Aragón elimina restricciones en horarios y aforos y vuelve la barra a los bares

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ya ha adelantado a lo largo de esta semana que preveía “aligerar las restricciones” en “próximas fechas”

La consejera de Sanidad, Sira Repollés, ha anunciado una relajación de las medidas restrictivas por la pandemia. Después de la progresiva bajada de casos de la séptima ola, se permitirá abrir hasta lo establecido por la licencia en hostelería, tanto interior como exterior, ocio nocturno, celebraciones, comercios, piscinas, gimnasios, cultura y culto. También volverá el consumo en barra a los bares de la Comunidad. Entrarán en vigor a partir de su publicación en el BOA, prevista para este mismo viernes.

Además, se ha anunciado que solo se solicitará el pasaporte Covid en hospitales y en centros sociales especializados, donde deberán presentarlo los mayores de doce años. Esto se mantendrá al menos hasta las 0.00 horas del próximo 8 de marzo.

En el caso de los eventos multitudinarios con más de 500 personas en lugares cerrado o 1.000 en espacios abiertos, los organizadores seguirán obligados a elaborar un plan de actuación y pedir autorización al servicio provincial competente. Esta autorización podrá comprender uno o varios eventos reiterados de las mismas características y riesgos.

Además, se mantiene la prohibición del consumo colectivo o en grupo de bebidas en la calle o en espacios públicos ajenos a los establecimientos de hostelería, así como de fumar en las terrazas de los establecimientos, en los espectáculos al aire libre y en la vía pública cuando no se pueda respetar una distancia mínima interpersonal de dos metros o más.

Descenso notable del número de casos y de la incidencia

Así lo han explicado la consejera de Sanidad, Sira Repollés, y el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, que consideraban necesaria una adaptación de las medidas dada la situación actual. De hecho, según ha remarcado la responsable en materia sanitaria, ya son tres las semanas consecutivas de descenso en el número de positivos, de disminución de la incidencia acumulada hasta en un 60%, de bajada de la letalidad global o de aminoramiento de la presión asistencial. A esto ha añadido el gran porcentaje de casos leves o asintomáticos, el alto porcentaje de vacunación o la protección adicional casi completa en población vulnerable (tercera dosis).

De todos modos, han querido insistir en que “la pandemia no ha acabado, así que no podemos dejar otras medidas que se han mostrado muy eficaces». En este sentido se refieren a medidas no farmacológicas todavía vigentes, como el uso de la mascarilla, la distancia interpersonal, la higiene, el aislamiento y la ventilación. También continúan animando a los ciudadanos a vacunarse, principalmente a los que se consideran población vulnerable.

En última instancia, Repollés ha esbozado un nuevo escenario de transición que puede presentarse próximamente y al que «debemos dirigir los recursos hacia las personas que tienen más posibilidades de padecer una enfermedad grave». Entre estas personas se encuentran los mayores de 65 años, los inmunodeprimidos o los que trabajan en entornos de riesgo. Asimismo, se pretende mejorar la vigilancia de variantes nuevas, mantener un protocolo de información que permita detectar a tiempo los riesgos para el sistema sanitario, conservar los objetivos de vacunación y equilibrar la atención a la salud individual con las dinámicas sociales.

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