La reacción de la SD Huesca llegó en Anduva (0-1)

Con 400 aficionados azulgranas en la grada, la victoria llegó / Foto: SD Huesca

Solo el triunfo entraba en los planes de la SD Huesca en Anduva. Tres puntos de tranquilidad, de confianza y de respaldo a una evolución más que patente. Y con 400 aficionados azulgranas en la grada, la victoria llegó. La primera en la era Xisco Muñoz al frente del equipo, llamada a ser punto de inflexión para el equipo.

Pulido estuvo a punto de coronar un buen inicio de la escuadra azulgrana -vestida de azul en esta ocasión, estrenando la segunda equipación-. El capitán cabeceó por encima del larguero una falta lateral que sirvió Ferreiro, cuando ya se cantaba el primer gol, sin haberse cumplido todavía el diez en el luminoso. Fue la más clara de unos minutos en el que la SD Huesca logró tejer su dominio sobre el césped de Anduva, dándole mucha fluidez al juego por las bandas para llegar a los dominios de Lizoaín. Así, se fueron sucediendo las llegadas con peligro, como un potente disparo de Gaich que repelió el portero, o un poste de Seoane tras varios rechaces en un córner, al llegar a la media hora de juego.

Pero como suele ocurrir en estos casos, acabó sufriendo el SD Huesca tras su falta de acierto, y Andrés Fernández tuvo que lucirse con varias estiradas de mérito antes del paso por vestuarios, a los que finalmente se regresó sin cambios en el marcador.

Salió más entonado el Mirandés tras la reanudación, y no tardó Xisco en mover el banquillo en busca de la reacción. Renovó la zona interior, con la salida de Mikel Rico y Juan Carlos Real. Ganó metros la escuadra oscense, y Gaich estuvo a punto de adelantarla, al buscar portería tras un rechace, pero sacó el portero con el pie. No logró el tanto, pero sí convertirse en asistente solo unos minutos después, con un balón que bajó con el pecho y tras darse la vuelta, cruzó al corazón del área pequeña, donde entraba Marc Mateu.

Con 0-1 en el marcador, el partido subió un punto en ritmo de juego, y pese a que los azulgranas buscaron la pausa, acabaron entrando en un correcalles algo peligroso. De hecho, tuvo la suya el Mirandés, con un balón que se paseó por la línea, y los azulgranas pudieron regresar a Huesca con tres puntos más en su casillero, acompañados de una afición increíble durante todo el partido.

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