El centro de protección animal de la DPZ atendió en 2021 a 208 perros recogidos por la provincia

Se trata de 44 animales más que en 2020, aunque la cifra continúa siendo inferior a la registrada a los años previos a la pandemia

El centro de protección animal de la Diputación de Zaragoza atendió en 2021 a 208 perros sin dueño que vagaban por los municipios de toda la provincia, que fueron recogidos por el personal de las instalaciones. Se trata de 44 animales más que en 2020, aunque la cifra continúa siendo inferior a la registrada a los años previos a la pandemia, cuando se rondaban los 250 canes. La institución provincial destinó el año pasado a este servicio un presupuesto de 435.500 euros, 115.000 euros más que en 2020, lo que permitió atender a los animales y continuar trabajando para encontrarles un hogar.

A lo largo del año pasado, la DPZ dio en adopción a 207 mascotas, lo que demuestra que el sistema implantado para buscar un hogar a todos los animales sigue funcionando con éxito. «La Diputación de Zaragoza no cobra nada a quienes adoptan uno de los animales que se atienden en su centro. De esta forma se facilita el proceso de adopción dejando claro que la prioridad es fomentar las adopciones responsables y con todos los requisitos legales», ha destacado el diputado delegado del centro de protección animal de la DPZ, Miguel Sanz.

La institución provincial destina cada año una partida presupuestaria a la recogida y el cuidado de los perros sin dueño que aparecen vagando por toda la provincia y consigue encontrarles un dueño a la gran mayoría. En los últimos seis años, desde 2016, este servicio ha recogido a un total de 1.393 perros y ha logrado encontrar un hogar para 1.440. «Esto demuestra que el sistema que tenemos implantado para buscar una familia a todos los perros de nuestro centro sigue funcionando con garantías” ha subrayado Sanz.

“De hecho, durante los últimos años la tasa de adopciones del centro ha llegado a índices del 100% en alguna ocasión, aunque siempre hay animales a los que no logramos darles salida. Muchos de ellos son perros potencialmente peligrosos (PPP), para cuya posesión se necesita licencia, lo que complica y ralentiza su proceso de adopción a pesar del apoyo fundamental que prestan las asociaciones animalistas”, ha continuado.

En cifras 

En el año 2020, la Covid provocó que tanto las recogidas (164) como las adopciones (166) del año 2020 experimentaran un descenso con respecto a años anteriores. En 2019 fueron 240 los animales que se recogieron por la provincia, y 230 aquellos a los que la DPZ logró encontrar un hogar. En el caso de 2018 se atendió a 263 perros y se dió en adopción a 266; en 2017 fueron 264 las entradas y 304 las salidas; y en 2016, 251 y 267, respectivamente.

«Quiero lanzar un mensaje para rogar la colaboración ciudadana. Si nos ayudan a difundir las adopciones responsables podremos encontrar un hogar para estos animales, ya que algunos de ellos llevan desde el 2015 en nuestras instalaciones. Aquí están en las mejores manos, pero necesitan una familia», ha señalado Sanz. «Además, es importante concienciar a la ciudadanía de que tener mascotas y ser responsables es algo que debe ir unido. Todos debemos cumplir con el compromiso que se adquiere cuando se decide tener un animal y no abandonarlos», ha recalcado el diputado.

Se les cura, se les cuida y se les implanta el chip obligatorio 

El centro de protección animal de la DPZ se puso en marcha en 1994 para hacer frente al problema de salud pública de los perros vagabundos. Como la gran mayoría de los municipios no tenían recursos para resolverlo, la institución provincial aprobó un convenio marco al que están adheridos casi la totalidad de las localidades de la provincia (la capital tiene su propia recogida). “Año tras año seguimos trabajando para mejorar las instalaciones del centro, situadas en Movera, y para prestar un mejor servicio a los ayuntamientos», ha recordado Sanz.

Los ayuntamientos son los únicos que pueden solicitar la retirada de animales abandonados o sin dueño. No obstante, si un vecino quiere entregar el suyo, tiene que hacerlo previo visto bueno de su consistorio y sabiendo que debe pagar una tasa de 57,5 euros y que además no se aceptan perros gravemente enfermos.

Cuando se recibe un aviso de recogida, los técnicos del centro de protección animal se trasladan al municipio, lo capturan y lo llevan a las instalaciones de Movera. Si porta el chip obligatorio, se intenta localizar al dueño, que además de tener que pagar una tasa de 80 euros para llevárselo, se enfrenta a una posible sanción administrativa. Si no es posible contactar con el propietario, el perro pasa a manos de la DPZ.

Tanto esos animales como los que no llevan chip, que son la gran mayoría, son inscritos a nombre de la institución provincial en el Registro de Animales de Compañía de Aragón. Para entonces, ya han sido atendidos por los veterinarios, ya que a todos los perros se les hace una exploración nada más llegar, se les curan las enfermedades o heridas que puedan presentar, se les desparasita interna y externamente y se les vacuna.

Una vez dados esos pasos, comienza el proceso de búsqueda de dueños para los perros. Normalmente, son adoptados a corto o medio plazo, aunque algunos llegan a pasar muchos meses en el centro. Pese a todo, incluso los casos más complejos se suelen resolver gracias a la colaboración de las sociedades protectoras de animales.

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