Tengo tres hijos y el pequeño viste de forma muy siniestra. Intentamos que se ponga otra ropa, pero no lo conseguimos. Tiene solo 12 años. 

Los conflictos de ropa entre padres e hijos pueden resultar un problema en función de la habilidad de los padres para lidiar con este tipo de situaciones que, por regla general, no tienen nada de patológico, sino que forman parte del proceso evolutivo del adolescente.

La familia tiene que intentar mediar y proporcionar unas pautas acordes a la edad de los hijos, procurando que sea siempre desde una actitud negociadora. Tenéis que tratar de guiar, no de imponer, o de lo contrario surgirá el efecto contrario. Hay que recordar que en la adolescencia las modas son pasajeras y, generalmente, los hijos modifican sus preferencias conforme crecen.

Es importante mantener el foco en que, como padres, vuestra misión es educar personas sanas, responsables y felices, no personas que vistan bien. Hay que tratar de ser objetivos y pensar que la vestimenta en sí debe ser una preocupación secundaria, pues lo importante es el carácter y la personalidad que define a los hijos; cómo se relaciona con la familia y con sus amigos, cómo se siente él y qué actitudes tiene frente a la vida. Esos rasgos son precisamente los que determinarán el porqué de su estilo  y cómo necesita ahora vestir él.

Mi consejo: Los padres debemos guiarlos, acompañarlos y aconsejarlos, pero nunca adueñarnos de sus vidas.

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