Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

Huesca exprés y Soria aún

Luis Iribarren

Esta vez ensayamos un artículo a dos voces temáticas.

Introduzco yo, Luis, aprovechando para expresar mi respeto por la labor que Miguel Ángel Otín está realizando para repensar Huesca ciudad, su provincia y estructura económica con un conjunto de empresarios en el denominado “Foro Huesca”.

La presente la continuará Miguel, iremos a cuatro manos para tener una visión completa. Pensamos en escribir un párrafo cada uno en texto conjunto pero no sería operativo para advertir el ejercicio de pluralidad que iniciamos y, si sale bien, continuaremos en otros aspectos de interés general: que no son los que nosotros digamos como tantos abusan de declarar en decretos de sus urgencias y emergencias… (emoticono de risas) Que no llegamos a justificar los fondos europeos post Coviiiid… (aun habiendo avisado antes a alguno).

Él y yo tenemos ciertas, que no tantas, diferencias ideológicas. Digamos que Miguel Ángel cree más en las instituciones y alimenta un permanente espíritu de transición, en mi opinión, mayoritario cuando has trabajado en sectores que no quieres que te ralentice la burocracia, que requieren eficacia y seguridad jurídica o no vendrían a tal territorio por no ser confiable y tal y Pascual…

En mi caso, la acracia jacetana con toques navarros de txistulari comedor de boliches, me da cierta agilidad de vomitaros expresiones, totalmente deudora de oscenses como Acín, Sender y Saura, Carlos. Cómo no del payaso Marcelino y del ciclista Escartín, cuando sentenció y subió la bolsa que no se subía el Tourmalet a 30 por hora sólo con macarrones.

Ayer, como quizá no tantos otros fuera de Teruel pero que sí están nerviosos y militan en forma de pirámide sin estafa en partidos tradicionales, ambos chateamos de ese más de 40% de resultado de Soria Ya, que ha sido acusada de plataforma para una vuelta al cantonalismo. Ellos, con serenidad, esperan a que truquen a la puerta y negociar, esa vez en la vida que no es sinónimo de tragar.

Hoy, las reacciones de políticos en España (¿fin de Casado por pasarse de frenada?) y Aragón, extensión de Teruel Existe a candidaturas como Aragón Existe y de Lambán lamentándose de la atomización, revelan una poderosa imagen. Qué poético sería que se presentaran en los Ayuntamientos de Huesca y Zaragoza… qué revelador que busquen el voto infrarrepresentado de los hijos de la emigración del Torrero o Perpetuo Socorro también vaciados… Por el urbanismo de Le Corbusier y las urbanizaciones de todo tipo.

La reacción se produce porque el voto de castigo a los profesionales de la política a favor de presuntos gestores políticos o adalides de la nueva política –que sean populistas o no depende de cada caso- o incluso a comunidades vecinales de afectados territoriales, se puede llevar por delante al voto no deudor o clientelar de todos y cada uno de los partidos y agrupaciones establecidos y que se revela en la mitad o más de que usufructúan o siembran. Los nuevos viejos, cuando han tocau marro de poder, se comportan de forma naturalmente cortoplacista para seguir en el machito. Se adaptan a legislaciones que no se pueden modificar desde Almazán ni Alcañiz, lo sabéis y allí os queremos ver.

A la afirmación de que todas estas franquicias celtibéricas pueden desaparecer, concluyó el bragado líder de “Soria Ya” con una risa propia de desencantado pero experimentado presidente de AMPA y un passing shot, revés de izquierda paralelo, propio de Nadal: también los partidos con tres siglos pueden desaparecer como todo en la vida, órdago. Que ya pasó con Pericles y la civilización sumeria.

Si podemos poner el acento de por qué en Huesca podemos tirar todavía de partidos tradicionales y aragonesistas, en nuestra provincia bicentenaria en que Podemos sacó diputado con candidato de Equo y capitalizada por ciudad con buenos alcaldes de todos los partidos, puede que le hagamos algún servicio a Aragón y a España, que no es adjetivo de Estado. Faltaría en esta reflexión conversada una tercera voz provincial, una de esas mujeres independientes escritoras, ganaderas, productoras de queso o trufas de la Huesca Oriental, que mira a Lérida y Barcelona.

Dicen los abuelos de Binéfar que tras empezar a correr el dinero a finales de los 50 –con el fin de la autarquía- primero vinieron los cerdos, luego los pollos y al final –cuando se consolidó cierta riqueza y clase media- las terneras.

Huesca provincia es ilustrada y fronteriza, paso obligado hasta donde llegan las borrascas de norte con nieve, del pastís, Voltaire y los patrones de modista. Su condición estratégica la ha hecho sede de brigadas y batallones, de laboratorios en túneles abandonados, cuenta con la Estación de Canfranc y el Balneario de Panticosa como referencias siempre glamurosas que no encuentras en Soria. No hace falta, tienen acebos y sabinas que son catedrales y que no sé si “poner en valor” se los cargará, probablemente.

Por consiguiente, la configuración política hoy casi federalista de la educación, la sanidad, la seguridad nacional, la relación frontera citada pero también con comunidades forales y con arraigo soberanista, nos han hecho estar en el candelabro, estar sometido a presiones naturales de albergar a quienes visitan Huesca de lugares que han quedado con la autovía a menos de dos horas y no ven el sol o más que pisos y adosados entre semana.

Pero luego está el emprendimiento propio. La lucha por el valor añadido en la producción agroalimentaria. Haber aprovechado la filoxera y escaso capital público para generar todo un sector del vino. Crucial éxito que se está ampliando a certificar aceites de calidad, lácteos y frutos secos diferenciados.

Existe una deuda constatable a que ello se debe a la industrialización y cooperativas de segundo grado agrícolas de Lérida y su entorno: al efecto Guissona.

Del mismo modo, en Zaragoza ciudad no existe tanto empresariado originario de Huesca o Teruel, escasísimo más bien, como proveniente de Soria. Culminado en el presidente desde el que su club de fútbol no ha levantado cabeza. Los apellidos Puente, Batalla, Soriano, Ciria, Gormaz con subsede en Calatayud, Martín y tantos otros son de los más comunes en la capital aragonesa. Cuestión no aprovechada sino con escasos retornos como en el caso de los polígonos industriales de Ágreda-Ólvega, en el Moncayo norte cuyas aguas no por casualidad desembocan en el Ebro.

El emprendimiento en la provincia oscense es diverso y aprovecha distintas singularidades. Obviamente, lo demostró la pandemia, la montaña al oeste de Sabiñánigo e incluida Jaca ciudad perdería más de la mitad de su población sin el escenario alpino de Pirineos Sur. Lo que no obsta a que nuevas iniciativas empresariales surjan.
La ventaja de los apóstoles de lo vaciado es que, como dicen, son transversales.

Opciones aragonesistas globales y agrupadas en plataformas estatales se han estrellado en un tope del 15%, antes de apesebrarse, por tener el estigma rojo de la gauche divine zaragozana. O por haberse sustentado en una primera etapa en el caso de la opción costista conservadora en las redes clientelares de alcaldes, no había aún alcaldesas, nombrados por el Gobierno Civil de la Plaza Navarra.

Veremos a ver la novedad en la elección de candidatos de la plataforma aragonesa, que en cuatro años excepto en proyectos concretos, lo que no es poco, estarán apesebrados porque el sistema del turnismo es lo que tiene. De Soria Ya es cierto que se puede pasar a Soria yo, actitud del PP en la provincia oscense al elegir cabecera jacetano residente en Madrid.

Puro y mero Galdós, señorías…

La cosa se cuece a cambio de alguna que otra inversión a la vez que avanza imparable el partido descaradamente recentralizador, ironías… Porque sin Belloch en Zaragoza no se hubieran conseguido las riberas… Incluso a Zaragoza a la que niega Aragón y su casi millón de vaciados por opción, parece que sin él y sus influencias cupulares nunca le hubiera tocado…

Así piensan hasta los padres a cuyos hijos se ubica en barracones en institutos porque también en las ciudades se suprimen vías de los colegios públicos y ya no merece la pena invertir para crecer… Pero hay que llenar tanto acampo con bloques de servicios… Que no se puede mantener el colegio de Aliaga ni el de Aísa con cuatro críos…

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