Malestar entre los vecinos de Peñaflor por la prohibición de aparcar en determinadas calles

La línea amarilla continuada se ha colocado en al menos ocho calles del barrio

La colocación de línea amarilla continuada sobre la calzada de varias calles de Peñaflor y, por consecuente, la prohibición de aparcar en sus espacios delimitados ha levantado la protesta de sus vecinos en las últimas semanas. La decisión que habría sido aprobada en el último pleno de la Junta Vecinal de Peñaflor radicaría, según han explicado desde la administración, en una «obligación» tras haberse detectado en varias ocasiones «problemas con el paso de vehículos de emergencias».

Desde varias entidades y organizaciones vecinales, sin embargo, aseguran que Peñaflor es un barrio en el que vive un gran porcentaje de personas en edad avanzada por lo que aparcar en espacios cercanos a sus domicilios es una «necesidad». «No nos han dado ninguna explicación y esto está ocasionando una situación desfavorable para los habitantes de este distrito zaragozano. Lo que denunciamos es la falta de consideración hacia las personas de avanzada edad que no tengan garaje propio y que se verán obligadas a estacionar el coche lejos de su casa causándoles un perjuicio», critica el presidente de Informacu Aragón, Joaquín Soguero.

Ante esta situación, los vehículos ahora deberán estacionarse en diversos espacios más alejados a la zona del casco urbano de Peñaflor. En esta línea, Soguero ha criticado que «se podría haber tomado otra decisión» y pone de ejemplo el «haber limitado el tráfico de las calles a una única dirección».

Por su parte, la alcaldesa del barrio María Carmen López indica que esta situación se ha producido tras las conversaciones que se han llevado a cabo con diferentes cuerpos de seguridad. Así, asegura, «se nos informó de que había vehículos policiales que no podían pasar por algunos tramos, así como que, en caso de emergencia, un camión de bomberos no podría atravesar el barrio».

En este sentido, López explica que, en un principio y durante unas semanas, lo que se determinó con la Policía y se comunicó a los vecinos es que «se notificaría a los coches que estaban mal aparcados», pero en ningún caso se pondrían multas. En este tiempo, se habrían acondicionado varios terrenos a las afueras del barrio para dejar estos vehículos, mientras que en el caso de las personas con movilidad reducida, ya se habrían sacado «un número concreto de plazas de aparcamiento en zonas seguras, incluso alguna calle se ha hecho de sentido único para poder sacar algún espacio más».

Pese a esto, Soguero insiste en que hay personas que, «aunque no cuentan con una placa que acredite problemas de movilidad por motivos de urgencia», necesitarían estacionar su vehículo en las zonas ahora prohibidas. De igual forma, los vecinos han mostrado su malestar por las ubicaciones de los nuevos aparcamientos dada «la lejanía y situación en la que se encuentran dichos terrenos». Aun así, afirma Soguero, tienen «esperanza» en que esto «vuelva a la normalidad porque todo lo que se hace se puede deshacer».

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