Pepe Domingo Castaño: “Quise darle a la publicidad su categoría dentro de la radio deportiva”

Pepe Domingo Castaño nació en Padrón (A Coruña) un 8 de octubre de 1942

La radio deportiva de los últimos 40 años no se entendería sin la voz de Pepe Domingo Castaño. Anuncios míticos como “Pepe, un purito”, al son de “el talonario”, o dedicarle el “Nessun dorma” a una motosierra se han adentrado en el corazón de millones de oyentes de “Carrusel Deportivo” y “Tiempo de Juego”, como anteriormente de “El Gran Musical”, su primer gran sueño cumplido. Ahora, esta “leyenda” de la radio, como le llaman sus propios compañeros de antena, ha mostrado todos sus recuerdos a través de 565 páginas, bajo el título “Hasta que se me acaben las palabras”, donde resume su gran trayectoria en los medios, desde sus inicios en su Galicia natal hasta sus experiencias más personales, pasando por momentos más complicados, como su salida abrupta de la Ser en 2010. Con cuatro Premios Ondas o dos Antenas de Oro, entre muchos otros reconocimientos, este “gallego que se enamoró de la radio” revolucionó la forma de entender la publicidad, y estará este jueves en Zaragoza, en El Corte Inglés de Independencia, a disposición de sus fieles seguidores.

Pregunta.- ¿Qué significan para usted estas 565 páginas?
Respuesta.- Significa toda mi vida, porque va desde que nazco, un 8 de octubre de 1942, hasta ahora, que estoy haciendo lo que más me gusta. Sigo haciendo lo que más me gusta, sigo haciendo radio, y todas estas vivencias están dentro de cada una de las 565 páginas. Es toda mi verdad. Hay cosas que no he explicado, porque pertenecen a mi intimidad y no le interesan a nadie, pero la mayoría de las cosas que han marcado mi vida están en ese libro.

P.- En el libro dice que, sin la radio, todos los tiempos de su vida perderían motivos. ¿Cómo habría sido su vida sin la radio?
R.- A veces me lo preguntan y nunca sé qué decir, qué hubiera sido de mí, si hubiera sido contable en aquella empresa en la que trabajaba amargado todo el día, o fraile, si hubiera seguido la carrera religiosa. Lo que yo quería ser realmente era cantante de orquesta, lo que se llamaba animador de orquesta, que era quien cantaba las canciones de moda en las verbenas de los pueblos. Me encantaba. Igual habría sido animador de orquesta, vete a saber.

P.- ¿En qué momento supo que se quería dedicar a la radio?
R.- Eso no se sabe nunca. Yo tenia ganas de dedicarme a la radio, porque me gustaba. Mi madre ponía la radio a todas horas yo escuchaba a Tomás Martín Blanco haciendo “El Gran Musical” y soñaba con presentarlo un día. Trataba de imitarlo. Más adelante escuché “Carrusel Deportivo”, con Joaquín Prat y Vicente Marco, y también soñaba con presentarlo. Lo imitaba en momentos de soledad. Las circunstancias eran muy complicadas. Tenía que llevar dinero a casa y éramos muchos hermanos. Trabajaba en una empresa de curtidos, en el Departamento de Contabilidad, hasta que un día un anuncio de Radio Galicia en el que pedían voces nuevas, despertó mi curiosidad y mis ganas de hacer radio. Me presenté a la prueba, la gané, y ahí empezó todo.

Pepe Domingo cuenta con cuatro Premios Ondas o dos Antenas de Oro, entre otros reconocimientos

P.- Ha hecho de la publicidad de radio un arte.
R.- Eso salió todo. Estuve haciendo “El Gran Musical” y me quedó la caja de sueños vacía, por lo que tuve que fabricar otro, que era presentar “Carrusel Deportivo”. Tuve que esperar a que Prat se fuese. Era imbatible, como Dios, un genio de la radio al que era difícil sustituir. Cuando se fue a la Cope aproveché para hacer “Carrusel”, y me di cuenta de que había un hueco en el mundo de la publicidad. No se le daba importancia. Formaba parte del programa, pero como un añadido o una pausa, y yo quería que fuese también programa. Quise darle categoría dentro de un programa de radio deportiva. Inventamos la publicidad coral, donde participan todos los componentes del programa, y cada uno de ellos son un anuncio en perspectiva. Junté a todos y salió este tipo de publicidad que tanto éxito ha tenido.

P.- ¿Le gusta más la radio de ahora o la de hace 40 o 50 años?
R.- Me gusta la radio de ahora. Es más amplia, tiene más resortes donde apoyarse. Técnicamente es perfecta. Cuando hacía “El Gran Musical” e iban a cantar Julio Iglesias o Serrat en directo, aquello sonaba a lata. Ahora suena como si estuviesen delante de ti. Aparte del sonido, tiene más contenidos, se ha inventado una radio moderna y ágil. Nació el podcast, que forma parte de la mejoría de la radio. Eso de oír los programas cuando quieras, a la hora que quieras, y no cuando se emiten es muy bueno para la radio. Todo es audiencia, aunque el EGM quizá no lo tenga en cuenta. Creo que la radio de ahora es muy superior a la de antes.

P.- Habla en su libro que tuvo que hacer un programa infantil, “Los tíos del Domingo”. Es un ejemplo para todo aquel que quizá ahora, y más con la pandemia y las dificultades económicas, no tiene el trabajo de sus sueños y con esfuerzo y actitud puede ser una oportunidad.
R.- Fue cuando Prisa compró las acciones de la Ser. Pensó que los que éramos las voces de la Ser, como Joaquín Prat o yo, ya no valíamos. Venía una radio informativa, completamente distinta, y no íbamos a pintar nada. No nos echaron, pero nos arrinconaron. Me dieron un programa los domingos por la mañana y en local, solo para Madrid. Si no tienes coraje y vocación auténtica, te mata. Traté de hacer el mejor programa de mi vida con aquellos ingredientes. Se lo dediqué a los niños. Hicimos diabluras de radio. Prisa se dio cuenta de que perdía una voz que había sido historia en “El Gran Musical”. Puede ser un ejemplo para todas personas que a veces pasan momentos malos en su profesión. Como dice Rafa Nadal, si te esfuerzas, al final triunfas, siempre.

Actualmente es presentador y animador del programa «Tiempo de Juego», de la Cadena Cope

P.- Decía en una entrevista que este libro le ha hecho descubrir el cariño de la gente.
R.- No sabía lo que significa ir a una firma de libros en Padrón, A Coruña o Valencia, y ver que la gente se acerque, muchos con lágrimas en los ojos, diciéndote que “gracias por hacernos felices”, por conocerte más, “Pepe, te queremos”… Que te lo digan frente a ti, mirándote a los ojos, es muy grande, y solo por eso ya vale la pena haber escrito 565 páginas, y las que hubieran hecho falta. Es algo extraordinario que solo consigue la radio.

P.– ¿Qué supuso Joaquín Prat en su carrera?
R.- Joaquín fue la primera persona a la que yo admiré en la radio, después de Bobby Deglané, aunque ya le pillé en su ocaso. A Joaquín le pillé en plenitud. Me lo presentó Pucho Boedo, un cantante gallego, y fue cordial desde el primer día. Me recibió con un abrazo, me llamó “chaval de Galicia”. Nada más conocerme, me llevó a su programa de radio. ¿Qué puede pedir un chaval que viene de Santiago, paleto, que soñaba con conocer a Joaquín Prat, y que no solo lo conoce, sino que te lleva a su programa? Trabajar con él fue la culminación de un gran sueño. No ha nacido todavía nadie radiofónicamente igual que Joaquín Prat.

P.- ¿Se imaginaba hacer el camino SER-COPE como él?
R.- Nunca. Cuando él me contó que se iba a la Cope, le dije que estaba en el Real Madrid, y se iba al Espanyol o al Valencia. Me decía que estaba descontento, que no aguantaba más, y que se iba. ¿Quién me iba a decir a mí que, al cabo del tiempo, haría lo mismo? No fueron los mismos motivos, porque yo estaba feliz en la Ser, pero la llamada de un amigo puede más que cualquier otro objetivo. Cerré los ojos y me fui con Paco.

P.- En estos doce años, ¿le han llamado para reconocer el error?
R.- No, nunca me han llamado. Me hubiera gustado que me hubieran pedido perdón. Se portaron conmigo muy mal. Llevaba 37 años en la Ser y merecía una despedida a la altura de lo que yo había entregado a la Ser. También comprendo que me lo dio todo, pero yo le di todo lo que tenía durante 37 años. No hubiera pasado nada por darnos un apretón de manos y decirnos adiós sin rencor y agradeciendo todo lo que una parte y otra habían ganado. Nunca me han llamado. Tampoco me preocupa, porque hay tres personajes, no la Ser como cadena, sino tres personajes, que siguen teniendo todo mi desprecio, que son Daniel Anido, Raúl Rodríguez y Augusto Delkáder. Nos llamaron delincuentes y eso no se lo puedo perdonar.

P.- Después de dos décadas juntos, no compartió con Paco González la narración del gol de Iniesta.
R.- Aquello fue muy triste. Yo estaba en el programa, pero Paco estaba en otra cadena, en Telecinco. Fue muy duro pensar que era mi último programa. Aquello fue una lucha de emociones. El triunfo de España nos producía alegría, pero sabía que era el último programa en la Ser. En la unión de la alegría y la tristeza, en aquel momento pudo la tristeza. Cuando terminó el programa, me salí a la terraza, en la planta 9 de la Ser, a mirar las estrellas y llorar como un niño. Una parte importante de mi vida se acababa, y yo lo sentía.

P.- En todas las palabras y recuerdos que se escriben en el libro, ¿qué hueco ocupa Aragón? ¿Qué le viene a la cabeza cuando escucha el nombre de esta tierra?
R.- A mí Aragón me gusta mucho. Tengo un hermano, Carlos, que vive en Sabiñánigo y que voy a visitarlo de vez en cuando. Estuvimos un año Iñaki Gabilondo, Joaquín Prat y yo haciendo un especial de la Cadena Ser con motivo de las Fiestas del Pilar, un programa extraordinario, del que tengo un gran recuerdo. Cuando fue la Expo también estuvimos viviéndola con toda la gente de Zaragoza. También está mi querido Andoni Cedrún, que es un fenómeno, que nos vende Zaragoza y Aragón mejor que nadie. Una tierra que tiene la jota como música debe ser una tierra grandiosa.

P.- ¿Qué mensaje tiene para los jóvenes?
R.- Lo primero que les digo es que no se vengan abajo, que esto no es fácil, que no se consigue Roma en un día. Lo que tienen que hacer es estar seguros de que han elegido la profesión que quieren. Si has elegido ser periodista de radio, tienes que luchar con todo lo que te venga. Si se te cierra una puerta, trata de abrir la siguiente. Y si pasa un tren, trata de coger el siguiente. Nunca te pares ni te detengas, porque los trenes no van a venir por ti. Tienes que cogerlos tú.

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