Mª Luisa Rubio Orús / Profesional de la Educación, escritora y pintora

Matrividad

Mª Luisa Rubio

En las calles medio vacías me hallo, henchida de locura divina que pienso compartir tan espontáneamente como la Realidad… Mientras, de las casas sale un humo que huele a viejo y rezuma poesía de hogar. Como tantas veces sucediera en el pasado una y otra, la de más para allí y la de acá, tal y como una repetición de hechos que llevan al Hecho Profundo.

Las luces, más allá de la decoración, son aquellas de siempre, las que iluminan un Nacer aunque no se ponga pesebre. Resulta que lo tenemos dentro, similar a una vela dorada en medio del invierno. Es un tesoro que portamos, portal que comunica con lo menos inconcebible incluso. Tibiamente brillando, desde la lontananza se divisan esas llamas que nos regalaron, realizadas en una Única.

La lluvia enardece más la calidad del sentimiento. Es la niebla baja, que confunde sus gotas con las de un llorar por alegría. Y, entre que se imaginan las primeras nieves, se percibe un halo de esperanza con el que brinda el pueblo emocionado a expensas de fundirse en un único abrazo. Cordura de Hermandad orando con la fortaleza de la Fe.

A pocas horas de la unión familiar, entre los que se dejan querer, surge una chimenea metafórica bajo la cual los frutos para cenar son cuidadosamente depositados hasta la llegada de los viajeros. Hay quienes están fijos, a la par que otros se mueven hasta poderse encontrar mutuamente en una comunión copada de agua bendita que anduvo por los fríos en un santo Grial de hielo y que se descongela junto al sagrado fuego interior de la morada Humana.

Sabor amigo de entendimiento que es ahora cuando se proclama, más sincero que nunca cuando ha cargado con una trayectoria de luchas internas asociada a la capa de invisibilidad con la que fluye lo sereno del espíritu.

Los caminos se van estrechando, pues la cercanía está próxima a la Aldea de Todos los Tiempos por Cualquier Parte. No importa dónde ni el color de lo que viste, como tampoco el de la piel ni el del ropaje.

Y, al cabo, los de atrás, de lejanía o de al lado, terminan por arrimarse a la Madre Tierra, tornada en carne en un Él por medio de una Ella. Especialidad de Vocación con un Amor tan infinito como innombrablemente eterno.

Y, así, nos vamos yendo hacia el Génesis de la Palabra. La Vida Nacida. Navidad. Candor añejo de fuente incalculable. Matrividad…

Print Friendly, PDF & Email