí. A mí es que siempre me ha gustado, entonces siempre han puesto cosas tecnológicas a mi alcance, aunque en mi casa no había ningún ingeniero o alguien que se interesase por estos temas. Pero siempre tenía ordenadores o lo que hubiera en aquel entonces, porque yo iba con cinta aislante y destornilladores.

Sí que es verdad que, por ejemplo, cuando yo estudié la carrera estábamos muy pocas chicas, a lo mejor de 80 éramos ocho o diez. Las cifras ahora, mirando la Universidad de Zaragoza, siguen siendo bajas, sobre todo en carreras de ciencias. Yo lo que me encuentro cuando hacemos los vídeos o hablamos con gente en charlas para niñas de primaria, es que sí que hay niñas que se interesan por la tecnología, tenemos que seguir por este camino porque creo que estas cifras se pueden cambiar.

Que si no les gusta tampoco pasa nada, no tenemos que obsesionarnos con que todas las niñas estudien ingeniería, matemáticas o ciencia, pero sí que tienen que darse cuenta de que la tecnología va a estar en sus vidas independientemente del trabajo que vayan a desarrollar. Si van a estudiar una Filología se pueden dedicar perfectamente a la Inteligencia Artificial y a reconocimiento de voz, pero para eso van a tener que usar la tecnología. Es algo que está ya aquí y no pueden bajarse de este tren.

P.- Valeria, ¿qué significa que otras niñas la vean como un referente y un ejemplo de que, si quieren, pueden dedicarse a la ciencia y la tecnología?
V.C.- Yo siempre les digo a las niñas que lo tienen que probar, porque es verdad que muchas chicas, como ha dicho Patricia, creen que la tecnología es para chicos o piensan que es muy difícil. Lo que queremos hacer con el canal es que se den cuenta que los proyectos que hacemos los puede hacer cualquiera y que, además de fáciles, son muy divertidos.

Yo creo que gracias a todo lo que estamos haciendo, más niñas se están interesando por la robótica y por todo lo que hacemos. Por ejemplo, a la academia de Patricia, ahora van muchas más niñas que al principio. Sí que me gusta que, gracias a lo que hacemos, se interesen más chicas.

En Valpat hacen proyectos que buscan soluciones a pequeños problemas

P.- ¿Creen que las escuelas se esfuerzan por enseñar más referentes de mujeres en la ciencia?
P.H.- Sí, poco a poco. Yo creo que esto es una concienciación. A mi me gustaría que no pasara solo en torno al 11 de febrero -que es cuando empiezan a conocer a científicas o tecnólogas antiguas-, es muy importante no solo presentar quién fue Ada Lovelace u otras famosas ingenieras o científicas, si no que se presenten referentes reales. Esto es algo que con Valeria siempre hablamos y yo siempre le digo que es mucho más fácil que una niña se proyecte en ella porque se ve más referenciada con ella que no con la CEO de Google o de Twitter. Ellas ya llegarán a ser eso, no creo que las niñas piensen que no pueden llegar a ser grandes empresarias en empresas importantes, pero creo que es más fácil que se proyecten en una niña de su edad.

Pienso que hay que hacer mucho trabajo tanto desde los colegios como desde las familias y, sobre todo, enseñar los referentes reales que pueden tener, para que las conozcan y puedan ver que hay más personas como ellas en ese campo.

P.- ¿Qué futuro les gusta imaginar para las niñas y las mujeres en campos STEM?
V.C.- Yo creo que en el futuro va a haber muchísimas más profesiones de las que hay ahora, que va a ser súper importante saber usar la programación, la tecnología y todo esto. Creo que todo lo que estamos haciendo ahora va a servir mucho para el futuro. Y yo espero y creo que va a haber muchas más chicas y mujeres interesadas en estos temas, sobre todo porque saber hacer todo esto va a ser importantísimo en todo lo que hagamos.

P.H.- Yo, como Valeria, quiero creer que en el futuro habrá equipos diversos en todas las empresas, porque al final las mujeres somos el 50% de la población y no nos podemos quedar atrás ni fuera de las empresas, ni siquiera para el desarrollo tecnológico. Igual que tiene que haber diversidad en edad y en cultura, también tiene que haber diversidad en género porque aportamos ese otro 50%, ese otro punto de vista necesario para que se realicen los proyectos en las empresas.

P.- Además de Valpat, ¿qué otros recursos o herramientas recomiendan a esas niñas que se interesan por las STEM?
V.C.- Yo recomendaría, para los que están empezando a programar, usar páginas web, como code.org o tynker, con las que yo empecé, porque son tutoriales muy sencillos, vas programando por bloques y hay vídeos de Youtube que te explican como funciona cada bloque y cada programa.

P.H.- Yo recomendaría, a las que sean un poco más mayores y les guste ver la realidad de lo que programan y tener algo en sus manos, utilizar la placa Arduino, que es de hardware y software libre con una gran comunidad detrás. Simplemente buscando “proyectos de Arduino» van a encontrar un montón de guías, proyectos y gente que les va a ayudar a realizarlos.

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