David Arranz / Diputado de VOX en las Cortes de Aragón

Brecha digital y mayores

David Arranz
David Arranz

Quisiera hacerme eco, y manifestar en esta tribuna mi ocupación y preocupación en relación a una cuestión social de actualidad. Me refiero a la necesidad de hacer frente, resolver o minimizar los problemas que la digitalización o el uso de las nuevas tecnologías están suponiendo para nuestros mayores.

Y para muchas personas también que, por unos motivos u otros, carecen de las habilidades, las competencias, las aptitudes o los medios técnicos que se precisan para interactuar con ellas. También hemos de acordarnos de muchas personas con ciertas discapacidades.

Si bien, fundamentalmente, quisiéramos centrarnos principalmente en la brecha digital relacionada con nuestros mayores.

Que, en su inmensa mayoría, no son discapacitados. Simplemente son mayores. Con algunas capacidades cognitivas o sensitivas mermadas y con los achaques lógicos de la edad.

Han vivido otra generación, con otros usos, herramientas, oficios… Y hoy, ante la imposibilidad de manejarse con estas nuevas herramientas de la digitalización, están experimentando falta de autonomía funcional personal. Algo que se agrava en el medio rural. Donde hay una población envejecida y donde no siempre hay cobertura de internet. Y donde no sólo no existen sucursales bancarias, sino que se están desmantelando los cajeros que había.

Resulta innegable que para nuestros mayores tal brecha digital está suponiendo efectos muy negativos también en su ánimo y salud mental. Estados de tristeza, de depresión, de irritabilidad, estrés y ansiedad, ante la impotencia de no ser capaces de interactuar eficazmente con la Administración, con la entidad bancaria o con un comercio.

Esa problemática de salud mental, puede llevar a situaciones límite cuando la persona cada vez se siente más excluida, más fuera del mundo y de la sociedad. Más inútil e incapaz, y más dependiente de otras personas para realizar las gestiones más ordinarias. En algunos casos, tal cuadro psicológico, puede llevar incluso al suicidio.

Sin duda, las nuevas tecnologías, las aplicaciones informáticas, internet, la inteligencia artificial, han supuesto un importante avance para las sociedades y para la economía. No podemos quedarnos atrás ante un avance y desarrollo tecnológico que es global.

Pero hemos de ser conscientes de que hay muchos conciudadanos que se están quedando atrás e incluso sufren una verdadera exclusión o marginación social.

Hoy por hoy las gestiones más ordinarias y básicas en las relaciones con la Administración (entre administrado y Administración) o con las entidades bancarias exigen contar con acceso a internet. O un móvil, una Tablet, un Smartphone, un pc o portátil. Y tener unos conocimientos y aptitudes básicos para su correcto manejo. Se exige disponer de firma digital, de certificados digitales. O entrar en aplicaciones de internet y webs para el uso de la “banca on line”. Por ello planteamos en las Cortes incorporar en los protocolos de actuación, relativos a cualquier relación entre la Administración y el administrado, la circunstancia de la falta de conocimientos, habilidades, competencias y/o tenencia de medios tecnológicos por parte de los ciudadanos. En especial de las personas mayores. Y ofrecer soluciones alternativas o habilitar un servicio efectivo de apoyo para la realización de dichas gestiones.

También desarrollar cursos formativos especialmente dirigidos a nuestros mayores. Sin embargo, las preocupaciones de la sociedad no forman parte de la agenda de las Cortes de Aragón. O, en el mejor de los casos, ya se está haciendo. Y así con todo lo que se propone desde la oposición.

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