El camino de Alfocea reabre su paso a vehículos pesados y los Bomberos comienzan a achicar agua

Los vecinos del Monzalbarba habían colocado muros de contención para evitar la entrada del agua en las viviendas | Foto: Daniel Marcos

Después de varios días en los que la crecida del río Ebro había limitado a los vecinos del Alfocea sus desplazamientos al camino que atraviesa el campo militar de San Gregorio, finalmente este jueves el otro acceso al barrio, el que se realiza por el camino Alfocea, recuperará poco a poco su tránsito. Este mediodía ya ha quedado abierto para vehículos pesados (tractores y camiones) y todoterrenos. Se espera que el agua siga bajando para que, a lo largo del día, también se reabra el paso al resto de vehículos.

En Monzalbarba, por su parte, los vecinos continúan en estos momentos a la espera de la bajada del nivel del río para comenzar a retirar y limpiar lo que este ha arrastrado a su paso. En la zona más afectada, situada en el camino de la Mejana, el agua habría entrado a algunas viviendas del inicio del camino así como a las instalaciones deportivas municipales llevándose a su paso contenedores y otros materiales.

«Con mucha menos agua, esta ha subido mucho más alto en las viviendas. Y esto es para reflexionar. Creo que hay que hacer un estudio en profundidad de qué ha pasado y por qué ha pasado. Por eso, no solo tenemos que evaluar los daños sino pensar cuales son las causas para poder defendernos de ellas con mayor antelación», ha reconocido el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón.

Otro de los barrios con grandes afecciones, Julisbol, ya cuenta desde esta misma mañana con efectivos de los Bomberos de Zaragoza que con cuatro bombas Jumbo de alto caudal están retirando agua de las casas y granjas inundadas. Además, los agentes municipales han achicado agua del patio del Colegio Jerónimo Zurita, donde este jueves se ha reanudado las clases después de que fueran interrumpidas, y se ha retomado la actividad en el Parque Deportivo Ebro.

De igual forma, los trabajos en estos momentos se centran también en inspeccionar el estado de las urbanizaciones y viviendas desalojadas para que los vecinos puedan volver a sus casas cuando la situación lo permita. Para ello será necesario que los Bomberos comprueben la accesibilidad de los caminos y las carreteras para asegurar que las ambulancias puedan acceder en caso de una urgencia.

Un vehículo todoterreno de emergencias comprueba la seguridad del camino Alfocea para su reapertura | Foto: Daniel Marcos

De momento, este jueves ha sido necesario realojar a siete personas más por parte de los Servicios Municipales, por lo que ya son 23 las alojadas por parte del Ayuntamiento. En total, desde el comienzo de la emergencia, ha sido necesario desalojar de sus viviendas a 200 personas. Mientras que, por ahora, tan solo los vecinos de Torre Virreina de Urdán, Casetón y Torre Villaroya han podido regresar a sus casas.

Por otro lado, los bomberos han comenzado también a achicar agua de menor caudal dentro del casco urbano, en concreto en los barrios de La Almozara y Vadorrey, que han sido los más afectados. No obstante, no ha habido daños importantes ya que retiraron a tiempo los vehículos de los subterráneos y los estacionaron en los aparcamientos exteriores habilitados para la emergencia, en Marques de la Cadena, La Azucarera y Estación Norte.

Por último, en cuanto al tráfico en la Z-30, donde fue necesario cortar dos carriles de circulación, se restableció ayer por completo, día en el que también se abrió el parking exterior de la Torre del Agua y la pasarela del Voluntariado.

Azcón reclama una mayor limpieza del Ebro

El alcalde ha insistido en todo momento en la necesidad de actuar en la limpieza del río para que estas situaciones no se produzcan año tras año. «He pedido que se estudie cuales son las partidas reales que se han invertido en pueblos ribereños en limpieza del río, ya que desde luego en Zaragoza ni el Gobierno de Aragón ni el Gobierno de España han hecho labores de limpieza», ha recriminado Azcón.

En este sentido, también ha reclamado que «se deben tomar medidas» para no «vivir en el día de la marmota, riada tras riada», visitando los mismos barrios y las mismas zonas afectadas. Y es que, tal y como ha insistido, «pese a haber hecho las cosas con más antelación y con menos cantidad de agua, los daños están siendo mayores».

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