Juicio a la Banda del Badoo: las pruebas sitúan a los acusados donde se enterró vivo al informático

Mañana pasarán por la Audiencia Provincial los médicos forenses del IMLA que realizaron la autopsia del cadáver // Foto: Laura Trives

La declaración de los especialistas que investigaron la muerte del informático vasco cierra cada vez más el cerco sobre Hedangeline Candy y Mohammed Achraf, supuestos miembros de la “Banda del Badoo”. La mujer, que se exoneró de toda culpa el pasado lunes y se mostró como una víctima más del otro acusado, aparece cada vez más como pieza fundamental del entramado delictivo que desarrollaron en la comarca de la Ribera Alta del Ebro en el verano de 2019. Los guardias civiles que tomaron muestras biológicas de un vehículo propiedad de Achraf han determinado ante el jurado popular que los acusados usaron este turismo para transportar al informático hasta un paraje de Pedrola y allí lo enterraron vivo.

El juicio, que ha alcanzado la tercera sesión, ha contado esta mañana con el paso de los investigadores de la Guardia Civil que realizaron la inspección ocular al paraje donde se encontró el cuerpo. A este sitio denominado el Barranco del Lobo, a siete kilómetros de Pedrola, no se accedía con facilidad. “Hay que ir a propósito”, ha comentado un guardia civil.

Hasta el cadáver se llegó por la pulsera telemática que Achraf llevaba por dos delitos de violencia de género. Con este control satelital se marcó “minuto a minuto” los pasos del acusado dando validez presencial al testimonio de los testigos. En este paraje también apareció una colilla con restos de ADN de Achraf.

El informático vasco fue enterrado vivo en una fosa de la que, debido a su reducido tamaño, “no hubiera tenido posibilidad de salir”. La comisión judicial tardó casi cuatro horas en sacar el cuerpo que se encontraba “completamente desnudo, descalzo y con la boca abierta”.

Los agentes han calificado el lugar del enterramiento como “inhóspito de monte bajo sin vegetación» y con una “tierra caliza color blanquecino muy característica”. Es esta misma tierra la que apareció en las ruedas de un vehículo aparcado a las afueras de la nave donde residían los acusados en un polígono de Pedrola.

Este último coche fue analizado biológicamente y en la manecilla aparecieron restos de ADN de Candy y en el volante, restos de Achraf. En el maletero aparentemente no apareció nada pero fue la luz ultravioleta la que desveló que en ese habitáculo había estado la víctima. “La persona fallecida estuvo en ese maletero, las personas detenidas estuvieron en ese coche. Y la tierra que apareció en ese coche la recogieron en el lugar del enterramiento”, ha añadido el agente.

Otro guardia civil que participó en el registro de la vivienda sobre la nave del polígono industrial de Pedrola ha enumerado los objetos que allí se encontraron en los que destacan 17 móviles, un coche despedazado -el de la primera víctima-, muchos relojes y, escondidas en un falso techo, una pistola y una escopeta.

Los dos acusados, presentes en el registro, observaron con atención cómo los agentes analizaban todos los objetos. Destacó, según han dicho, el comportamiento de Candy que se mostró “tranquila en el sofá” y que incluso “se quedó medio dormida”. Respondiendo a preguntas de la fiscal, Ana Díez, una agente ha negado que la mujer, tal y como declaró el lunes, se encontrase retenida bajo su voluntad o maltratada. Esta agente ha asegurado que estuvieron solas un momento y que, “hubo una cierta proximidad y que si hubiera estado coaccionada se lo habría dicho”.

La misma agente ha relatado ante el tribunal que Candy pidió ir al baño y que, una vez inspeccionado el servicio y ver que no había nada peligroso, que pudiera tirar o algo con lo que huir, entró, hizo sus necesidades y salió. Unos minutos más tarde aparecieron una cadena y un anillo de la víctima dentro del retrete.

Mañana pasarán por la Audiencia Provincial los médicos forenses del IMLA que realizaron la autopsia del cadáver y revelarán cómo fue asesinado el informático vasco.

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