Arturo Rambla, zaragozano que huyó de Ucrania: «El planteamiento hoy por hoy es instalarse aquí y ganarse la vida»

Arturo Rambla tomó la decisión justo antes de que estallara el conflicto, y el jueves pasado ya estaba en su Zaragoza natal

Zaragozano de nacimiento, ucraniano de adopción. Arturo Rambla es un empresario zaragozano que tenía su vida hecha en esta ciudad del este de Europa: un negocio, una familia y toda una vida por delante en la que la normalidad nunca debería ser un deseo, sino más bien una realidad constante, diaria. El conflicto bélico explotado por Rusia este mismo jueves está obligando a replantearse a los vecinos de este país su estancia en Kiev o en la región del Donbas, y por ende a hacer las maletas y buscar cobijo en lugares más seguros, lejos de los sonidos de las bombas o los tanques militares.

Arturo Rambla tomó la decisión justo antes de que estallara el conflicto, y el jueves pasado ya estaba en la ciudad de Zaragoza, su lugar natal. “Fue el famoso comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre que los españoles que residiéramos allí teníamos que abandonar el país, fue un domingo. El lunes fui a la embajada a recibir un pasaporte de mi hijo pequeño. Intentamos reservar billetes de avión, pero no fue posible”. Y ahí radica la peculiaridad de esta familia mitad aragonesa, mitad ucraniana, porque el viaje hasta la capital de Aragón la hicieron en su propio coche. “La decisión fue salir inmediatamente y el medio más rápido y cómodo era el coche. Esa decisión hoy ha sido acertada, pero no fue una huida”, asegura Rambla.

La intención no era otra que la de “salvaguardar” a su familia. A la larga, la mejor de las decisiones. “En vez de resolverse se ha complicado la situación”, afirma. El viaje de más de 3.400 kilómetros en coche podría haber sido una mera normalidad de afrontar la salida del país de no ser por sus dos hijos pequeños, de casi tres y diez años. Inquietos y desconocedores de la dimensión que la situación iba alcanzando, se lanzaron a la carretera. “Iba haciendo kilómetros, teníamos un gráfico de hacer 900 kilómetros al día y poco a poco lo íbamos cumpliendo. Hacíamos noche, aprovechamos cuando los niños dormían para continuar el viaje, pero el viaje fue una locura, mas con niños pequeños”, relata este empresario zaragozano afincado en Kiev.

Con las fuerzas rusas de por medio, se antoja difícil establecer previsiones de resolución del problema a corto plazo, a pesar de que toda una vida la tengas en el país que acabas de dejar. Temporal o definitivamente, eso los militares lo decidirán. Lo que está claro es que, a comienzos de esta semana, el poder ruso era una amenaza, pero este jueves ya es realidad. “El panorama ahora es bien distinto. Ayer teníamos pensado que duraría poco tiempo y podríamos volver dos, tres días a reorganizar el negocio, atender a los clientes… Pero el planteamiento hoy por hoy es instalarse aquí y ganarse la vida aquí. Necesito trabajar y mantener a mi familia. Hoy veo complicado volver”, lamenta Arturo.

Antes de salir de Kiev, la situación estaba normalizada. Era la familia de Rambla la que desde Zaragoza le insistía en que dejara la ciudad porque “las noticias pintaban muy mal”. Sin embargo, reconoce que “ese miedo allí no lo teníamos porque estamos acostumbrados a la presión de Rusia”. Pero si hay alguien que lo está pasando mal es su mujer, que ha tenido que abandonar a su madre, hermanas y sobrinas en la ciudad. “Mi mujer lo vive con mucha angustia, mucha ansiedad que estamos aquí, tenemos gastos y hay que generar ingresos. Ha venido como turista, sin visado de trabajo que le permita trabajar”, explica Rambla, quien asegura que en estos momentos para él y su familia en España es complicado encontrar una vivienda porque todas sus nóminas están en Ucrania. “Aquí no puedo demostrar los ingresos de Ucrania porque no valen para nada. No tenemos estatus de refugiado, a lo mejor cambia con esta circunstancia y mi mujer puede hacer papeles aquí, pero hay mucha incertidumbre”, recalca.

Un episodio difícil de olvidar para sus pequeños

Si para él y su mujer será sin duda un momento que nunca olvidarán, ese exilio de Ucrania, para sus hijos no deja de ser tampoco una aventura un tanto especial. El pequeño, de dos años y medio, sigue divirtiéndose con sus juguetes, sus animalitos, sus coches, ve a su “yaya”. Vive donde le toca vivir, en la infancia. Por otro lado, el hijo mayor, de diez años, se preocupa por esos problemas de niños tales como qué pasará con los amigos, su equipo de fútbol, el colegio… “Los adultos lo entendemos. Desde el colegio Montearagón nos han echado una mano increíble, nos han abierto los brazos de una manera espectacular. Han acogido a mi hijo mayor con un recibimiento increíble”, ha destacado Rambla.

Aunque si a su hijo mayor le dieran a elegir…: “Está tan contento aquí que me decía: “Papá, ¿y si al final termina habiendo guerra en Ucrania, volveremos a Kiev o nos quedaremos aquí?» Yo le contestaba que si había guerra en Ucrania nos tendríamos que quedar aquí y me decía por favor que haya guerra”, recordaba Rambla.

Allí, en Ucrania, también han quedado sus amigos, aquellos con los que tomar una copa en la plaza de la Independencia de Kiev, aquellos con los que coincidían llevando a los más pequeños a la escuela. Aquellos que ahora están pasándolo mal. “Me pongo en el lugar de los que están allí, y de lo que menos ganas tienen es de hablar conmigo, y no les voy a molestar. Están preocupados en hacer maletas, cuántas horas hay de cola para salir de la ciudad, si tienen combustible necesario… A los amigos no les he molestado”, indica este empresario zaragozano.

Mientras que su familia también se encuentra “muy preocupada”. “Les hemos dado instrucciones de que el combustible es oro y les puede salvar la vida. Que conduzcan de manera apropiada, despacito para ahorrar combustible, y eso lo guarden para cosas que sean necesarias. Han ido a casa de su abuela que está en una zona rural, como de momento el conflicto está dirigido a zonas militares, no a las poblaciones, allí en casa de su abuela estarán de alguna manera mejor que en Kiev”, confía.

Miedo a volver

Siete días llevan en Zaragoza, o lo que es lo mismo, justo siete después de su llegada a tierras aragonesas el conflicto bélico ha estallado. Es “pronto” para hacer análisis de la situación y del futuro inmediato, y se vive “con incertidumbre”. “A lo mejor Ucrania es la excusa y no el problema, un cambio de cromos en el orden mundial. Dios quiera que no sea así porque la cosa pinta fea. Ucrania queda lejos de aquí, pero aquí en España lo notaremos en el gas, la electricidad, las materias primas… Va a subir todo, y esto ya nos afecta”, avanza Arturo Rambla.

Sobre si tiene miedo a volver, lo tiene claro: “Miedo es la propia vida y la seguridad de tu familia. Las cosas materiales… es material. Hay gente que lo está pasando peor que yo en Ucrania como para preocuparme por mis cosas materiales. Tengo otras preocupaciones que es el país de Ucrania, mi país de acogida. He dejado muchas cosas allí. A fecha de hoy creo que más del 50% cuando llegue no quede nada”, lamenta.

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