El Real Zaragoza debe ahora trasladar su competitividad copera a la Liga

Futbolistas como Borja Sainz siguen llamando a la titularidad. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

Balance notable en cuanto a lo positivo el que ha dejado la actual edición de la Copa del Rey para el Real Zaragoza. El conjunto aragonés caía derrotado con honra y cabeza alta frente al Sevilla por 0-2 en La Romareda, en un choque donde, como cabía esperar, el rival hacía gala de su pegada para llevarse el pase de eliminatoria. Eso sí, han sido varios los jugadores que salen reforzados de este torneo. Y todos ellos extraen una enseñanza que deben aplicar a la competición liguera.

Porque el comentario más escuchado en la tarde del jueves en La Romareda podía cambiar su forma, pero compartía fondo en todos ellos: jugando así, y con este nivel de competitividad, el Real Zaragoza figuraría mucho más arriba en la tabla clasificatoria de la Liga Smartbank. Cierto es que la motivación de enfrentarse a un rival de la máxima categoría siempre espolea. Aunque también lo es que esa intensidad ofrecida, trasladada a encuentros recientes, hubiera dejado un mayor botín que el 0 de 9 que atesoran los blanquillos en las tres últimas fechas ligueras.

En cuanto a lo que ha supuesto la Copa del Rey para el Real Zaragoza, han sido varios los futbolistas que la han podido aprovechar para llamar a la puerta y mostrarse ante JIM como candidatos a tener más minutos de aquí a que concluya la Liga. Ya lo hizo Enrique Clemente, aunque su camino se dirige hacia San Sebastián. Pero otros como César Yanis o Ángel López han elevado el nivel de competitividad.

El panameño, al que apenas se le ha visto en la competición doméstica, ofrecía de nuevo una buena actuación en La Romareda. También Borja Sainz, quien era uno de los más destacados un partido más del equipo, y que en Liga combina notables actuaciones con la decisión de JIM de no abrirle las puertas de par en par de la titularidad. Pese a resultar ciertamente incomprensible viendo el nivel de sus competidores por su puesto.

Olvidada ya la presente edición de Copa del Rey, ahora el Real Zaragoza se enfrenta a lo que de verdad son sus obligaciones. Es decir, a mostrar en El Toralín, el domingo frente a la Ponferradina, que su imagen de este jueves no fueron meros fuegos artificiales. El equipo lo necesita si no quiere quedarse en tierra de nadie demasiado pronto. Y también, de paso, para olvidar penurias y agonías demasiado recientes en las mentes de todos.

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