La creación de la Fundación de las Canonesas Comendadoras del Santo Sepulcro, respaldada por la DGA

En los últimos dos años, el Ejecutivo ha destinado 225.170 euros a las obras de restauración / Fotografía: Laura Trives

Un magnífico lugar en lo más recóndito de Zaragoza alberga un gran pedazo de su historia y de su patrimonio. Es el convento de las Canonesas Comendadoras del Santo Sepulcro. Una construcción que data del año 1304 y donde ahora, para conservar su legado, se creará su Fundación. El Gobierno de Aragón ha confirmado este viernes que respaldará esta decisión y se ha comprometido a participar en ella.

El Presidente de Aragón, Javier Lambán, ha visitado esta mañana dicho Monasterio de las Canonesas Regulares del Santo Sepulcro, donde ha conocido los trabajos de restauración que se han llevado a cabo con presupuesto de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón. Durante su estancia con la comunidad del convento, acompañado por el consejero de Cultura, Felipe Faci, y la directora general de Patrimonio, Marisancho Menjón, se ha comprometido a participar en la Fundación que ayudará a conservar el rico patrimonio del recinto, perfectamente integrado en la vida del céntrico barrio zaragozano en el que se ubica.

Con ello, atiende a la petición de la responsable de la orden, la canonesa Ana María Martín, quien ha asegurado sentirse «ya superadas por la ingente labor que precisa su adecuación». Según Lambán, el ejecutivo autonómico asumirá su responsabilidad institucional para ayudar a seguir protegiendo este recinto que cuenta con más de 720 años de historia y colaborar con sus guardianas.

En los últimos dos años, el Ejecutivo ha destinado 225.170 euros a las obras de restauración de cubiertas en el antiguo dormitorio, los andadores derecho e izquierdo del monasterio, adecuación de la sacristía y los trabajos de limpieza y restauración de dos lienzos del retablo de la Virgen de los Dolores en la iglesia de San Nicolás de Bari, cuatro tablas del retablo de la Virgen del Rosario de la misma iglesia, así como la redacción del proyecto de restauración del retablo de los Santos Julián y Lucía. Las próximas actuaciones pasarán por la recuperación del refrectorio, cuya inversión rondará los 300.000 euros, y estudiará otras intervenciones en el retablo más antiguo que se conserva entero en Aragón, así como otras en el claustro alto.

El Monasterio de la Canonesas fue declarado Monumento Nacional en 1893 y Bien de Interés Cultural en 2002. Con posterioridad, se incluyó en la lista genérica de Monumentos Mudéjares de Aragón considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.

Es el monasterio femenino habitado más antiguo de Aragón y el segundo en España / Fotografía: Laura Trives

Una joya patrimonial en el centro de Zaragoza

Ubicado junto a la muralla romana, es una joya patrimonial en el centro de Zaragoza que resume en su interior la historia de la ciudad casi por completo, desde Roma hasta el XIX. En la parte oriental del casco urbano, se adosó a la cara interior de la muralla, de forma que en la actualidad conserva el mayor tramo existente en la ciudad, hacia la calle Asalto.

Guarda también elementos islámicos (capiteles reaprovechados, inscripciones árabes en varios lugares del conjunto monástico, etc.), pero su personalidad fundamental es medieval. La orden de Canonesas del Santo Sepulcro lleva viviendo en esos muros, sin interrupción, desde que fue fundado el monasterio a finales del siglo XIII, es decir, hace más de 700 años. Es el monasterio femenino habitado más antiguo de Aragón y el segundo en España.

El claustro, gótico-mudéjar, es un espacio de gran singularidad en el que destaca la sala capitular, abierta mediante tres arcos góticos y que conserva su decoración geométrica en los muros, de honda personalidad islámica.

Conserva también, en el claustro alto, un retablo de Jaume Serra de enorme relevancia, es el único conservado entero de este destacado autor gótico y para el que la Dirección General de Patrimonio Cultural ha redactado ya el proyecto de restauración, que se espera poder acometer en 2023.

El monasterio es un gran conjunto arquitectónico, casi laberíntico, en el que se conserva el refectorio, la cocina renacentista, los grandes dormitorios… y por supuesto la iglesia, dedicada a San Nicolás, de época barroca y con interesantes retablos. Finalmente, el muro exterior que da a la calle Don Teobaldo es fruto de una reforma realizada por Ricardo Magdalena a finales del siglo XIX. Da idea de su importancia el hecho de que fuera uno de los primeros Monumentos Nacionales reconocidos en Aragón, en el año 1893.

Una de las principales características del monasterio es que en los últimos años ha devenido de un espacio con vocación de presencia en el barrio en el que se enclava, constituyendo un lugar de espiritualidad abierto a la participación de toda persona con independencia de sus creencias.

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