Una lucha épica por intentar evitar su destino llega al Teatro Principal con la obra «El viejo y el mar»

De la mano del Teatro Che y Moche, llega adaptada en un gran espectáculo. Foto: Laura Trives

Santiago es un viejo pescador que lleva 84 días en su barca intentando pescar algo. Es en el día número 85 cuando logra atrapar un gran pez espada, pero este no se va a dejar coger con facilidad. Esta lucha se prolongará durante tres días en una hazaña épica. Esta histórica aventura es el argumento de la novela de Ernest Hemingway “El viejo y el mar” con la que ganó el premio Pulitzer en 1953 y el Premio Nobel de Literatura el año siguiente. De la mano del Teatro Che y Moche, llega adaptada en un gran espectáculo al Teatro Principal de Zaragoza.

El protagonista pasará por momentos de sufrimiento, desesperación, esperanza y también de contacto fuerte con la naturaleza. Ocupar un lugar en su barca y presenciar su lucha, su tensión y emoción es un privilegio que solo los que asistan al espectáculo podrán sentir.

Los monólogos del viejo se ven interrumpidos cuando evoca a su pupilo, a su compañero de pesca. El personaje Manolin (Elisa Forcano) pasa a cobrar más protagonismo en esta adaptación, con una serie de diálogos con Santiago (Joaquín Murillo) que van marcando el ritmo de la obra. No solo hablará con Manolin, sino que también mantendrá diálogos consigo mismo, hablando con sus manos, sus pies y al propio pez, al que expresa su respeto por la fortaleza que demuestra intentando resistirse a su destino. Esa lucha con el pez es precisamente el mensaje que transmite la obra, convertida en una reflexión sobre la vida en su visión más esencial.

“Puede dar miedo pensar que es un espectáculo bastante estático y es todo lo contrario. Es verdadera coreografía y danza en muchos momentos. Pensando que puede ser un monólogo o un discurso pasivo dentro de una barca, es todo lo contrario”, manifiesta Joaquín.

En una historia en la que la mayor parte de acciones se suceden en el mar, convertido en el tercer protagonista, la puesta en escena es fundamental. La fusión de la tecnología (videomapping) con lo tradicional, sumado a la iluminación, los sonidos del mar y la música de fondo harán sentir al espectador ser uno más durante toda la obra. “Ha sido una tarea dura de prueba y error como suele pasar en el teatro, pero siempre estamos pensando en el espectador. El objetivo es que consigamos llevarlo al mar caribe, a alta mar y que sea participe. Que en algún momento consiga sentarse con Santiago en la barca”, señala la directora de la obra Marian Pueo.

El Teatro Principal acogerá “El viejo y el mar”, de 70 minutos de duración, del 3 al 6 de marzo, en lo que en palabras de su productora Raquel Anadón será “la puesta en largo” de la obra.

Retomando las palabras de Hemingway… Decía siempre la Mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren… La mar es dulce y hermosa. Pero puede ser cruel, y se encoleriza súbitamente. El hombre no está hecho para la derrota.

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