Aragón ha invertido más de cuatro millones en la restauración del Real Seminario de San Carlos desde 2002

La biblioteca, situada sobre el refectorio, es una de las estancias principales del conjunto

La batalla de Los Sitios de Zaragoza supuso una catástrofe para el patrimonio cultural de la capital aragonesa. Hay gente que decía que la ciudad de Zaragoza podía ser la más importante, atractiva y deslumbrante de España desde el punto de vista monumental. Pero los bombardeos franceses arruinaron todos esos rumores. Uno de los espacios que todavía permanece en pie es el Real Seminario de San Carlos, declarado monumento nacional en 1983. Desde 2002, el Gobierno de Aragón está reformando algunos de sus rincones y ha invertido más de cuatro millones de euros para consolidar y restaurar diversas partes de dicho inmueble.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha visitado este viernes el Real Seminario para apreciar las obras de consolidación y restauración de la escalera y el forjado de la biblioteca real. Este inmueble es actualmente residencia para 55 sacerdotes. Tras dos años cerrada por la pandemia, llega el momento de abrir de nuevo sus puertas a investigadores. Para ello, el Ejecutivo va a seguir colaborando con el Seminario, ya que, además de las labores de conservación, aportará otros activos para la difusión y divulgación de este rico patrimonio.

El líder de la DGA ha confirmado la colaboración con la Diócesis para facilitar el trabajo de profesionales que cursan el ciclo de FP específica de documentación, así como de estudiantes de Biblioteconomía de la Facultad de Filosofía y Letras. Se concluirá la catalogación y, posteriormente, se procederá a la digitalización de documentos para su óptima difusión, acceso y consulta.

El museo alberga más de 20.000 libros, entre los que destacan incunables como «La liturgia de las horas», cuya riqueza podrá contemplarse en vitrinas una vez que hayan concluido todos los trabajos de restauración, pintura, colocación y catalogación. La biblioteca atesora un gran número de libros prohibidos por la Inquisición que fueron oportunamente conservados salvándose de la quema.

Fases de la restauración 

La primera fase de la intervención tuvo como objetivo fundamental reconstruir la continuidad mecánica de dos terceras partes de las bóvedas de la escalera, a partir de piezas cerámicas análogas a las existentes con inserción en las juntas varillas de acero inoxidable y colocación de bandas de fibra de carbono. También se repararon las grietas y fisuras en bóvedas de la escalera y paramentos.

En una segunda fase de los trabajos, que se llevó a cabo a finales de 2018 y durante 2019, se procedió a la reparación y consolidación de los tramos de las bóvedas de la escalera de la planta baja y primera (tramos pendientes después de las obras realizadas durante el año 2017), a partir de piezas cerámicas análogas a las existentes, la restauración del arrimadero (esgrafiados) y barandilla de madera de la escalera. Asimismo, se procedió a la restauración de la sala anexa a la biblioteca consistente en refuerzo estructural del forjado de madera, colocación de pavimento cerámico, cosido de grietas en paredes, pintado de la sala y dotación de nueva instalación eléctrica y luminarias.

La biblioteca, situada sobre el refectorio, es una de las estancias principales del conjunto. Presentaba grandes grietas en los muros y el pavimento y era preciso reforzar los forjados, para soportar el importante contenido de libros y documentos que atesora. También había que acometer la consolidación de la escalera principal, que estaba apuntalada desde el año 2011 y se encontraba en un estado de ruina estructural. Se reforzó su estructura, se consolidaron las bóvedas de los tramos de la escalera en sus cuatro alturas y se restauraron los arrimaderos de cerámica y la barandilla. Asimismo, se hizo un recalce de la cimentación y de los muros.

Print Friendly, PDF & Email