El guardia civil que acuchilló a su vecino y compañero en Huesca: «Me echaba radiaciones y ácido sulfúrico»

El juicio se ha celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de Huesca

El guardia civil acusado de intentar acabar con la vida de su vecino en Huesca, y compañero del cuerpo, ha declarado esta mañana que le asestó 14 navajazos porque le “echaba radiaciones y le vertía ácido sulfúrico por las cañerías”. El acusado, José Luis E.E., ha declarado que sufría acoso laboral desde el cuerpo de la Benemérita y que su vecino y víctima tenía como objetivo “volverle loco y echarle del cuerpo”. Este agente, que se encontraba de baja por problemas psicológicos en el momento de los hechos, se podría enfrentar a 25 años de prisión como piden lan víctimas.

El ataque se produjo el 2 de mayo de 2020, el primer día en el que se podía salir a pasear durante el confinamiento. Según la víctima, no habían andado ni 200 metros cuando notó de repente “salvajes y brutales puñaladas por la nuca y el cuello”. Su hija, entonces con 16 años, acompañaba a su padre a pasear a su perro y cuando su vecino de arriba le asestó la puñalada a su padre ella intentó interponerse recibiendo también cuatro navajazos. El varón agredido, también guardia civil, ha declarado que mantenía un “trato cordial” con su vecino, una relación que no superaba “el hola y adiós”.

La menor ha relatado cómo “se abalanzó sobre su padre” y cuando intentó interponerse entre su padre y el agresor, “se cambió la navaja de mano” y le apuñaló en el glúteo mientras le gritaba “te voy a matar”.

Sin embargo, para José Luis E.E. la relación era totalmente distinta. Ha explicado esta mañana en la Audiencia Provincial de Huesca que su vecino, al que ha calificado de “rastrero”, formaba parte de un complot policial en el que se buscaba que dejara el cuerpo de la Benemérita. “Cuando él detectaba que estaba fregando vertía ácido sulfúrico por la cañería y cuando dejaba de fregar tiraba de la cadena para que el ácido solo me destrozara a mi y no a los vecinos”.

El acusado estaba en tratamiento médico por sus problemas psicológicos, pero ha dicho que en el momento de las puñaladas llevaba un año sin tomarse los antipsicóticos. También ha acusado a su exvecino de “echarle radiaciones” y que por ello se veía obligado a guardar la comida y artículos de aseo en el coche y a cocinar con un delantal de plomo para “desinhibir las ondas electromagnéticas”. Ha afirmado que nunca lo contó a nadie por miedo a “que no lo creyeran”.

“Estaba hasta las narices ya de él y cualquier día podía pasar cualquier cosa”, ha continuado. Ese 2 de mayo lo vio de lejos y le asestó las puñaladas. Sobre la agresión al guardia civil ha defendido que “fue en defensa propia porque le echaba radiación” y que no quería acabar con su vida. “Para matarlo podía haberle degollado o mutilado un ojo”, ha justificado. Por otro lado ha aprovechado la sesión “para pedirle perdón” a la hija. “Si me arrepiento es de la hija, no tenía culpa de nada”.

La acusación particular, ejercida por el letrado Enrique Trebolle, piden para él una pena de prisión de 25 años de prisión. La Fiscalía, cinco años menos, por un atenuante de enajenación mental.

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