José Antonio Duce, la vida como objetivo (I)

Autorretrato de José Antonio Duce Gracia. 1987
Autorretrato de José Antonio Duce Gracia. 1987

El pasado 12 de diciembre, felicitábamos tras un pequeño homenaje días atrás, al recientemente nombrado como Presidente de Honor de nuestra asociación cultural Anteayer Fotográfico Zaragozano, al maestro José Antonio Duce Gracia, quien cumplía 88 años.

Llegaba hasta aquí tras una vida dedicada a la creación, toma de fotografías y contenidos audiovisuales, siendo uno de los pioneros en el cine realizado en Aragón, como lo demuestra la iniciativa formulada desde la productora Moncayo Films.

Sería imposible detallar toda su filmografía en estas líneas, tanto en cortos como en largometrajes; reportajes fotográficos, fotografías premiadas en concursos internacionales, nacionales y locales, así como su compromiso en innumerables iniciativas llevadas a cabo desde la Sociedad Fotográfica de Zaragoza, participando tanto como jurado de los premios del Salón Internacional, como socio desde 1953 y siendo presidente de la misma entidad a finales de los 60 o sus aportes artísticos a la Semana Santa en su participación y como galardonado igualmente en los certámenes de los carteles de Fiestas del Pilar, además del trabajo realizado desde su propio estudio fotográfico en el que pudo retratar a gran parte de la sociedad zaragozana.
Anteayer Fotográfico Zaragozano se unía a las muestras de cariño y felicitación, deseando que su trayectoria creativa y artística siga con nosotros por mucho más tiempo. Es por este motivo que nos permitimos realizar un breve recorrido gracias a la inmensa paciencia y memoria del maestro, quien ha tenido a bien compartir algunas de sus anécdotas y recuerdos más entrañables con todos nosotros…

José Antonio Duce Gracia (Zaragoza, 1933).

Sus primeros años de estudiante van a ser decisivos para su formación y empuje hacia el campo de la fotografía, tal es así que durante su época en el Instituto Goya, su profesor de Física y Química de cuarto curso, don Emilio Moreno Alcañiz -quien fuera discípulo de Calamita-, consigue activar la curiosidad del joven hacia la cámara oscura, antecedente de la cámara fotográfica. Aquellos proyectos en los que se mostraban dibujos para construir su propio artefacto y el funcionamiento de este debieron dejar honda huella en el maestro, ya que terminada su formación decide matricularse en la Academia Hispano-Americana de Barcelona, donde se imparten clases de fotografía, obteniendo su título en 1955.

Niebla en el Ebro, 1956. Moreno, compañero de salidas fotográficas por la ciudad, poseía en aquella época una zapatería en la desaparecida calle Cerdán. La mítica postal zaragozana recuerda a un fotograma de cine negro de los 50. José Antonio Duce
Niebla en el Ebro, 1956. Moreno, compañero de salidas fotográficas por la ciudad, poseía en aquella época una zapatería en la desaparecida calle Cerdán. La mítica postal zaragozana recuerda a un fotograma de cine negro de los 50. José Antonio Duce

Recuerda Duce que la primera fotografía que tomó con aquel artilugio construido con cartón fue realizada en 1952 desde una terraza de un edificio en la calle Zurita 17 mirando hacia el paseo de la Constitución. Compró en Marín Chivite, donde ahora se encuentra la entrada al Pasaje Palafox, una caja de placas de Valca de 6 X 9. A ello se le añadiría en la oscuridad papel negro, precinto y un agujero con un alfiler. Al llegar a la terraza de su amigo Elisardo Laganga en Zurita, quitó el papel negro y al parecer salió como esperaba. Por desgracia, no conserva la placa ni sabe qué pudo ser de ella. También hace referencia a la simplicidad de las cámaras fotográficas de aquellos años 50 que solo contaban con un tipo de objetivo y también a la escasez de material ya que apenas había papel fotográfico para positivar las imágenes. Infonal (Industria Fotoquímica Nacional S.A.), cuyo apelativo como “infernal” hacía referencia a la dificultad del revelado con la aparición de ampollas incluidas en el proceso y que eran explotadas con agujas de andar por casa, era el más utilizado y el causante de unos resultados no siempre deseados.

Es en esta época cuando comienzan a verse con mayor frecuencia las cámaras automáticas y se produce un cisma entre aquellos que pretenden seguir las técnicas habidas hasta la fecha y los que abrazan la modernidad sin pudor. Duce está entre los segundos, y será de los primeros en pasarse a estas y al autofoco.

La falta de alternativas hace que fotografiar la ciudad y sus diferentes formas y entornos mostrando una estética cotidiana, a veces con tintes cosmopolitas, otras en su mayor autenticidad, se convierta en un objetivo común para el fotógrafo de la época. Comenzaba además a desarrollarse en él el germen de la pasión por los cineclubs en Zaragoza. Duce recuerda con gran cariño el Cine-Fórum del Elíseos, hoy por desgracia borrado del mapa cultural zaragocí a base de grasa de hamburguesas y otros “Culpables para un delito” que mejor no mencionar. También hace referencia a las tertulias encendidas sobre cinematografía y la camaradería de esos años en los que el despertar cultural que envolvía el país, y en especial la capital del Ebro, teñía levemente el desgarrador blanco y negro predominante convirtiéndolo en un tenue gris algo más llevadero. Eso le ayudó a definirse por enfocar en horizontal. El bicho del séptimo arte había comenzado a picar.

Fuente de los incrédulos, 1956. No todas las fotografías tenían la espontaneidad y frescura deseada, por lo que algunas de ellas se buscaban y hasta se preparaba al protagonista, como es el caso.José Antonio Duce.
Fuente de los incrédulos, 1956. No todas las fotografías tenían la espontaneidad y frescura deseada, por lo que algunas de ellas se buscaban y hasta se preparaba al protagonista, como es el caso.José Antonio Duce.

En 1983, Guara Editorial publicó el libro titulado “Zaragoza” con textos de Ildefonso Manuel Gil y fotografías de José Antonio Duce. En una de ellas buscó una foto similar a la tomada en la Fuente de los incrédulos del 56, aunque esta ya en color y con un enfoque frontal con la intención de que se viera el manto de flores que en ese momento rodeaba el surtidor. Se basó en la jota “se riegan con el canal las flores de Zaragoza, se cogen con el rocío para adornar el Pilar”. El problema llegó cuando se llevó el trabajo a imprenta, el resultado no fue el deseado porque cortaron a ras la fotografía dejando de manera testimonial el manto de flores, perdiéndose de ese modo todo el sentido dado a la imagen por el formato apaisado elegido de 30 X 25. No era esa la foto que pensó Duce, quedando grabada en su recuerdo una cierta pena por este hecho.

Pero volviendo a los años 50 del siglo pasado, este se encontraba en pleno proceso creativo, así lo atestiguan las numerosas muestras fotográficas, algunas de ellas memorables e insuperables por su belleza y plasticidad, no pocas premiadas en diferentes certámenes fotográficos a los que se presentaba y que le supusieron ciertos beneficios que le permitieron comprar mejores cámaras para seguir prosperando.

Por razones evidentes como vecina del distrito de Torrero-La Paz, me quedo con la denominada “Niebla en el canal”, tomada en diciembre de 1956 en la que refleja el frío y húmedo invierno en la orilla del río a su paso por el hoy paseo del Canal frente al cuartel de Castillejos. Al fondo, un engullido puente de América. Casi pueden palparse las gotas calando todo a su paso. Es una perfecta imitación de caperucita roja guarecida (tal vez se trate de un duende) únicamente por la hilera de árboles desnudos, mostrando una cuasi siniestridad abocada a un destino incierto. Ni a Tim Burton se le habría ocurrido nada parecido.

Niebla en el canal. Diciembre de 1956. La belleza se une a una cierta incomodidad visual. José Antonio Duce
Niebla en el canal. Diciembre de 1956. La belleza se une a una cierta incomodidad visual. José Antonio Duce

No podemos olvidar que las relaciones profesionales y personales que José Antonio Duce mantenía con todos aquellos que formaban parte de las mencionadas tertulias cinematográficas en los cineclubs, en el café Niké y otros, fueron determinantes en sus inicios cinematográficos, como su amistad mantenida con Víctor Monreal, Manolo Rotellar, Grañena, Alfaro, Páramo, Manrique, Pomarón… es así como se van fraguando ideas y sueños para constituirse posteriormente como una productora cinematográfica con objetivos comunes.

Carlos Hidalgo, jefe de emisiones de Radio Juventud, entonces ubicada en la avenida de Calvo Sotelo, y amigo personal de Duce, recibe el encargo de escribir un artículo para la prestigiosa revista Fotogramas sobre el rodaje de la película “Salomón y la reina de Saba”, rodada en 1958 en Valdespartera y cuyos protagonistas eran Tyrone Power y Gina Lollobrígida. Duce será llamado por Hidalgo para apoyarle en el reportaje con la toma de fotografías, que se publicarían en el número 515 del 10 de octubre de ese mismo año. Realizará entre 15 y 20 de las estrellas de cine en los descansos del rodaje. Para ello los preparará convenientemente a una corta distancia ya que en aquella época no había teleobjetivos ni los adelantos técnicos hoy existentes. Recuerda el maestro además su inaccesibilidad, por lo que no pudo intercambiar ninguna palabra con ellos más allá de las indicaciones para posar. Aquellas fotografías publicadas se hicieron famosas a nivel mundial poco tiempo después tras el fallecimiento repentino del actor mientras continuaba con el rodaje en Madrid. Yul Brynner sustituiría a Power filmándose desde cero todas las escenas en las que participaba el protagonista a pesar de que la mayor parte de la película estaba acabada. La decisión no tenía mucho sentido pero a pesar de ello, se conservaron algunas tomas en las que este aparece de espaldas a modo de homenaje póstumo.

El maestro recuerda la baja estatura de la diva italiana, añadiendo que “parecía un gatico”, aunque eso sí, se comía la cámara, lo mismo que el malogrado Power.

Tyrone Power y Gina Lollobrigida protagonizaban la película Salomón y la reina de Saba, rodada en parte en Valdespartera. El actor fallecía repentinamente unas semanas más tarde en Madrid. Esta fotografía alcanzaría fama mundial por ser una de las últimas del actor junto a Gina. José Antonio Duce
Tyrone Power y Gina Lollobrigida protagonizaban la película Salomón y la reina de Saba, rodada en parte en Valdespartera. El actor fallecía repentinamente unas semanas más tarde en Madrid. Esta fotografía alcanzaría fama mundial por ser una de las últimas del actor junto a Gina. José Antonio Duce

Buscando otro tipo de anécdotas más alegres, José Luis Cintora, gran fotógrafo y amigo de Duce mencionó que durante el verano de 1960, Manuel de la Calva y Ramón Arcusa se encontraban en Zaragoza haciendo el servicio militar en la Base Aérea de Valenzuela. Su hermano Joaquín estaba de cabo furriel en la base y coincidió con ellos. Como sabemos, habían formado en Barcelona, poco tiempo atrás, un dúo de música ligera y empezaban a querer asomar en los medios musicales con el nombre de el “Dúo Dinámico”. En aquel tiempo, José Luis y su familia vivían en el Paseo de Los Plátanos y su hermano tenía una cierta relación con varias personas de Radio Zaragoza, por lo que les propuso que Manolo y Ramón hicieran una actuación, cosa que aceptaron encantados. El único problema es que la guitarra de Ramón estaba en Barcelona.

Desde el domicilio en el P° de los Plátanos a la sede de Radio Zaragoza, apenas había 100 metros. De modo que se quedaron allí, esperando a que Cintora fuera corriendo hasta la calle San Miguel n° 50, donde vivía José Antonio Duce a pedirle prestada la guitarra con la que él tocaba a menudo. Tras templar y afinar en su casa pasaron a la radio y dieron su concierto, presumimos que con gran éxito.

Como colofón, añadir que la guitarra todavía existe, perteneció en origen a su tío Anselmo Gracia (ex concejal del Ayuntamiento) y ahora está en casa de Pilar, una prima de José Antonio.

Debemos dar un salto en el tiempo, y aunque en ese intervalo de años, entre 1958 hasta la última anécdota que presento del 66, han pasado infinidad de cosas en la vida de Duce, las críticas de cine en el Noticiero, los cineclubs, las tertulias, las excursiones fotográficas, los premios recibidos en diferentes salones fotográficos, la constitución de la productora de Moncayo Films… llega la filmación de “Los Sitiados” en el 58 por José Grañena, compañero de bachiller de Duce, para conmemorar el 150 aniversario de Los Sitios de Zaragoza con presupuesto aportado por Radio Zaragoza, y es aquí donde nos vamos a detener puesto que aquí estamos para dar cabida a aquellos recuerdos que el maestro ha considerado relevantes, y yo tan solo me limito a transcribirlos…

Tras la lluvia. Calle San Miguel 1958. Duce tomó esta fotografía desde uno de los ventanales de su casa en la calle San Miguel número 50, principal. En aquella época, recuerda el maestro, se retrataba aquello que se tenía a mano y resultaba entre cotidiano y evocador. José Antonio Duce
Tras la lluvia. Calle San Miguel 1958. Duce tomó esta fotografía desde uno de los ventanales de su casa en la calle San Miguel número 50, principal. En aquella época, recuerda el maestro, se retrataba aquello que se tenía a mano y resultaba entre cotidiano y evocador. José Antonio Duce

Duce es invitado a participar en este documental conmemorativo de tintes patrióticos por su pericia y buen hacer y se ponen a trabajar.

Se montó un andamio en el Monumento a los Sitios para la toma de imágenes no exento de una gran aparatosidad pero necesitaban extras que dieran verosimilitud a las tomas, por lo que Duce llamó al ayuntamiento para pedirle al entonces alcalde, Gómez Laguna, colaboración. Dicho y hecho, desde la Casa Amparo, la superiora les envió unas veinte mujeres mayores ataviadas con sayas y pañuelos negros a la cabeza para mostrar unos planos en los que aparece además, el Cristo de los Sitios ubicado entonces en la parroquia del convento del Carmen.

De aquella aventura que salió con bien, Duce parte a Madrid a continuar con sus estudios alojándose en la pensión Granada, en la corredera baja de San Pablo, que era barata, apostilla con una gran sonrisa. Buenos recuerdos de sus compañeros madrileños y el rodaje de unos cuantos cortos publicitarios para mantenerse a flote, entre ellos el de la marca de refrescos Seven up, bebida de moda en la época y que se emitía en los cines entre el NO-DO y el metraje que tocaba difundir desde Movierecord.

En el 61 llega el documental “Zaragoza, Ciudad Inmortal” que supone un paso importante en su carrera. Duce recuerda ese primer plano del mencionado con anterioridad, Gómez Laguna, fumándose un puro como los de antes, en el jovencísimo graderío de la Romareda, recién construido por aquella época (1957). Estrenada en el cine Palafox, Leda Films fue quien aportó el dinero para el documental que le dio gran prestigio.

Con José Antonio Páramo trabajó en el documental “Hacia el Silencio”, basado en un cuento de Dino Buzzati, titulado “Algo había sucedido” y que representó a España en el festival de Cannes. El presupuesto empleado, 100.000 pesetas de la época, muy ajustado aunque suficiente para sacar adelante una producción de Europea Cinematografía, al parecer muy lograda. Por desgracia, la cinta se encuentra desaparecida.

A pesar de ello, la recuerda como una de las mejores experiencias en el cine por la diversión y aprendizaje.

Foto fija de la película Cinco pistolas de Texas rodada en el verano de 1966, realizada en los montes de Fraga y Candasnos. Miguel Gila, con traje negro, de pie, hace de enterrador en la película. José Antonio Duce
Foto fija de la película Cinco pistolas de Texas rodada en el verano de 1966, realizada en los montes de Fraga y Candasnos. Miguel Gila, con traje negro, de pie, hace de enterrador en la película. José Antonio Duce

En los comienzos de la carrera del director Mario Camus será elegido por la productora Moncayo films para llevar a la pantalla “Muere una mujer”, cuyo guión compartirá con Carlos Saura, al menos en los créditos, rodada en 1964 con el galán Alberto Closas, cuyo caché era prohibitivo, y Gisia Paradise por exigencias del propio Camus, algo que no gustó a Duce ni al resto del equipo.

Recuerda el maestro las interminables exigencias de una inexperta actriz, que en aquella época decía ser hija de un diplomático suizo, cuando en realidad, su padre era un honrado carnicero de Huesca. La profesionalidad de Closas a pesar de su salario dejaba en evidencia las salidas de tono de la oscense, quien exigía salir en los créditos al mismo nivel que el famosísimo Closas sin que nadie pudiera hacerle sombra; lo que no figuraba en el contrato es el tiempo de duración de esos créditos en pantalla, por lo que Duce aprovechó ese resquicio legal para que tan solo se viera durante un segundo, algo que causó un enfado monumental en la actriz. Una pequeña venganza de la productora por los desmanes de la oscense.

Aunque en años posteriores, Camus evitó hablar de la película por considerarla una obra menor, lo cierto es que, a pesar de la censura, quien desvirtuó la trama por tener a un homosexual en ella, el resultado puede considerarse de interesante por su ambientación Hitchcokiana.

Entre Fraga y Candasnos se rodaban películas del género spaghetti western como “Cinco pistolas de Texas” durante el verano de 1966, bajo la dirección de Ignacio F. Iquino y con los actores Julio Pérez Tabernero, Alberto Farnese, Miguel Gila, Vicky Lagos, María Pía Conte y Gaspar ‘Indio’ González, entre otros.

Los decorados eran muy simples por la falta de presupuesto, tan solo estaba montada la fachada y no se rodaba de noche por el coste que eso suponía, se usaban unos filtros azules para hacer ese efecto, por lo que se necesitaba imaginación para lograrlo. Duce adquirió fama con Iquino al recrear la luz artificial en unos quinqués reflejados en la pared haciendo “la rata” con el espejo de madera de la peluquera de rodaje. Aquella anécdota, muy celebrada, le valió un contrato para la siguiente película con el entonces afamado productor.

Mercado Central. 1968. La C.A.Z.A.R. editó el libro “Zaragoza Viva” un año más tarde, en el que participaban diferentes fotógrafos. Esta costumbrista fotografía llena de realismo y cotidianidad, al igual que otras, se quedó fuera del proyecto. José Antonio Duce
Mercado Central. 1968. La C.A.Z.A.R. editó el libro “Zaragoza Viva” un año más tarde, en el que participaban diferentes fotógrafos. Esta costumbrista fotografía llena de realismo y cotidianidad, al igual que otras, se quedó fuera del proyecto. José Antonio Duce

En estos pequeños saltos de memoria que hemos ido compartiendo gracias a la generosidad del maestro, me ha acompañado una grabadora de tres horas de duración distribuidas en varias entrevistas. Tiempo muy bien empleado, y que gracias a ella, he podido transcribir de manera literal las excepcionales conversaciones llenas de sinceridad, humildad y mucha emoción por todo el camino recorrido. Son por tanto, testimonios de primera mano obtenidos de su voz y su palabra. Salvo que su memoria haya flaqueado en algún momento, como le puede suceder a cada uno de nosotros cuando evocamos recuerdos del pasado, no se hace referencia a fuentes externas encontradas en otros lugares. Es su recuerdo y así lo transmitimos.

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Autorretrato de José Antonio Duce Gracia. 1987