La Facultad de Filosofía y Letras retomará su actividad en febrero de 2023

Las labores de la facultad se centran en la reforma integral de un edificio protegido de noble factura y la construcción de otro de nueva planta con tecnología avanzada

Las obras de la nueva Facultad de Filosofía y Letras continúan por buen puerto y avanzan hacia la construcción de un edificio con mínimo impacto ambiental. Así, según han expuesto este miércoles el presidente de Aragón, Javier Lambán, y el rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, está previsto que la actividad docente e investigadora pueda empezar a desarrollarse en el segundo cuatrimestre del curso 2022-2023. Las obras, que se iniciaron a finales de 2018, finalizarán presumiblemente al cierre del verano. Tras la entrega de la obra por parte de la constructora, se procederá al equipamiento del propio inmueble con el objetivo de acoger “lo antes posible” tanto a estudiantado como a profesorado.

Las labores de la facultad se centran en la reforma integral de un edificio protegido de noble factura y la construcción de otro de nueva planta con tecnología avanzada. Estas instalaciones han incrementado la superficie disponible con anterioridad en casi 5.600 metros cuadrados. Este espacio permitirá que se impartan hasta diez titulaciones de grado, once másteres y dos estudios propios.

Inversión total

El máximo responsable del Ejecutivo autonómico ha querido recordar que la inversión total es de 24,3 millones y que durante el presente ejercicio se han destinado más de diez millones. Además, ha remarcado que en 2022 están previstos 9,3 millones más, año en el que también se contemplan otros tres millones para infraestructuras universitarias: Facultad de Medicina, clínicas de veterinaria y retomar el proyecto del Ceqma en el campus del Actur. Por tanto, en los próximos cuatro años la inversión será de doce millones anuales.

Tampoco ha querido dejar de lado el aumento histórico en la financiación a la universidad pública, después de que la transferencia al campus haya experimentado este último año la mayor subida de la historia, superando los 182 millones. La financiación en el presente año es casi 50 millones más que en 2015 (un incremento del 17%) y la senda será expansiva en el nuevo acuerdo marco de financiación que está a punto de cerrarse. En 2022, la transferencia básica a la UZ subirá 7,4 millones, rozando ya los 200, en el primer año de una senda expansiva de mil millones hasta 2026 que llevará a sufragar el 100% de los gastos ordinarios del campus.

“La apuesta por no dejar a nadie atrás en la educación superior continúa también con una decidida política de becas, que incluye convocatorias de movilidad, Erasmus+, másteres estratégicos y becas salario”, ha subrayado Lambán. En este sentido, las ayudas de movilidad, que compensan los gastos de desplazamiento y manutención de los universitarios y ayudan a vertebrar el territorio, volverán a reforzarse y llegarán a 1,2 millones de euros, su máximo histórico. Como novedad, se recuperan también las becas y ayudas a la actividad universitaria, destinadas a las asociaciones de estudiantes y que se cancelaron en anteriores mandatos, con un montante de 15.000 euros.

En su conjunto, el presupuesto del Departamento de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento para 2022 aumenta un 8,45% y supera por primera vez los 300 millones de euros, en una clara apuesta por la investigación, la innovación tecnológica y el conocimiento.

El proyecto presenta unas instalaciones de aprovechamiento geotérmico para atemperar la entrada del aire en aras de una ventilación eficaz

En lo relativo a la nueva obra, tal y como ha explicado el rector, se trata de un edificio de “mínimo impacto ambiental”, remarcando que se busca que sea “accesible, inclusivo, digital, abierto e integrado en la ciudad, confortable y saludable para sus moradores”. En este sentido, ha hecho hincapié en los tres objetivos esenciales que impulsa la nueva Bauhaus europea, tales como inclusión, sostenibilidad y calidad estética. Asimismo, Mayoral ha resaltado que un efectivo tratamiento de la envolvente posibilitará consumos de energía “extremadamente bajos” para cubrir las necesidades de confort térmico y calidad ambiental. También ha destacado el uso de tecnologías bajas en carbono y el aprovechamiento de fuentes renovables para un comportamiento “medioambientalmente responsable”.

Un proyecto constructivo 

Con este proyecto constructivo, tanto el Gobierno de Aragón como la propia UZ persiguen dos aspectos muy concretos. Por un lado, representar la esencia universitaria y, por otra parte, que la obra sirva de banco de pruebas, de laboratorio de investigación en la edificación.

En este segundo punto se ha detenido el rector para subrayar que el proyecto presenta unas instalaciones de aprovechamiento geotérmico para atemperar la entrada del aire en aras de una ventilación eficaz teniendo en cuenta la situación derivada de la pandemia. Consiste en hacer pasar un caudal de aire del exterior a través de unos tubos enterrados en los que el aire de entrada intercambia calor con el terreno antes de introducirlo en el edificio. Se trata, a fin de cuentas, de “atemperar el aire de entrada enfriándose en verano y calentándose en invierno de manera natural”.

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