Los agentes que evitaron el suicidio de un joven en Zaragoza: «Hay que mostrar que una persona así no está sola»

Guillermo Pablo Martínez y Paula Remartínez Maluenda son dos policías nacionales nacidos en Zaragoza y pertenecientes al Grupo Operativo de Respuesta (GOR)

Dos agentes de la Policía Nacional consiguieron evitar que un joven de 21 años se quitase la vida en Zaragoza el pasado viernes. Su cercanía y su apoyo fueron claves para que no ocurriese. Estos dos policías, ambos de la capital aragonesa, cuentan que, en situaciones de este tipo, hay que ser rápido, pero sobre todo “empático y mostrar que una persona así no está sola”.

Guillermo Pablo Martínez y Paula Remartínez Maluenda son dos policías nacionales nacidos en Zaragoza y pertenecientes al Grupo Operativo de Respuesta (GOR) de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. El pasado viernes 4 de febrero recibieron una llamada del 091 contando que los familiares y amigos de un joven habían alertado de que este tenía intención de quitarse la vida.

Los agentes, que estaban próximos al lugar, acudieron vestidos de paisano para evitar crear alarma y nervios al joven. “Estaba con mucha ansiedad y llorando, cuando estábamos cerca dije su nombre, se giró y entablamos una conversación. Entonces nos contó su situación y lo sujetamos del brazo para que sintiera que estábamos cerca y que íbamos a ayudarle a que no se sintiera solo”, han explicado los dos agentes zaragozanos.

“El contacto humano hace más que muchas palabras. Cogerle del brazo, que vea que tiene gente cercana que le quiere ayudar”, ha continuado Guillermo. Su compañera Paula lo confirma. “Fue cogerlo y agarrarlo y le dimos cariño. No fue brusco. Estábamos con él y queríamos que estuviera tranquilo”. Después de acompañarlo con las palabras, llevaron al joven a la ambulancia y fue allí donde, según han explicado, no cesó en agradecer el trato y el cariño recibido.

El suicidio continúa siendo un tema tabú y los agentes afirman que cada vez actúan en más intervenciones de este tipo. Una atención de la que no existe una formación específica y que cada situación requiere una acción distinta. “En la academia te pueden dar diferentes nociones de cómo intentar actuar en una cosa así, pero la situación puede ser muy diferente. Lo que hay que hacer es intentar conectar con la persona”, ha continuado Guillermo.

La agente Paula señala que la manera de actuar en este tipo de intervenciones “no se enseña” y que su solución depende en muchas ocasiones “de la empatía que se tenga”. Esta policía defiende que “hay que darle visibilidad” al tema de la salud mental, ya que se trata de un problema “que se sufre en toda la sociedad, incluso dentro del cuerpo”.

“Hay que darle más normalidad. Hay gente que tiene problemas de salud mental y no están locos. No hay que señalarlos, sino escucharlos”, ha pedido la agente.

Al finalizar el turno, los dos agentes, según han explicado, sintieron una gran satisfacción. “Lo bonito es que yo me metí a la Policía a ayudar a la gente”, explica Guillermo. “Yo me fui feliz, la sensación que tuve es de ayudar”, le sigue Paula.

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