Industrias Pardo, Rigual y Colegio Salesiano de La Almunia, Premio Excelencia Empresarial 2021

Los Premios a la Excelencia Empresarial han celebrado sus 25 años volviendo a la presencialidad tras un año sin público por la pandemia

Industrias Pardo, Rigual y Colegio Salesiano Laviaga-Castillo de La Almunia de Doña Godina han recibido este martes los Premios a la Excelencia Empresarial de 2021. Así lo ha decidido el Comité Técnico de la 25ª edición de estos galardones, que han recuperado su normalidad después de tener que celebrarlos el pasado año de forma telemática. Además, otras 14 entidades han recibido los sellos de Excelencia en sus categorías de Oro, Plata y Bronce.

Industrias Pardo, enfocada en la producción de camas articuladas para uso hospitalario, geriátrico y viviendas, ha sido la gran destacada de la ceremonia al recibir el premio en la categoría de gran empresa. Con un centenar de trabajadores y una facturación de 22 millones de euros, la “calidad, innovación, diseño y especialización” marcan sus líneas de actuación, apoyándose en productos “eficientes, duraderos y sostenibles”. Su director general, Daniel Álvarez Palomero, se ha mostrado orgulloso de “ser una empresa aragonesa” que “apuesta por el desarrollo profesional e industrial” de la Comunidad, llevando producto sanitario aragonés a los cinco continentes.

Rigual, dedicada a la fabricación de maquinaria agrícola en Fraga, ha sido la vencedora en la categoría de pymes. Suma 110 trabajadores y facturó más de 15 millones de euros en 2020, manteniendo un potencial exportador a más de 15 países, todo ello con capital 100% y con la tercera generación de la empresa. Su director general, Juan Ramón Sánchez Tabuenca, afrontará el próximo año el 65º aniversario de la compañía, y desea que este reconocimiento “sea un impulso para afrontar una transformación que traerá grandes retos”.

Por su parte, el Colegio Salesiano Laviaga-Castillo de La Almunia de Doña Godina ha logrado el premio en la categoría de entidad no lucrativa. Con 46 trabajadores y 500 alumnos, apuestan por una educación “integrada de calidad” y una atención personalizada en sus ciclos formativos de electricidad y electrónica, entre otros, y su Grado Superior de Mecatrónica Industrial. Su director, Ángel Gil, ha resaltado que este premio es el fruto de “tantas manos y del cariño de las personas que han pasado por nuestros centros”. “Que haya recaído la balanza de nuestro lado significa que vamos camino de esa excelencia que a veces es complejo de llevar a la práctica. Llegados a este punto no debemos bajar la guardia ni pensar que tenemos el trabajo hecho. Implica mejora de calidad continua”, ha expuesto.

Unos premios que, para el vicepresidente y consejero de Industria, Arturo Aliaga, son una referencia en todo el país. Muestra de ello es que, en los 25 años de estos galardones, apenas tres empresas han desaparecido, y algunas de ellas han logrado cambiar de categoría de Pyme a Gran Empresa. “Cuando una empresa aplica el modelo de excelencia EFQM tiene más robustez y capacidad para afrontar los retos”, ha afirmado, al mismo tiempo que se ha congratulado de poder recuperar la presencialidad en esta ceremonia después de un año de pandemia.

Además de los Premios a la Excelencia Empresarial, hasta 14 organizaciones y entidades han recibido el Sello de Excelencia de Aragón Empresa, de las que el Colegio Salesianos lo han obtenido en la Categoría Oro. En total, a día de hoy, 87 empresas se encuentran distinguidas con este sello.

Digitalización de las pymes y actitud proactiva hacia el éxito

Antes de la entrega de premios, la Ceremonia de Excelencia Empresarial ha comenzado con una entrevista a la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, que ha mostrado la convicción del Gobierno central de impulsar la digitalización entre las pymes, ante la importancia que tienen dentro del tejido productivo nacional y aragonés, con fondos europeos destinados expresamente a la transformación de las empresas.

En este sentido, considera que la digitalización debe ser un “dique de contención” de las desigualdades, poniéndose “al servicio de las personas”. “Tenemos muy claro que el Estado de Bienestar del siglo XXI se construye en calve digital. Debemos crear esas herramientas sin dejar atrás a las personas más vulnerables y aprovecharlas para romper las brechas que aún existen”, ha remarcado, valorando la tecnología como una “gran herramienta de vertebración territorial”.

Finalmente, el empresario, consultor y experto en el desarrollo de actitudes proactivas, Emilio Duró, ha impartido la conferencia de honor centrada en los pasos a seguir para lograr un éxito y relacionando el rendimiento con los estados de ánimo. “Una persona optimista es aquella que cuando tiene un problema se pregunta qué puedo hacer. Uno pesimista es aquel que busca un culpable. La diferencia no es reír. Son positivos aquellos que enfocan el presente, y, como el presente lo creas tú, eres feliz. Son negativos los que se centran en el pasado, y, no se puede cambiar, solo crea frustración”, ha definido.

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