Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

Sistema de transportes de Murcia, una comparación con Zaragoza

Luis Iribarren

Empecemos por nuestra ciudad, o por los sistemas de transporte tal como están concebidos en las aragonesas. Sabemos que el Gobierno de Aragón en el asunto concesional está metiendo mano pero existen problemas heredados macro, derivados de la abundancia de espacios.

Se ve en el Google Maps la falsa conurbación de Zaragoza, con un término municipal como capital en extensión que puede que solo supere Albacete en nivel capitalino, y que su abundancia de espacio se ha convertido en tasas de menores incidencias de afección de la pandemia pero en un lastre para la movilidad de los ciudadanos.

Hace ya mucho tiempo que nos asombraba a los aragoneses, cuando venían de veraneo, que nos dijeran los emigrados a Barcelona o Madrid que pasaran en trenes y metros dos horas diarias. Esas que aquí hoy casi nos tiramos circunvalando rotondas, dado que el inventario de movilidad en mi opinión arroja la siguiente curva DAFO de debilidades, cuando eran fortalezas:

1.- Toda la actividad de creación de puestos de trabajo se ha desplazado a Pla-Za, se ha detraído de otros polígonos en dirección aeropuerto a cambio de puestos logísticos peor remunerados que los destruidos. Miles de millenials se desplazan en coche propio 10 kilómetros o con una comunicación por autobús que les obliga a ir, salvo si son de Delicias, a la Puerta del Carmen en un viaje de casi una hora. Luego las vueltas que da el autobús dentro del polígono son apoteósicas, directamente.

2.- Los barrios alejados de las paradas del tranvía no gozan de centralidad alguna y, por poner un ejemplo, como no existe apeadero ferroviario en valle de Broto, los más de 100.000 habitantes de la Margen Izquierda han de desandar a la estación de Goya en autobuses o ir a Kasan a coger el autobús o tren –imaginemos desde Santa Isabel- para subir a Zuera o Huesca. Una hora contra diez minutos en coche.

3.- Tan ridículo y causa de saturación de los hospitales como que los de Villanueva hayan de subir al centro de salud de la localidad zufariense para luego bajar al hospital, lo que no hacen por motivos evidentes.

4.- Hay cercanías, sí, pero no hay intercomunicación entre barrios pues solamente existen tres paradas en la red del antiguo tren. Y por eso los autobuses escolares cada mañana saturan de tráfico las avenidas con cada vez, y con razón, menos carriles.

5.- Está bien la potenciación de los carriles bici y del centro como lugar sin tráfico pero, insisto en otros comentarios, decisiones como trasladar la estación de autobuses y ferrocarril o el Ayuntamiento a extremos de la ciudad, solo se sostienen por la enorme extensión a la americana que se ha decidido políticamente para un lugar con los mismos habitantes o pocos más que la de los 70.

Nada incentiva precisamente a dejar de tener coche propio y mucho menos este nuevo Aragón con más molinos que el Campo de Criptana.

Todo eso, historias de quiénes fueron o son sus propietarios aparte (y sean de huertos o dehesas enteras) viene al caso, pensaréis, por la abundancia de suelo barato a reclasificar, además suelo de desierto, de Zaragoza Logistictown.

Niego la mayor, porque en Jaca la ciudad se ha triplicado un tercio en extensión por edificación de nuevos polígonos residenciales, tiene un autobús que da vericuetos por calles y dizque avenidas de la época de Armando Abadía y se pierde tiempo aparcando, lejísimos, para al final ir todos a dejarnos ver por la catedral y calle Mayor. Es un problema “a la aragonesa” como se ama a la madrileña. Será que nosotros tampoco queremos coincidir con los ex.

Vamos a Valencia o Murcia y, seguramente porque la necesidad y precios de expropiación de la huerta obligan, nos encontramos los mismos tranvías con más frecuencia que dan servicio a ciudades concentradas –menos kilómetros a mal atender-.

Como se han planteado su capacidad límite, cuestión acuciada por la pandemia pero que también tiene incidencia en las cuentas de explotación, mantienen las líneas de autobuses reforzadas por microbuses exprés. Esos que pueden ser más fácilmente eléctricos. Los llaman “líneas rayo”, como el que no cesa parido por Miguel Hernández en la cercana Orihuela.

Además cuentan con la mayor innovación zaragozana a las líneas de transporte urbanas, la que ofrece una conectividad ya necesaria entre barrios: las líneas circulares. Pero no una C-1 y otra C-2 de vuelta, sino nada menos que cinco.

Cuyo objetivo, como las de Cesaraugusta, es conectar los hospitales, universidad, estación del FC y Ciudad de la Justicia.

Zaragoza, Jaca, Huesca o Teruel me da la impresión que para cuatro gatos se nos hayan ido de las manos. Entre tanto, esperando a la Comarca de Zaragoza para dejar aparcau el coche diésel viejuno, analógico, culpable,… Al que le tengo cariño por arrugau como yo, las llagas siempre a cambio del yoga… Un yogur aquí es sin menta y cardamomo, tirando a dulce y se le confunde con un danone…

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