El Fuenlabrada destapa todas las carencias de Casademont Zaragoza (77-55)

Santi Yusta pelea un balón ante el Fuenlabrada. Foto: Basket Zaragoza

El Casademont Zaragoza volvió a perder un partido vital de forma estrepitosa. Los de Jaume Ponsarnau lo hicieron en su visita al Urbas Fuenlabrada (77-55), que destapó todas las carencias del conjunto zaragozano. La efectividad local y el rebote, especialmente el ofensivo fuenlabreño, fueron claves para decantar un choque en el que los rojillos no encontraron su sitio en ningún momento.

Comenzó Samar de triple y Alexander marcando el 5-0 de salida, en una salida local intensa, con fuerte ritmo y cargando el rebote ofensivo. Yusta remó con un par de canastas consecutivas para los rojillos. La propuesta de los de Raventós los llevó a un 12-6, ante un Casademont Zaragoza sin acierto desde el triple.

En el intercambio de golpes con los locales, Ponsarnau rotó y apostó por San Miguel, Vanwijn, Waczynski y Hlinason. La defensa de los madrileños se fraguaba en la intensidad, y la carga del rebote ofensivo les daba segundas oportunidades que anotaban, con un alto ritmo y posesiones cortas. Hlinason se cargó con la segunda a falta de 6 segundos para el final del tramo, que se cerró con 26-11.

El segundo arrancó con Mobley y Vanwijn en un pick and roll rentable y el parcial de 0-4 en rojo llevó a Raventós a parar el choque. Bagayoko pasó efimeramente con sus reiterados contactos con Waczynski, mientras Vanwijn estaba intenso y anotador, ampliando el parcial visitante al 0-6. El juego local era eléctrico e incómodo, aunque los zaragozanos lograron bajar el ritmo de partido.

Eso sí, los fuenlabreños recuperaron sus señas de identidad. Para los rojillos, el triple no era una opción ya que el acierto no les acompañaba, pero sí para los locales. Una canasta de dos de Meindl obligaba a Ponsarnau a parar el asunto en el 35-19. Antes del descanso, Radoncic y Bone recortaron hasta el 35-23.

Caída tras el paso por vestuarios 

Tras la pausa, Cheatham anotó un triplazo y Meindl cometió la tercera falta. Rápidamente produjo Mobley para seguir en la escalada, aunque la anotación de Fuenlabrada desde el triple marcaba la diferencia, ante los intentos de Casademont, hasta que Bone sumó en el 6,75. Thompson recortó, pero Eyenga sumó de 3. Jordan Bone aportaba esa chispa para arañar desde los libres, cortar balones, asistir a Waczynski en el triple y llegar al 51-39. Raventós puso dos bases en pista. Poco a poco, buscaban recortar ante la solidez madrileña en el 58-43.

Aunque fue bueno el arranque del último cuarto para los rojillos, rápidamente Cheatham y Novak abortaban cualquier intento aragonés de encontrar el camino. El 8-3 puso el +20 (66-46) y forzó el tiempo de Ponsarnau (min. 32). Bone de nuevo aportaba sus chispazos como el jugador del momento, pero los locales tenían respuesta para todo y encarrilaron la victoria, a pesar de los continuos intentos de los zaragozanos, hasta que el choque se cerró con el 77-55 final.

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