Juicio a la Banda del Badoo: los forenses dicen que la víctima sufrió una lenta agonía en la fosa

Mañana se entregará el objeto del veredicto a los miembros del jurado // Foto: Laura Trives

La culpabilidad de Hedangeline Candy y Mohammed Achraf en la muerte del informático vasco en el verano de 2019 está más cerca de conocerse. Esta mañana se han terminado los informes periciales en los que ha destacado el papel de los médicos forenses que han revelado a los miembros del jurado que la víctima fue enterrada con vida y que sufrió una lenta agonía. También han descartado que el informático vasco se defendió al tener, según han explicado, las manos atadas con bridas.

Tampoco habrá prisión permanente revisable para los dos acusados, una de las peticiones de la acusación particular, ya que las pruebas, según han dicho, demuestran que no hubo más participación. Uno de los rasgos que servirían para imponer esta máxima pena.

Los dos forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) han desmenuzado el informe de la autopsia que realizaron un día después de sacar el cadáver de la fosa del paraje inhóspito donde fue enterrado en Pedrola. Los médicos han explicado que el varón recibió tres lesiones importantes en la cabeza realizadas con “un objeto romo y redondeado”. Golpes que, según los forenses, tendrían intención de “aplacarlo, pararlo o frenarlo”.

Toda la agresión que le costó la vida la recibió, según han explicado, maniatado con bridas, ya que no encontraron lesiones en las manos que indicaran que el informático se hubiera defendido. Los golpes en la cabeza se sumaron a lo que podría ser una patada que les llegó a fracturar nueve de 24 costillas. Todos estos golpes causaron una hemorragia interna que poco a poco fue apagando la vida del informático. “Cada lesión por separado produce la muerte”, han continuado.

Su final fue una fosa a medio excavar en un paraje inhóspito de Pedrola. Allí, según han defendido, fue enterrado desnudo y con vida, debido a que encontraron tierra en su estómago que demostraría que el informático continuó respirando bajo tierra. Todos estos factores acabaron con su vida.

Por la tarde ha continuado la sesión en la que las partes han presentado sus informes finales. La Fiscalía ha mantenido la pena solicitada y pide para ambos, al considerarlos coautores, 32 años de prisión por los delitos de asesinato, robo con violencia, detención ilegal y estafa. La acusación particular, ejercida por la letrada Estefanía Rojas, se ha sumado a la pena de la Fiscal y a desechado la prisión permanente revisable al no probarse que actuaban como organización criminal. La defensa de Mohammed Achraf, llevada por la letrada Carmen Sánchez Herrero, ha expresado que, durante el procedimiento, “no ha quedado acreditado la secuencia de los hechos” y pide para él la absolución.

El abogado de Candy, José Luis Marcén, en cambio, cree que contra su defendida “no hay prácticamente nada que la condene” y que su participación “es nula” y que, en las pruebas en las que aparece, fue obligada a ello.

Por último, los dos acusados han aprovechado para culparse mutuamente del asesinato del informático. “Ella llevaba haciendo esto mucho antes de que la conociera. Yo no lo maté, fue ella”, ha expresado Achraf. “Si decía una palabra le cortaba la lengua a mi hijo menor”, ha declarado Candy. “Yo no he matado a nadie, fue él, es un brutal asesino”, ha finalizado.

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