Una pulsera de control por maltrato permitió marcar «minuto a minuto» los crímenes del Badoo

Los tres acusados han escuchado las declaraciones de los guardias civiles que realizaron la investigación

La “Banda del Badoo” se ha enfrentado esta mañana a la segunda sesión de su primer juicio por los tres robos fuertemente violentos que realizaron en la Ribera Alta del Ebro durante el verano de 2019. Los guardias civiles que los investigaron vieron coincidencias entre los tres robos que cercaron cada vez más el rastro hacia los tres acusados, Hedangeline Candy, Mohammed Achraf y José Antonio Meléndez. Los robos se realizaron en la misma área geográfica y las víctimas, todos ellos hombres, eran engañadas con un perfil en la web de contactos Badoo para tener una cita con una tal “Dulce Ángel”. Una vez se veían con la chica, eran agredidos y amordazados hasta conseguir sus pertenencias. Dos de sus tres víctimas declararon este martes en la Audiencia, el tercero, un empresario vasco, apareció enterrado en un paraje de Pedrola en septiembre de 2019.

Una pista clave para los agentes fue el rastro satelital que dejó uno de los acusados con su pulsera de control por un delito de violencia de género que, entre otros, fijó los movimientos que realizó por este robo e incluso, el sitio exacto donde se enterró al empresario vasco.

El juicio a la banda, fraccionado en tres sesiones, ocupa esta semana el primero de los robos a un camionero vecino de La Almunia. Este martes declararon los acusados, que negaron todo. Después fue el turno del camionero, que llegó incluso a ser reducido con una pistola Taser. Por último, testificó otra víctima, el cual tiene su juicio en junio. La semana que viene será el turno de la sesión del asesinato del empresario vasco.

La desaparición del empresario vasco salpicó a la provincia de Zaragoza. La Ertzaintza, la policía autonómica de Euskadi, descubrió que el coche de su convecino, un Mercedes gris, se encontraba en Zaragoza. A la par, un matrimonio se interesó en un anuncio de Internet de venta de un vehículo muy similar. Sus compradores se citaron con un hombre y una mujer en un parking de un supermercado de Utebo y notaron algo raro en la venta. Por ello, decidieron informar a la Guardia Civil.

Este cuerpo, según han declarado esta mañana varios agentes, ya investigaba de forma paralela a los ahora acusados por el robo que se juzga esta semana. Tras informar el camionero que se había citado con una chica a través de Badoo, le pidieron que duplicara su tarjeta SIM para poder seguir indagando sobre la misteriosa chica. El análisis de la dirección IP de Candy llevaba directamente al taller del polígono industrial de Pedrola donde, supuestamente, operaba la banda.

Volviendo a la venta del Mercedes, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil mostraron unas fotos de los que creían que podían estar detrás de la venta de este vehículo, que coincidía y que luego acabaría siendo el vehículo del empresario vasco fallecido. Los interesados en las compras los reconocieron de inmediato.

El cerco se iba estrechando sobre ellos y la Guardia Civil mostró en los puestos de los pueblos cercanos a donde se producían los sucesos fotografías de los presuntos autores de estos robos. Un sargento de Pedrola no dudó en afirmar que conocía a uno de ellos, concretamente a Mohammed, ya que éste tenía dos órdenes de alejamiento por casos de violencia de género. Uno de ellos le obligaba a llevar consigo un brazalete de control satelital que permitió a la UCO conocer “minuto a minuto” todos sus últimos pasos.

“Lo que pudimos ver es que hay una correspondencia plena en todos los posicionamientos tanto los que habían denunciado los testigos como las víctimas de otros procedimientos”, ha declarado el guardia de la UCO que instruyó el caso.

Sus pasos, marcados por “un posicionamiento pleno” del brazalete, permitieron calcar los pasos de Mohammed con lo indicado por el camionero de La Almunia. No solo esto, gracias a este control telemático se consiguió descubrir el cadáver del empresario vasco enterrado en un paraje del término municipal de Pedrola.

No había dudas para los agentes de la UCO que detrás de estos tres robos, y una muerte, estaban tras los ahora acusados. En el registro de la nave industrial de Pedrola encontraron el coche desguazado del camionero de La Almunia y pertenencias del fallecido empresario vasco, entre ellas su Mercedes.

La cámara del banco de Gallur

José Antonio Meléndez declaró este martes que él no participó en el robo y que ya había marchado a Castellón, donde estaba preso, cuando ocurrió. Sin embargo, los agentes de la Guardia Civil han declarado que una cámara de un banco de Gallur dice lo contrario. Además de que conocían que había convivido una temporada con Candy y Mohammed en su vivienda, encima de la nave del polígono de Pedrola.

El análisis de movimientos de la tarjeta robada del camionero de La Almunia desveló que se había hecho una extracción en un cajero de Gallur. En las grabaciones de una de las cámaras se observaba a un hombre que, aunque trataba de ocultarse, dejó al descubierto sus piernas en las que llevaba dos tatuajes, que coinciden con los que lleva Meléndez. Tampoco ocultó su gorra y unas zapatillas. Los agentes, en uno de sus muchos análisis de las redes sociales de Candy y Mohammed, vieron cómo una gorra coincidía con la que usó para la extracción monetaria. Sus zapatillas, de estilo “skater”, las llevaba, según han declarado los guardias, cuando fueron a tomarle declaración a la cárcel de Castellón. Los agentes creen que estas tres pistas confirmarían la presencia de este acusado en el robo.

Mañana termina este primer procedimiento que puede enviar a prisión 16 años, según solicita la Fiscalía, a los tres supuestos componentes de esta banda.

Print Friendly, PDF & Email