Cinco bibliotecas de ensueño que invitan a leer en Zaragoza

La Biblioteca Pública Ricardo Magdalena, conocida como la del Matadero, da vida al barrio de Las Fuentes. Foto: Laura Trives

Pocos lugares reúnen tanta magia en su atmósfera como las bibliotecas, esos sitios con estanterías plagadas de obras que hacen vibrar los sentidos de cualquiera que se adentre en su interior. Y es que, como ya afirmó Carlos Ruiz Zafón en la Sombra del Viento, “cada libro, cada tomo, tiene alma. El alma de quien lo escribió, de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él”.

En Zaragoza hay muchas bibliotecas, pero algunas destacan por tener un destello especial. En esta recopilación te presentamos las que probablemente sean las cinco más bonitas de la capital aragonesa. Ya sea por su decoración, su historia o su singularidad, pocos de los que han visitado estos espacios se han podido resistir a sus encantos. Un viaje que, esperamos, no deje indiferente al que se preste a visitarlas o que, al menos, le devuelva inevitablemente la ilusión de leer.

Centro de Documentación del Agua y Medio Ambiente

Han pasado más de 800 años desde que un rey aragonés, conocido como el Conquistador, alzara el que, a día de hoy, es el convento más antiguo de la ciudad de Zaragoza. En pleno paseo Echegaray, mirando a los ojos al Ebro, se encuentra el Convento de Santo Domingo. Fundado en 1219 por Jaime I de Aragón, el convento de los frailes predicadores mantuvo el apoyo de los monarcas aragoneses durante siglos y, en la Edad Media, llegó incluso a convertirse en la sede de las Cortes de Aragón.

En pleno paseo Echegaray, mirando a los ojos al Ebro, se encuentra el Convento de Santo Domingo

Hoy, más de 10.000 libros y revistas especializadas en medio ambiente, naturaleza y sostenibilidad dominan el interior del refectorio y las bodegas del antiguo Convento de Santo Domingo, convertidos ahora en la Biblioteca Centro de Documentación de Agua y Medio Ambiente de Zaragoza. Una sala de lectura y espacios para reuniones, actividades y exposiciones componen este enclave que lleva algo más de dos décadas ofreciendo un servicio abierto a la ciudadanía del que, en la actualidad, hacen uso cerca de 13.000 usuarios.

Muy pocos centros de información y documentación sobre el medio ambiente se encuentran, como esta biblioteca, en pleno centro urbano, ya que la mayoría suelen enclavarse en parques naturales o campus universitarios. El edificio, de estilo gótico-mudéjar, fue Catalogado Bien de Interés Monumental.

Cultura, política y religión se fusionaron durante siglos en este espacio arquitectónico sin igual, en el que se sucedieron canonizaciones y certámenes literarios. Tras la reedificación de su iglesia a finales del siglo XVII, el templo llegó a ser el tercero más grande de la capital aragonesa, por detrás del Pilar y la Seo.

Del conjunto de edificaciones del convento solo han llegado hasta nuestros días el dormitorio comunal, actual iglesia de la Casa de Amparo, y el refectorio y las cillas, sala de lectura y sala de reuniones, respectivamente, de esta biblioteca. La primera es un salón gótico, bello y sobrio, rematado con bóvedas de crucería. Las cillas o bodegas, construidas en la segunda mitad del siglo XIII, muestran importantes elementos de la arquitectura mudéjar aragonesa y son, probablemente la parte más sorprendente del convento.

Biblioteca del Palacio de Sástago

Ya sea por el intenso color rojo de la mesa que la preside o por su dorada escalera de caracol, cualquiera que ponga un pie en la Biblioteca del Palacio de Sástago de la Diputación Provincial de Zaragoza caerá rendido a su encanto y su inconfundible estilo, muy similar al de la archiconocida Librería Lello de nuestro país vecino. Al igual que la de Oporto, esta biblioteca zaragozana se encuentra en el centro de la ciudad y destaca por su valor artístico e histórico.

La Biblioteca del Palacio de Sástago tiene un inconfundible estilo

En el siglo XVI, cuando los nobles aragoneses dejaron de habitar sus señoríos y se trasladaron a Zaragoza, la capital atravesaba un importante periodo de esplendor económico, político y cultural. La proliferación de palacios que estos nobles mandaron edificar dio buena cuenta de ello. En 1570, cuando don Artal de Alagón, III Conde de Sástago, decidió construir su palacio en Zaragoza, no dudó en hacerlo en el Coso, calle conocida entonces como el Cursum romano y considerada el espacio más moderno de la ciudad.

Hoy, una de las joyas de ese Palacio de Sástago es su biblioteca modernista, que se puede admirar en visitas guiadas. Diseñada en 1889 por el arquitecto zaragozano Ricardo Magdalena, todavía conserva, junto a un valioso catálogo bibliográfico, sus elementos originales, como una de las primeras ediciones del Quijote.

Biblioteca General de la Universidad de Zaragoza

Visitar este lugar es lo más acertado que puede hacer un ‘muggle’ si quiere sentirse, alguna vez, como en la majestuosa Escuela de Hogwarts, y es que la Biblioteca General del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza teletransporta directamente a aquel que la pise hasta el mundo mágico de Harry Potter y sus fieles Ron y Hermione.

La Biblioteca General del Paraninfo fue diseñada por Ricardo Magdalena

Un lugar espectacular para perderse entre libros, con escritorios clásicos y vitrinas rodeados de madera por todas partes. Como biblioteca histórica de la Universidad, alberga la mayor parte de los fondos de patrimonio bibliográfico reunidos en sus más de 500 años de historia. Entre ellos, más de 450 manuscritos, 406 incunables y casi 30.000 impresos que datan del siglo XVI hasta el XVIII.

Como la del Palacio de Sástago, fue diseñada por Ricardo Magdalena. La sala Jorge Cocci, utilizada para exposiciones bibliográficas, es probablemente la más especial del edificio, un espacio diáfano solo interrumpido por columnas de hierro fundido ornamentadas con alegorías y símbolos científicos.

Trabajos de Ramón y Cajal entre importantes obras clásicas de medicina y ciencias, una colección de ediciones aragonesas del siglo XX, publicaciones periódicas, obras de referencia y folletos aragoneses de singular rareza e interés hacen de los fondos de esta biblioteca un rincón lleno de riqueza que explorar.

Biblioteca Pública Ricardo Magdalena

No es de extrañar que el arquitecto que se encargó de diseñar tres de las cinco bibliotecas mencionadas en este reportaje cuente también con una que lleva su propio nombre. Aunque popularmente conocida como la del Matadero, dada su inaudita ubicación en este lugar emblemático de la ciudad, la Biblioteca Pública Ricardo Magdalena da vida al barrio Las Fuentes y es uno de los centros de estudio más destacados de Zaragoza. Su original techumbre sostenida por columnas de hierro de gran longitud es cuanto menos impactante y contrasta con su fachada modernista.

La Biblioteca Pública Ricardo Magdalena posee una original techumbre sostenida por columnas de hierro de gran longitud

El  conjunto fue construido entre 1880 y 1884. Utilizado en su origen como recinto de la Exposición Aragonesa (1885-1886), en 1887 entró en funcionamiento como matadero. Fue concebido como un conjunto de pabellones ordenados en torno a un patio principal de acceso. Un espacio de gran amplitud que destaca por la utilización de materiales y técnicas constructivas tradicionales, así como elementos de fundición reseñables. Declarado en 2008 Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, fue rehabilitado por Ricardo Usón -otro de los arquitectos a los que se debe gran parte de este artículo-, siendo inaugurado en 1991.

Biblioteca Cubit

Si eres joven y te interesan las redes sociales, la Biblioteca Cubit es una parada obligatoria en Zaragoza. Tanto por su edificio, como por su colección y sus servicios, es considerada el primer referente nacional de biblioteca para jóvenes. Fue inaugurada hace poco más de diez años concebida como una fábrica de ideas, proyectos y conocimiento.

La Biblioteca Cubit es una parada obligatoria en Zaragoza

Su ubicación no es casual: está en el edificio de la antigua Azucarera de Aragón, ahora sede de Zaragoza Activa, un centro que aglutina servicios especializados para el empleo y la formación, el apoyo a emprendedores, la cultura y las nuevas tecnologías. Y tampoco lo es su nombre, un juego lingüístico con las palabras cubo y bit. Un homenaje a los terrones de azúcar, de los que tomó su forma, y a Internet y la era digital.

Su estilo industrial, moderno e innovador, diseño del arquitecto alemán Christian Schmitzatrae, atrapa la atención de todo el que acude a Zaragoza Activa e invita a pasear por su sección especializada en jóvenes y echar un vistazo a los servicios propios de redes sociales (Biblioteca 2.0) que el centro ha incorporado.

Un cubo de cristal de tres plantas que da nombre al lugar alberga entre otros servicios, la comicteca y la hemeroteca, y está unido a la Torre de Libros con puentes y escaleras. Con interior acristalado, esta torre ordena en tres pisos todos los ejemplares que forman la colección de esta singular biblioteca.

En definitiva, un lugar que sostiene aproximadamente 15.000 títulos en todo tipo de soportes, y que combina un diseño accesible, acogedor y atípico, dispuesto a satisfacer las exigencias de cualquier usuario del siglo XXI.

Print Friendly, PDF & Email