Desde Alaska hasta Burundi, pasando por El Vaticano o Emiratos: la aragonesa OMB conecta el mundo

Un total de trece empleados trabajan en OMB Broadcast, en su sede aragonesa

Desde uno de los lugares más gélidos del planeta como es Anchorage en Alaska hasta el corazón de África en Burundi o República Democrática del Congo, pasando por las faldas del Himalaya en Nepal o el Asia Oriental de Corea del Sur. Un gran recorrido por todo el mundo es el que lleva a sus espaldas la empresa aragonesa OMB, que ha conectado a miles de personas bajo las radios y televisiones de hasta 90 países. Todo ello desde La Muela (Zaragoza), donde desarrollan y fabrican equipamiento de radiodifusión de calidad y con el uso de la última tecnología.

“Transmite tu mundo” es el lema bajo el que trabajan los trece empleados con los que cuenta OMB Broadcast en su sede aragonesa. Una veterana empresa en el área de las telecomunicaciones, con casi 40 años de trabajo, que se ha expandido hasta levantar otra sede en Miami (Estados Unidos). Y es que las exportaciones son su principal fuente de ingresos. “En España, el mercado de la radio está bastante colmado y vivimos básicamente de la reposición”, explica el encargado del Departamento Comercial, Manolo Sancho, quien también ha sido durante más de 18 años director de Producción. Conoce profundamente la empresa.

¿Su próximo destino? Malasia y Etiopía. Allí tienen puesta su mirada y es que ahora mismo “estamos terminando un proyecto importantísimo para la radio nacional de Malasia” y otro para Etiopía, detalla Sancho. Probablemente, si giras un globo terráqueo y lo paras señalando un punto concreto en el mundo, encontrarás allí el trabajo de OMB. Han llegado a realizar proyectos para El Vaticano, Emiratos Árabes, Nepal y hasta en Indonesia, donde “hemos vendido cualquier cantidad ingente de material”. En cambio, hay otros lugares en los que “tenemos muy poca presencia” como son las exrepúblicas soviéticas o Ucrania.

Teniendo en cuenta que la exportación es el grueso de su facturación, OMB no ha sido una empresa ajena a la pandemia de Covid. Bajo el paraguas de Europa “saldremos de una forma u otra, pero evidentemente esta crisis sanitaria en los países con menos capacidad económica se resiente”, señala Sancho. Lugares como África, Asia o Sudamérica, que son con los que la empresa trabaja copiosamente. “Aquí la situación se ha estabilizado, pero como nosotros dependemos mucho del exterior, necesitamos que se estabilice allí también para poder consolidarnos”, apunta. Por lo que, “mantenernos como estamos ahora, con esta situación tan complicada, ya representa un reto”.

Desde La Muela desarrollan y fabrican equipamiento de radiodifusión de calidad con el uso de la última tecnología

OMB ya “hemos toreado” varias crisis y han sido necesarias reestructuraciones que los han llevado a tener ahora un rico tejido empresarial a su alrededor del que nutrirse. “No solamente somos nosotros, sino todas las empresas que trabajan para nosotros”, asegura Manolo Sancho. Dichos negocios “nos surten de todo ese material que hacíamos antes aquí nosotros”, pero sobre todo “son los servicios auxiliares que tenemos, que son básicamente media docena de empresas que se dedican al corte de chapas, a la soldadura, tornería de precisión, ensamblaje…”. Entre todos hacen posible que la fábrica funcione y se mantenga.

Se dedican a hacer soluciones personalizadas para los clientes, diseñan y fabrican respecto a un tipo de especificaciones técnicas que les dan. “Vamos movidos por la evolución de los componentes y a su vez evolucionamos según las necesidades de algunos clientes de hacer productos personalizados”, afirma Sancho. Pero ahora tienen una competencia “casi desleal”: la evolución tecnológica hacia lo digital, hacia los podcasts y la programación online. Aún con todo, las emisoras y los grupos multimedia “no reniegan de seguir ocupando las frecuencias. Seguirá habiendo ese mercado”, se muestra seguro Manolo Sancho.

Ahora su estrategia está centrada en mejorar la eficiencia de sus productos y aumentar su densidad de potencia. Un trasmisor más eficiente “se calienta menos” y, por lo tanto, “necesita menos material para disipar ese calor, menos ventilación y así podemos aumentar la densidad de potencia”, explica el encargado. Lo hacen con el objetivo de mejorar los costes de distribución y los envíos al extranjero, pero también “tiene como consecuencia que luego se baje el recibo de la electricidad”. ¿Por qué? Porque “se amortiza mucho más rápidamente esta inversión en nuevos transmisores que el mantenimiento de los antiguos”, asegura Manolo Sancho.

Toda esta evolución e innovación llevada a cabo en los últimos años les ha conducido hasta un ahorro energético de sus transmisores de hasta el 60%. Al mismo tiempo, ofrecen tecnología de vanguardia con equipos compactos, peso reducido, facilidad de uso y autodiagnóstico. Todo ello sumado a su importante función exportadora, ha llevado a OMB a ganar el reconocimiento de “Empresa del año” en los premios Sociedad de la Información que concede el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de Aragón (Coitar). Un galardón que “no nos lo esperábamos”, afirma contento Manolo, quien añade que “nosotros hemos hecho todo este trabajo comercial y técnico, aparentemente, de una forma sorda, por lo que “bienvenida sea toda la visibilidad que podamos dar a nuestra actividad”.

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