Aragón se va de vacío en unos Goya repartidos con «El buen patrón» liderando

La cinta de León de Aranoa consiguió seis cabezones, Bardem se llevó el de mejor actor y Blanca Portillo el de mejor actriz

No hubo suerte para la música ni para Aragón en los Goya 2022. Ni para el rock de Héroes del Silencio que vieron volar las aspiraciones a mejor película documental directamente a las manos de Jonás Trueba que se llevó el cabezón por «Quién lo impide», ni para el «Burst out» que hacía enmudecer y adentraba al espectador en la historia de los supervivientes de la Guerra de Sarajevo en «Álbum de posguerra» (Gervasio Sánchez) que, en una victoria merecida, perdía el Goya a mejor canción original frente a «Te espera el mar», compuesta por María José Llergo para «Mediterráneo».

Finalmente se cumplieron todos los pronósticos y la cinta de Fernando León de Aranoa, «El buen patrón», que batió los récords en la historia de los Goya al conseguir 20 nominaciones, se hizo con seis cabezones, el de mejor película, mejor dirección, mejor actor protagonista (Javier Bardem), mejor guion original, mejor música original y mejor montaje. Aunque, como siempre en los Goya, también hubo lugar para la sorpresa y el Goya a mejor actor de reparto no se fue para la cinta de León de Aranoa que partía con tres de cuatro nominados y que finalmente vio como Urko Olazabal se alzaba con el cabezón por «Maixabel».

También por «Maixabel» se llevó el premio a mejor actriz protagonista Blanca Portillo que se lo arrebató a Penélope Cruz, nominada al Oscar por su trabajo en «Madres Paralelas», a Petra Martínez y a Emma Suárez. La actriz le dedicó el premio a la verdadera Maixabel y a su marido asesinado por ETA. «Declaro mi amor incondicional a Maixabel Lasa, por poner luz en el mundo, por hacer de este mundo un lugar mejor, por luchar por ello y por no rendirte nunca. Declaro mi amor incondicional a Juan María Jáuregui, él es el verdadero protagonista de todo esto. Él y todas las personas que se fueron de forma totalmente injusta», dijo la actriz en un emotivo discurso. La cinta de Icíar Bollaín se llevó también el Goya a mejor actriz revelación (María Cerezuela).

Quizás la mayor sorpresa de la noche la diera «Las leyes de la frontera» de Daniel Monzón que se alzó con cinco cabezones situándose detrás de la triunfadora de la noche. La adaptación de la novela de Javier Cercas de esa España de los 70 de drogas y delincuencia se hizo con el Goya a mejor guion adaptado, mejor actor revelación (Chechu Salgado), mejor maquillaje y peluquería, mejor dirección artística y mejor diseño de vestuario.

Clara Roquet y su «Libertad» también triunfaron y es que la catalana se llevó el Goya a mejor dirección novel. Premio que compartió con Nora Navas que fue la mejor actriz de reparto por esa cinta que habla de la adolescencia, las primeras veces y aquellos momentos en los que uno no encuentra su lugar.

La gala fue larga, quizás demasiado, y todavía con el peso de la pandemia encima, no hubo demasiado hueco para el humor. Quizás fuera la falta de unos presentadores al uso o quizás es que no cabía en el reencuentro del cine español. Lo que sí sorprendió es que las ocho nominaciones no sirvieron de nada a las «Madres paralelas» de Pedro Almodóvar que se fue de vacío del Palacio de las Artes.

Entre la emotiva actuación de Joaquín Sabina, que volvió a los escenarios tras dos años fuera de ellos, con Leiva a la guitarra y un número para el recuerdo de C. Tangana y Rita Payés, José Sacristán recibió el Goya de Honor y levantó a todo el Palacio de las Artes de Valencia que se fundió en un cálido aplauso para el emblemático actor. Y como no podía ser de otra manera, Cate Blanchett acaparó todas las miradas y junto a Penélope Cruz y Pedro Almodóvar agradeció ese Goya Internacional que la australiana recibió por primera vez en la historia de la gala del cine español. Un cine que ama gracias a Buñuel y es que como dijo en la gala el cineasta le hizo «cambiar cómo veía el mundo».

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