Nuevo paso para la reapertura del Canfranc: España y Francia pactan cómo será la línea Zaragoza-Pau

En noviembre de 2020, el Ejecutivo aragonés se marcó como “horizonte máximo” el año 2025 para reabrir la conexión Zaragoza-Pau, supeditados a la financiación europea, pero nadie ha querido hoy hablar de objetivos

Los gobiernos de Aragón, España, Francia y Nueva Aquitania han pactado las características técnicas que definirán la futura línea ferroviaria entre Zaragoza y Pau a través del paso fronterizo del Canfranc. Una conexión que será para pasajeros y mercancías, con una vía adaptada al estándar europeo, con capacidad para 22,5 toneladas por eje, electrificado a 25KW, similar a una línea de alta velocidad, y que permitirá una “interoperabilidad” entre los dos países, al contrario de lo que ocurría en el antiguo tramo, que cerró en 1970.

Así lo han decidido todas partes en un encuentro cuatripartito celebrado este lunes en Zaragoza, el primero a este nivel desde 2017. Un acuerdo que llega, tal y como ha detallado el consejero de Vertebración del Territorio, José Luis Soro, tras “muchos años trabajando en cómo tiene que ser la vía”, logrando “que sea una sola línea perfectamente interoperable”.

Del mismo modo, el Ejecutivo central va a impulsar “de manera inmediata” la información pública del estudio informativo para la transformación del tramo Huesca-Canfranc al ancho estándar, que actualmente es de ancho ibérico. Un proyecto que ya estaba redactado, como ha afirmado el secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transporte, Xavier Flores, pero el acuerdo alcanzando este lunes permitirá acelerar estos trámites. “Hacerlo oficial requería un acuerdo, que se ha hecho hoy con Francia. Es un trámite por el cambio de funcionalidad de la línea, pensando en los ciudadanos y empresas ferroviarias”, ha expuesto, sin dar plazos respecto a los inicios de las obras.

Igualmente, los cuatro gobiernos han pactado la creación de un “agrupación europea de interés económico” para gestionar todo lo relativo a la apertura del Canfranc. “Hasta ahora, no existía nada. El foro que teníamos era el cuatripartito, que era más político y de gobiernos que técnico. Es la fórmula más adecuada para la gestión del procedimiento, de la financiación y de los siguientes pasos para la reapertura”, ha explicado el consejero José Luis Soro.

Un tercer acuerdo que han tomado todas las partes es la elaboración de un dossier para gestionar la solicitud de las ayudas europeas del mecanismo Conectar Europa. Ya en la reunión de Burdeos de 2017 se acordó buscar apoyo europeo para la financiación de los estudios, obteniendo hasta la fecha 17,4 millones de euros de dos programas. “No es solo una cuestión económica, sino estratégica. Que desde la UE se concedan estas ayudas para la reapertura significa que no solo es un proyecto de Aragón, sino un proyecto europeo”, ha incidido Soro.

Los cuatro gobiernos han pactado la creación de un “agrupación europea de interés económico” para gestionar todo lo relativo a la apertura del Canfranc

Los plazos, una incógnita

Una vez pactadas y cerradas las cuestiones técnicas de la línea, queda pendiente de definir cuáles serán los plazos para la reapertura. En noviembre de 2020, el Ejecutivo aragonés se marcó como “horizonte máximo” el año 2025 para reabrir la conexión Zaragoza-Pau, supeditados a la financiación europea, y, aunque no se ha cerrado la puerta a esa fecha, nadie ha querido hoy hablar de objetivos. “Nuestra intención es sacar el estudio informativo ya. No quisiera dar una fecha sobre las licitaciones, pero esperamos disponer de los proyectos en un plazo corto empezar las obras. Preferiría tener la información pública acabada”, ha afirmado Flores.

Una de las cuestiones que puede ralentizar los plazos es la necesidad de realizar una encuesta pública en el valle del Aspe, que se realizará en 2023, aunque las autoridades francesas no dudan de recibir una respuesta positiva. “Nunca hay que ir por delante, pero no trabajamos en una hipótesis de que salga el no”, ha afirmado el secretario general de Asuntos Regionales Prefectura de Nueva Aquitania, Patrick Amoussou.

Más certeros han sido con el límite de 2040, fecha en la que toda la red transeuropea debe estar electrificada. “Es el concepto general. No es óbice para que, si vas por delante, puedas llegar antes, e iremos por delante, seguro”, ha garantizado Xavier Flores.

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