José Carlos Fuertes Rocañín: «Falta sensibilidad política con el suicidio, es nuestra asignatura pendiente»

‘Educar es ser un espejo’ es la nueva publicación de Fuertes Rocañín

Han pasado ya casi dos años desde que un organismo diminuto -ya de sobra conocido por todos- lograra paralizar todo un planeta. El caos se adueñó de nuestro país y, en medio de este panorama, los profesionales de la salud mental se convirtieron en una figura indispensable para una sociedad en la que la incertidumbre pasó a ser un mero conviviente más.

‘Educar es ser un espejo’, la nueva publicación del médico psiquiatra y psiquiatra forense zaragozano José Carlos Fuertes Rocañín, junto a la periodista Lorena García, pretende ser un manual de apoyo para aquellos que buscar mantener el equilibrio emocional en un momento como este. El libro es una aproximación a la salud mental de adultos y adolescentes en la que Fuertes -que a sus 65 años asegura estar «muy lejos» de jubilarse- y su compañera buscan proporcionar las bases para poner los cimientos de una salud mental sólida en una coyuntura histórica que nos plantea un futuro tan incierto.

Pregunta.- ¿Cuál es la clave a la hora de educar a los pequeños en salud mental?
Respuesta.- Lo que hace falta es que en la etapa infantil se les den, primero, unos mensajes muy claros. No deben ser mensajes contradictorios -hoy blanco y mañana negro-. En segundo lugar, insisto en la coherencia. Los que educan tienen que ser coherentes en sus mensajes. No se puede decirle a un adolescente que no tome drogas porque son malas y hacerlo con una copa de coñac en la mano y un cigarrillo en la boca. Y el tercer aspecto fundamental es establecer límites. Los padres tienen que adaptar su rol, no pueden pretender ser amigos de sus hijos.

El libro pretende ser un manual de apoyo para aquellos que buscar mantener el equilibrio emocional en un momento como este

P.- El cierre de las escuelas fue solo un factor más de todos los que contribuyeron, durante el confinamiento, a un efecto negativo para el desarrollo infantil. ¿Cómo les ha afectado la pandemia en este sentido?
R.- Yo no tengo claro que se haya producido un aumento de la patología psiquiátrica en los jóvenes, eso son datos que veremos dentro de un par de años. Hasta ahora son presunciones. Lo que sí se ha producido es un cambio de relación de todos con la sociedad. Entre los jóvenes, lo que hay es cansancio e irritación, una actitud rebelde por el agotamiento. Para los niños, el confinamiento también ha tenido aspectos positivos: han convivido más con sus padres y han conseguido conocerse mejor.

P.- ¿La gente tiene más miedo a la estigmatización que al propio virus?
R.- Estamos teniendo mucho miedo a coger el toro por los cuernos y unas actitudes muy infantiles y pueriles. La sociedad es muy inmadura, no tolera la frustración y no soporta bien el estrés. Nuestra sociedad, a mi modo de ver, está enferma.

P.- 2020 marcó un máximo histórico en el registro de suicidios, que se han convertido en la primera causa de muerte no natural en España. ¿Cómo se debería actuar para contribuir a la prevención del suicidio?
R.- Lo que nos ha impresionado es que alguien tan conocido y cercano como Verónica Forqué haya ejecutado esa acción. Pero una vez pasado ese boom, el suicidio sigue siendo una asignatura pendiente. No hay planes ni estrategias, no hay inversión económica, no tenemos dotaciones presupuestarias adecuadas y no hay ninguna sensibilidad política frente al tema. Es lo que ocurre siempre: salta la noticia, todo el mundo se rasga las vestiduras pero, cuando pasa el tiempo, volvemos otra vez a estar como estábamos.

P.- ¿Cómo actuar si se detecta que alguien cercano necesita ayuda?
R.- Les aconsejaría a todas las personas que tengan dudas que no se lancen a buscar especialistas, psicólogos o terapeutas, sino que vayan directamente a su médico de familia y le pregunten: «Mire doctor, a mi hijo, hermano o primo le pasa esto. ¿Usted que cree que puede ser?».

El doctor Fuertes Rocañín y la periodista Lorena García son los autores de la publicación

P.- ¿Cree que hay suficientes profesionales de la salud mental en la sanidad pública?
R.- No, ni de la salud mental ni de la no mental. La ratio de psiquiatras es claramente inferior comparada con la de nuestro entorno europeo. Hay unos doce por cada 100.000 habitantes y tendría que haber tres veces más. Además, cualquier consulta de salud mental debería durar, como mínimo, una hora, y el promedio no llega a quince minutos.

P.- ¿Cree que la pandemia va a suponer un cambio permanente en nuestra sociedad? ¿Somos ahora mejores personas o más bien todo lo contrario?
R.- Al principio hicimos buenos propósitos, muchas personas afirmaron «Esto me va a enseñar lo que es la vida, ahora me doy cuenta de lo importante que es el tiempo, la familia…». Y cuando ya ha pasado el temporal, volvemos otra vez a las andadas: al estrés, las prisas, la ambición y a estar en una permanente competitividad desmedida donde lo que importa es medrar, trepar a cualquier precio. Se nos olvida que el ser humano es muy poquita cosa y que, en cualquier momento, un organismo tan elemental es capaz de poner en jaque a toda una sociedad.

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