Mis vecinos no paran de discutir y, lejos de molestarme, estoy enganchada a sus discusiones. ¿Debo preocuparme por ser tan cotilla?

Ser cotilla no es lo mismo que ser curioso. El cotilla se interesa por la vida de los demás para utilizar esa información y la mayoría de sus conversaciones son para referirse a aspectos ajenos a ellos y que implican otras personas; en cambio el curioso tiene el deseo de saber y entender que es lo que sucede y conocer qué ocurre a su alrededor.

Es normal, e incluso conveniente, mostrar interés por las personas que te importan o que pueden resultar de tu interés. Ser curioso no es meterte en la vida de alguien y hablar con terceras personas acerca de la misma, sino saber escuchar (e incluso preguntar) con prudencia y respeto, ante todo.

En alguna ocasión todos nos convertimos en informantes de vidas ajenas. El problema surge cuando se hace de manera constante y compulsivamente, sin pudor hacia los demás. Si consideras que puedes estar siendo demasiado curiosa, o incluso rozando el ser una persona cotilla, trata de dedicarte más tiempo a ti misma.

Mi consejo: Ser cotilla/cotillas desemboca en tener un mundo interior muy limitado. Por tanto, trata de actuar hoy de tal forma que te defina como quieres ser mañana.

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