La doble cara del Real Zaragoza: endebles en casa, gigantes fuera

El conjunto maño debe mejorar sus guarismos como local. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Mr. Hyde y Dr. Jekyll. Así se está comportando el Real Zaragoza a falta tan solo de cuatro jornadas para alcanzar el ecuador de la competición en la categoría de plata del fútbol español. Mientras que en el Estadio Municipal de La Romareda se muestra como un equipo vulnerable, lejos de tierras aragonesas cambia su cara, se transforma y pasa de estar en lo más bajo de la cadena alimentaria a ser un depredador sin escrúpulos ni complejos.

La derrota cosechada frente al Leganés ante su afición ha frenado la progresiva ascensión de los de JIM a los puestos altos de la tabla clasificatoria. Sin dramas, eso sí, teniendo en cuenta que es la primera después de trece jornadas imbatido. Pero los números en La Romareda no son buenos. Hasta el momento 9 puntos sobre 27 posibles y sólo una ocasión en la que los fieles blanquillos se han ido a casa con la sonrisa puesta.

Fue ante el Sporting, en la penúltima batalla celebrada sobre el césped municipal. Eso sí, sólo Leganés y Cartagena han logrado salir victoriosos del mismo. El resto, balanza equilibrada con seis empates ante Mirandés, Ponferradina, Huesca, Oviedo, Real Sociedad B e Ibiza, en el que fue el estreno liguero de la temporada 21-22. Estos guarismos le convierten en el cuarto peor local de la Liga Smartbank, pero todo cambia cuando el equipo se sube al autobús.

Ahí, en esas lides, el Real Zaragoza es el tercer mejor visitante de la categoría, ya que en ocho encuentros ha sido capaz de arrancar 13 puntos, uno menos que el Tenerife (con un partido más que los maños) y cinco menos que el Almería, intratable en su meteórico camino hacia la máxima categoría.

Los de JIM han logrado tres triunfos en los estadios del Alcorcón, Burgos y Las Palmas, estos dos últimos de forma consecutiva, y sólo han caído en Valladolid. Por medio, valiosos empates ante Fuenlabrada, Lugo, Málaga y Girona, tanto por fondo como por la forma de conseguirlos, teniendo en cuenta que los tres primeros obligaron al Real Zaragoza a remontar tras adelantarse el rival en el luminoso.

De este modo, los maños tienen claro el camino a seguir: mantener su fortaleza lejos de La Romareda, donde son un equipo muy a tener en cuenta, y trasladar esa imagen al amparo de su público. De momento, viajarán para medirse al Amorebieta y el buen hacer de los de JIM invita al optimismo ante un rival recién ascendido que, eso sí, será doblemente peligroso por las urgencias clasificatorias que acumula ya a estas alturas de campaña.

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